DOMUS REFERENCIAL
La sala C del Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires presenta, desde el 25 de abril, una muestra que es un recorrido desde su infancia, en Rosario, rodeada de su familia artística que Carolina Antoniades une como un hilo conductor.
Carolina Antoniades, una artista joven de 45 años, pone en esta muestra, obras de los ’90 hasta la actualidad. El nombre es significativo: Domus Referencial, realiza un amoroso relato, casi cinematográfico, de sus años de infancia y de la visión muy femenina del arte entroncado a aquello que le dejara su abuela, su madre, su hermano, todos ellos con el sentimiento profundo de los inmigrantes que trajeron consigo, tal vez a través de hermosas artesanías, toda la presencia de la cultura mediterránea.
Rosario, cuna de importantes artistas (por poner nombres diríamos Antonio Berni, Lucio Fontana) es el lugar de nacimiento de Carolina. Su río, su cultura plus-ultra, la forjan como una ciudad interior, ribereña, llena de olor a marineros, a carpinteros, a forjadores, a constructores, a creadores.
Formada en la Escuela de Bellas Artes, Prilidiano Pueyrredón, lleva la influencia de la nueva figuración que desde los ’60 crean Noé, Deira, de la Vega. Los ’90 surgen en el mundo del arte como una necesidad de restablecer las imágenes de las culturas que poblaron América. Así la escultura, la pintura y el tapiz con formas y refulgentes colores de todas estas culturas invaden exposiciones, galerías, concursos. Acha se pregunta si podemos considerar arte a todas las manifestaciones de la cultura precolombina. La sola presencia de artistas recogiendo sus formas y colores entroncados en el arte abstracto, conceptual, op- art, constructivo forman la línea de trabajo de la generación de los ´90 y consolidan la idea de artesanía-arte.
Carolina Antoniades comienza a amar la textura y el color y el patchwork va a ser propuesto en sus pinturas geométricas. Esas estructuras basadas en el uso de la grilla, con figuras sobreimpresas, sin que la imagen humana aparezca nada más que insinuada como un collage entre líneas redondeadas, hojas que se entremezclan, formas compuestas por apliques de cola que dan una nueva textura y un pequeño volumen a sus cuadros pintados con acrílico. Conjuntamente a esos cuadros pone cajas de muñecas trabajadas por Leonor Antoniades, así como fotos que están instaladas en sus recuerdos
La pared opuesta presenta una instalación pintada, de fondo azul, en el que se relata entre la mujer (derecha) y el hombre (izquierda), el Presente Imperfecto (foto de la muestra), el Pretérito Imperfecto y dos cuadros redondos con figuras femeninas orientales: Híbrida y Ambigua. Acompañan a los cuadros momentos familiares en su ciudad de nacimiento. Las imágenes, tipo tapiz, como una representación gráfica repleta de collage, muchas de ellas jugando con los recuerdos infantiles y la pregnancia de su abuela, de su madre, de su casa, son la temática mayor de esta muestra, donde, al decir de Susan Sontang, lo que más interesa no es la forma sino el contenido. La canción de La Serrana, cantada por su madre cuando Carolina era niña, acompaña toda la muestra.
Una propuesta de Elena Olivera, Profesora de Estética de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA, invita al recorrido de la muestra que culminará el día 21 de mayo.
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