Luis Carlos Mussó (Guayaquil, 1970)Se licenció en Literatura y Comunicación. Ha publicado los poemarios El libro del sosiego (1997), Y el sol no es nombrado (2000) y Propagación de la noche (2000) y Tiniebla de esplendor (2006). Ha sido Premio Nacional de Poesía en dos ocasiones (1999 - 2000) y finalista en el Premio Adonais, de la editorial Rialp (Madrid, 2000). Consta en muestras de producción lírica –también en revistas virtuales- de Ecuador, Perú, Chile, España (en castellano) e Israel (en hebreo). Colabora periódicamente en publicaciones con artículos de crítica y comentario literarios.

 

 

PROPAGACIÓN DE LA NOCHE

           

1.

 

 

Si ha de sostenernos

una imagen, que sea la de la máscara.

 

El rostro oculto por la voz distante

se entrega y desdibuja como sombras

acosadas por la lluvia.

 

Que nos sostenga un tiempo profundo y ansioso,

y un cuchillo de acero labrará nuestro cenit.

           

 

2.

 

Tu nombre es el madero que termina

con mi oficio de náufrago

 

En las ventiscas extranjeras alucinan

los relámpagos obscenos

¿Ves la planicie líquida del río?

¿y la isla de jacintos violetas

que se empareja con otras en renglones breves?

 

Encima de mis tiendas dos lunas cabalgan

y aves lentísimas vadean los puntos cardinales

 

Prendas de desvestir en tu nombre de algas

y huellas sobre el agua que duerme regodeada.

Así aprendí a dibujar las formas

que solía ignorar en los médanos azules,

las que destruyen los oficios que me llevan

a extraviar mis braseros en la playa

 

 

3.

 

Nuestras muertes son ríos que van a dar a la mar

que es la poesía. Y en las ávidas mitades

en que está dividida la falta ceremonia

surgen revelaciones, como jeroglíficos suficientes.

 

Someten los anhelos al frenesí,

se procuran victorias en su erranza por vías

y derroteros que conozco a medias.

 

Nuestras muertes son ríos en cuyas riberas

de tierra firme yacen viejos guerreros:

como estatuas de piedra miden el silencio

y vuelven los recuerdos, hechos signos perversos.

 

 
ÁBRETE SÉSAMO

 

Otorgan las sirenas su canto a los marineros

solamente por verlos liquidados.

Comprendo entonces

que su canción me dice cuál

ha de ser mi camino,

que me asistieron las derrotas cuando creí

mis sienes coronadas con laurel y acanto,

que la flor de obsidiana se ha quebrado en mi mano.

 

 

 

FRATERNALIA

 

I

 

En la amarga poesía, la esencia de las cosas

(y bien nos ha servido este ensalmo

en contra de la felicidad).

Nefasto es el augurio

si coincide con el movimiento de los labios.

El mundo sigue siendo un diamante perfecto

ante la sombra de la horca, entre las acacias:

“Toda perfección está en el odio”.

 

 

II

 

Si la forma temblorosa de la arcada

se repite en los cuerpos y la intemperie,

cómo desbrozar un bosque de laúdes

sin la ceremonia,

sin ese gesto claroscuro y forestal

(no de soledad y silencio

sino de un abrazo de sombras y de orillas

del todo habitadas). Si racimar siluetas

es lo mismo que sirgarlas desde la muerte

concisa, en el próximo convite yacerá

un perezoso puñado de murmullos

(nuestros despojos incesantes, desperdigados).

 
DEL ESTIGMA

 

¿Por qué ha de herir dos veces el frío del viento

si al arte de la guerra impone la mediación?

(la estocada eficaz es la planeada,

la que mide la fuerza del contrario;

que no hay dos tiempos para el mismo movimiento)

¿Por qué han de herir mil veces las agujas

de una voz que rechaza a otra voz?

Las agujas del viento fijan en la noche

sílabas alojadas en piedra. Y en la garganta.

 

 

 

 .::.

 

 

 destiempos.com  Año 1 I  Número 5 I  2006 ©

volver al índice