México, Distrito Federal I septiembre-octubre 2007 I Año 2 I Número 10Publicación Bimestral I

 








 

Jorge Urdiales Yuste. Investigador español (Madrid, 1969). Licenciado en filología hispánica por la Universidad Complutense de Madrid (UCM, 1992), donde obtuvo también el Certificado de Aptitud Pedagógica (1995) y el doctorado en Ciencias de la Información (2004) con su tesis El discurso de carácter popular-rural en la narrativa de Delibes En 2006 publicó el Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes, editado por la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (Ilcyl). Ha trabajado como profesor de lengua y literatura de ESO y bachillerato. Desde 2001 es colaborador honorífico del Departamento de Filología III de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM. Artículos suyos han aparecido en diversas publicaciones como Noticias SEK, Galicia en Madrid, Revista de Folclore, Espéculo, Letralia, Noticias Elche y Noticias Alicante.

 

Durante los estudios primarios y de bachillerato de Miguel Delibes el pensamiento español discurre, en lo que no es tradición de más calado y que viene de más lejos, principalmente por los cauces abiertos por la Generación del 98.

Entre los hombres del 98, tres se plantean problemas de horizonte universal y sobresalen entre los demás por su pensamiento: Miguel de Unamuno (1864-1936), rector de la Universidad de Salamanca; Ramiro de Maeztu (1874-1936) que se zambullirá en la tradición española, en defensa del espíritu y de la Hispanidad, y el “pequeño filósofo”, José Martínez Ruiz, Azorín (1873-1967). Son tres grandes maestros, cuyo influjo, de una u otra forma, llega a todos cuantos trabajan el pensamiento, de frente o a través de artes y ciencias afines, como la literatura y el periodismo.

Coinciden los hombres del 98 en afirmar que España está enferma. Les duele. Parece que a Unamuno, más que a los demás. Para ellos Castilla es madre de España. Se les considerará como sus descubridores. La descubren como paisaje, como “vida intensa y profunda”, pasión y raíz de la patria entera, abandonada. Escriben, sobre una y otra, hermosas páginas literarias.

La segunda generación de intelectuales del siglo XX ejerce su magisterio popular hacia 1910. Parece menos pesimista que la Generación del 98 y es intelectualmente más rigurosa. Renueva la filosofía con José Ortega y Gasset (1883-1955) y con Manuel García Morente (1886-1942). Ortega es un maestro indiscutible que enseña claridad a España entera. García Morente es un ejemplar profesor universitario de enorme talla: sus “Fundamentos de filosofía” serán cimiento del pensamiento de generaciones de universitarios.

El representante más cualificado de la Escuela de Madrid vendrá más tarde a añadirle peso al pensamiento español y densidad al universal. Se llama Xavier Zubiri (1898-1969). Es profundo, riguroso, un filósofo puro.

Junto a Ortega y la Escuela de Madrid hay que colocar tres nombres de enorme alcance nacional y de saber universal: el de Eugenio d´Ors (1881-1954), maestro del pensamiento por categorías, de la cultura y del arte; Amor Ruibal (1869-1930), filósofo solitario, rico en fértiles intuiciones, y el escolástico Juan de Zaragüeta (1883-1953), preocupado por el binomio filosofía-vida.

Sin inscripción a ninguna escuela ni estricto sistema filosófico, Gregorio Marañón (1887-1960) es una figura con peso específico en el mundo de la cultura  en que se forma y escribe Miguel Delibes. Ha enseñado a los españoles liberalidad y estilo. Es una “preclara reiteración de la figura del médico-filósofo y, mejor, del filósofo humanista de otros siglos” (1).

La existencia de un Miguel Delibes pensante, por niño y por joven, que, posteriormente, de adulto, escribirá novelas –a las que cargará de vida humana, es decir, de personajes, personas, que por serlo han nacido filósofos y, así, cuando se pregunten por algo, y en última instancia se pregunten por el sentido de los sentidos de todo aquello en torno a lo cual se mueven y les rodea- discurre dentro del campo de juego que delinean estos pensadores con líneas que parece no pisar nuestro autor, que ha aceptado el ser perito mercantil, pero que, como las de los campos de fútbol enmarcan el terreno de juego.

En plena producción novelística de Miguel Delibes, el pensamiento español se ha acercado a la neoescolástica que venía de finales del siglo XIX y que favorece el nuevo Estado Español surgido de la Guerra de 1936-1939. Las Universidades de Madrid y de Barcelona cuentan con pensadores eminentes, como los profesores Leopoldo Eulogio Palacios (“La prudencia política”), Antonio Millán Puelles (“Persona humana y justicia social”), José María Sánchez de Muniaín (“Estética del paisaje natural”), Ángel González Álvarez (“Teología natural”) y Adolfo Muñoz Alonso (“Persona humana y sociedad”). Menos escolásticos, aunque de inspiración cristiana, enmarcan esta época; pensadores espirituales vinculados a Ortega y a Zubiri: José Luis López Aranguren (“Ética y política”), Pedro Laín Entralgo (“La empresa de ser hombre”) y Julián Marías Aguilera (“Ortega: circunstancia y vocación”)  Desde Méjico, María Zambrano estudia la vecindad entre pensamiento y poesía (“El sueño creador”).

·        En este apartado sobre el pensamiento filosófico y de raíz humanística hay que tener en cuenta que la cultura a la que alimenta se nutre de él con retraso. Tarda en abrirse camino. Cuando ya ha granado y es admitido de manera general, y parece que no habría que hacer otra cosa más que convertirlo en materia que alimente, aún tiene que recorrer el camino de su adaptación a la vida.  La filosofía de ayer sí es carne de la vida de hoy. La de hoy, puede que lo sea de la de mañana. Siempre se dará un retraso. Por eso no hay que insistir en los pensadores originales del último cuarto del siglo XX, como marco histórico de la obra de Miguel Delibes. Será fácil pensar que no influyen decisivamente en la novelística de Delibes, adulto y creador.

·        Piénsese, además, que Miguel Delibes es un conservador de nacimiento, por la naturaleza de su carácter secundario. Que esa condición suya  conservadora la ha consentido  y practicado históricamente.

·        De los pensadores más modernos se ha citado una de las obras que más les caracterizan (con el criterio de no cargar el marco), sin perder de vista, al elegir solamente una, que todo el trabajo se ve en la perspectiva de Miguel Delibes y su mundo.

 NOTAS

(1) Historia de la filosofía española, Fraile G., BAC, Madrid, 1972, p. 322.

 

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