Hoy
decidí que estabas muerta
y que no te acompañaría
a la otra esquina
porque mi reloj se ha detenido
y temo que se me haga tarde
para regresar a mi casa
(por aquí asaltan
y te roban una parte
de tu cuerpo:
una oreja, tres dedos o
un par de zapatillas casi nuevas)
perdóname por no dedicarte un rosario
pero en mi casa son judíos
y yo soy un católico desahuciado
además voy a ir a visitarte a diario
a la puerta de tu cementerio
o la de tu colegio
(menos los fines de semana
pues son los días en que tu recuerdo
se ahoga)