
Y
él le dice
desvístete, ahora vuelvo y sale
ella
piensa que eso no es nada romántico
se queda
vestida
él
regresa, no entiende su expresión
ella no
entiende cómo puede ser tan frío.
Pero no
sé por qué platico estas cosas.
En qué
me quedé?, ah si.
De niños
jugábamos a sostener la mirada sin pestañear
sólo era
mirar los ojos, desde afuera
hasta
que empezaban a lagrimear,
el
primero que los cerraba, aunque fuera una décima de segundo, perdía.
Ahora es
más complicado,
no me
importa sostener la mirada durante un rato,
mirar un
poco más adentro,
pero
poco
no sea
que algo de mí se quede
y me
aterra la imagen de
enterrado vivo o vivo enterrado
que no
es lo mismo, pero es igual.
Alguna
vez él me miró con ternura,
hasta
podría decirse que era amor
pero
fueron pocas veces.
Un día
me decidí y me deshice de sus pertenencias:
los días
de espera,
sus
libros, discos y las palabras dulces
los
regalé.
¿Por qué
llegué a este punto?,
no lo
recuerdo.
A veces
es un barandal de escalera
se queda
con algo de todos los que suben o bajan,
a veces
es la escalera
pisoteada.
Una
amiga me platicó que él le dijo:
Desvístete, ahora vuelvo y salió.
Ella
pensó que eso no era nada romántico,
¿O fui
yo?, quizá
pero
esto ya lo conté…