Daniel Aparici Chaves (Tánger,
Marruecos 1978).
Estudió Magisterio de francés y la
Licenciatura de Periodismo en la Universidad de Málaga.
Trabajó en dos periódicos malagueños como redactor y
fotógrafo. Ha colaborado con revistas de deportes de tirada
nacional e internacional. Ha publicado poesía, relatos y
novela, en distintas publicaciones electrónicas. Desde hace
tres años ya, alterna el periodismo freelance con su trabajo
de profesor de francés. Tras dar clases en colegios de
Málaga, Canarias y París, actualmente trabaja en Sevilla,
también dando clases de francés en un colegio. Actividades
que compagina con sus estudios de Pedagogía y el Doctorado
en Eliminación de las Desigualdades Mediante la Educación,
por la UNED. También es director de videonews24.net, un
proyecto de periodismo ciudadano.

Día 28 de febrero
Ha caído por el puente…
Día 27 de febrero
Ya no me queda nada que decirle a Luisa. Es parte de mi pasado y
poco más que un presente pasajero. Que haga lo que quiera, no le
volveré a decir que es absurdo que se deshaga de sus recuerdos,
tiene que enfrentarse a los problemas.
Día 26 de febrero
Hemos estado en la granja donde Luisa se crió. Se reencontró con su
osito de peluche dentro una antigua caja de cartón. Vimos a sus
abuelos, eran como los describió. Su abuela es muy tierna y
dicharachera. Su abuelo, en cambio, es muy introvertido y de mirada
huidiza: como si supiese que las palabras siembran ideas que muchas
veces recogemos sin saber cuándo se originaron.
Día 25 de febrero
Me he levantado sin fuerzas para llegar a Kansas city. Llevamos
demasiadas horas viajando sin saber para qué vamos. Mi equipaje
comprende un par de pantalones, tres camisas, ropa interior y un par
de zapatos negros, muy viejos, que me sirven para cualquier ocasión.
También llevo una maquinilla de afeitar y una pequeña toalla, además
de este diario. Luisa es más coqueta que yo, insiste en que una
mujer debe ir preparada para cualquier situación, su maleta triplica
en tamaño y peso a la mía, sin olvidar el dichoso paquete. Tengo
tantas ganas de que se deshaga de él de una vez que no veo la hora
de llegar. Le digo que no tiene sentido que vayamos, se lo llevo
diciendo desde el principio. Ahora ya no me queda más remedio que
aceptar que todo terminará en el puente en donde empezó esta
historia.
Día 24 de febrero
Nada es más improbable como que lleguemos a tener hijos, al igual
que no nos divorciemos antes de dos años. Ella tiene demasiada
personalidad. Al principio pensaba que era divertido dejarla creer
que siempre tenía razón y que yo necesitaba una madre. Después me
fui dando cuenta de que nunca quise ser un niño. Al contrario,
siempre había luchado por mi independencia. Es ahora, en estos
trágicos momentos para ella, cuando me doy cuenta de lo frágil que
es y de que su coraza dejó de impresionarme hace tiempo, es una
simple fachada con la que intimida sin llegar a morder.
Hoy, al terminar de comer, ha vuelto a hacerlo. Ha eructado tan
fuerte que creí que iba a partirse el pecho. Sabe que me molesta
profundamente ese tipo de cosas, le he sugerido en más de una
ocasión que lo haga silenciosamente, como cuando hay gente delante.
Creo que se comporta así para molestarme.
Día 24 de febrero
Estoy en el trabajo, muy preocupado. Luisa me ha llamado llorando,
ha recibido una carta y un paquete de su amiga Rafaela. Sé que tiene
miedo y cuando ella sufre lo hago yo también. Hoy saldré antes de
tiempo, ya he hablado con mi jefe.
Día 22 de febrero
Qué bonito culo tiene la chica de la cuarta planta… El dibujo que he
hecho es de ella. Gracias por existir y darme nuevas noches de amor
con Luisa.
Día 19 de febrero
Tengo un dolor tan grande en mi interior, como el de mi preciosa
mujer. Hacía mucho que no la veía tan preocupada, su amiga de la
infancia, Rafaela, tiene que dejar de llamarla. Le está haciendo
tanto daño que ya nunca podrá olvidarla. Sería mejor que estuviese
junto a ella, postrada en su cama. Quizás Rafaela le hace recordar
una infancia en una enorme granja entre animales y bosques de
flores, días largos descifrando mensajes en los cuadros que dibujan
en el cielo la silueta de las nubes… Cuántas veces me ha dicho Luisa
que vayamos al campo a hacer lo mismo. Me hace gracia, en realidad
nunca veo nada. Le digo que sí, que vi aquella o la otra imagen para
no seguir escuchando sus explicaciones.
Día 8 de enero
Qué bien estuvieron estas navidades junto a la familia y el calor.
Nunca tendríamos que olvidarnos del significado de amar sin esperar
nada a cambio.
Día 23 de septiembre
Es la tercera vez que escribo este año en mi nuevo diario, en ti.
Compañero, amigo, hace varios años que no recostaba mis
preocupaciones en tus hojas en blanco. Aunque todavía no he llegado,
ni siquiera a ti, a confesarte tantas y tantas cosas en las que me
asusta incluso pensar. Me siento contento de tenerte a mi lado de
nuevo. Te llevo para cuando nada tenga sentido. Por si algún día me
atrevo a contarte la verdad, como cuando era chico y te hablaba
todas las noches cuando nadie me escuchaba. Hacía demasiado frío en
mi corazón y nadie lo sabía. Nadie me preguntó nunca, ni tan
siquiera trataron de refrenar mis ganas de contarme mi vida. Quizás
nunca supieron preguntar y escuchar.
Día 2 de junio
Es mi cumpleaños… Pero Luisa está en la cama. Su amiga Rafaela la ha
llamado para contarle que tiene un regalo para ella. Le ha prometido
que le regalará un pequeño comic que escribían juntas de
pequeñas. Estuvo varias horas llorando hasta que conseguí entender
que lo escribieron para resucitar a sus padres. Luisa se crió con
sus abuelos. Sus padres habían muerto en un accidente de tráfico al
caerse su coche por un puente cercano a la granja de sus abuelos.
Escribieron, después de un tiempo, una especie de historia en la que
la protagonista era ella. Rafaela le dijo que necesitaba imaginar
qué hubiese si sus padres hubiesen estado vivos. Así podría dejar de
atormentar su alma con absurdas ideas para el resto de su vida. Le
dijo que cuando necesitase saber qué habría sucedido, tan sólo
tendría que mirar su historia. No me dijo qué imaginaron sobre su
vida con sus padres. No pudo, no tuvo fuerzas. Le pregunté por qué
se había quedado con el libro Rafaela y me contestó que así sabría
que su amiga estaba en apuros cuando quisiese escuchar de nuevo
aquella vida que nunca llegó a tener junto a sus padres. Después de
repasar juntas la historia hablarían... Pero estaba vez es distinto.
Rafaela la ha llamado para decirle que está enferma. Una enfermedad
incurable la va a postrar de por vida en una cama y no desea que su
fiel amiga la recuerde así. Quiere quitarse la vida. Tiene pensado
tirarse de un puente, como la forma en la que murieron los padres de
Luisa. Así que le ha encomendado escribir otro comic, como
harían hace años, pero sobre ella dos. Aunque le ha dicho que antes
le enviará la historia de sus padres. Por lo visto, Rafaela ya tenía
escrita parte de aquella historia, le había dejado a Luisa un par de
páginas para que terminase el relato.
Día 4 de marzo
Hoy tengo ganas de escribir. Por eso quiero retomar este tan antiguo
vicio que tenía y te he comprado. Dicen que escribir ayuda a
sentirse mejor cuando no sabes cómo hacerlo…