Fernando Vargas Valencia
Poeta nacido en Bogotá, en 1984. Abogado de la
Universidad Externado de Colombia. Auxiliar de investigación
en sociología jurídica en el Instituto de Estudios
Interdisciplinarios de dicha universidad. Estudios en
Literatura y Sociología. Tutor en programas de formación
docente en el área de Cultura de la palabra y creación
literaria. Ganador de varios concursos. Director de la
revista poética Fata Morgana. Incluido en varias
antologías de nueva poesía hispanoamericana en Perú, España
y Cuba. Invitado a varios encuentros nacionales e
internacionales de poesía en Colombia, Brasil y México.
Coordinador del Primer Festival Internacional y Popular del
Libro de Bogotá. Ha publicado: El Espolio (2000),
Cuentas del Alma (2001), Cantos Ígneos (2004) y
Silencio Transversal (2007).

ESTOCADA INFINITA
La música se desploma:
Resumen de cuerpos en guerra
que se anticipan al mismo grito.
Ciudades derrotadas por la ira.
Instantes en los que la memoria
se anticipa a la historia
y sabe del holocausto.
Las mujeres grávidas amamantan
el hambre
y sus hijos se detienen
a contemplar las luces del horizonte,
esos destellos que vienen del Norte
a matarlos, a hacerles claudicar,
a exterminar todo cuanto son
en el tiempo y en el espacio.
El tirano padece de otra hambre…
sus convicciones se disipan
porque la historia no podrá perdonarlo.
La rebeldía es absuelta,
es convocada
y no da espera:
Por tales mujeres que se quedan dormidas
en la lactancia y se sobresaltan
con el palpitar de sus entrañas sedientas,
por la poesía de sus cuerpos abatidos
por el invasor y la sordera,
por aquel niño que no llora ante las balas
porque fue parido en la valentía y la resistencia,
por aquel soldado que desertó de sus filas
y ahora enseña las notas de su guitarra
a los ejércitos clandestinos,
es que hay voces en el tiempo
que exigen la errabunda sinfonía
de la estocada infinita.
POR-VENIR
América toda
se estremece
en los ritmos previos,
en el lenguaje tartamudo
de las absolutas liberaciones,
en los dioses
que hicieron del cuerpo
una metamorfosis circular,
un misticismo gárrulo.
América desea profanar la muerte,
volver la mirada
a lo anterior:
Al tiempo propicio
de los hombres
capaces de descifrar los signos
de su voluntad.
MAYÉUTICA SOLAR
¿Quién se atreverá a romper el sarcófago vertical,
las ventanas cuarteadas por la sangre,
los huesos adheridos a las calles,
el sutil vituperio del grito?
¿A quién convocan estas voces
en los callejones macabros,
las corrientes de humo
que salen de las bocas,
los ascensores invadidos por las hienas matutinas,
los deberes cotidianos?
¿Quién se atreverá a oficiar de amante
en estos callejones donde los jardines no son ya el león sediento,
donde la nada se va entregando a los asuntos más infames?
Esta prisión se ufana de sus fronteras,
de sus delgados límites amaestrados,
¿Seré yo quien la idolatre
con su caída victoriosa?
¿Seré yo el adyacente vencido,
el recordado,
el hijo del diálogo entre el lápiz y las rejas,
entre la ciudad y sus espectros?
