México, Distrito Federal I Enero- Febrero 2008 I Año 2 I Número 12 Publicación Bimestral I

 








 

 

“Es un proceso sin fin la búsqueda musical”

Entrevista a Manongo Mujica, músico de Perujazz

 

Entrevista y foto realizadas  por Gianmarco Farfán Cerdán

El hombre-percusión me recibe en su hermosa y amplia casa de Chorrillos, con la mejor disposición para la entrevista. Manongo Mujica, uno de los nombres históricos del mejor grupo peruano de jazz fusión Perujazz, es un hombre espiritual -algo que se percibe en sus gestos, así como en su voz seria y serena-, con gran interés por el desarrollo interior de las personas. Cuando interpreta su jazzístico arte, Manongo “viaja” gracias a sus prodigiosas manos, sea tocando batería, djembé, vibráfono, udu o cualquier otro instrumento de percusión. Lleva un frenético ritmo de tambores en la sangre, como inevitable destino de artista. Además, el intenso feeling musical que transmite a quien lo escucha y ve, corresponde únicamente al que un músico fuera de serie puede generar. Junto a Perujazz, una poderosa suma de talentos (basta ver los videos de las canciones Tren, Santero o Toro Mata en YouTube para comprobarlo), ha sacado al mercado musical los álbumes Perujazz (1984), Perujazz en vivo (2001) y Mundo Nuevo (2007). PeruJazz -integrado por Jean Pierre Magnet, David Pinto, Luis Solar y Manongo-, a lo largo de su trayectoria de más de veinte fructíferos años, ha recibido críticas elogiosas del diario El País de España y La Nación de Argentina, ha tocado después de Sting en un festival italiano, ha mostrado su enorme arte musical en la UNESCO (París), triunfó en el festival internacional de jazz de Montreal, grabó un especial de una hora para la televisión española, entre otros logros. De manera individual, Manongo ha publicado los álbumes Nocturnos (1982), Paisajes Sonoros (1983), Mundo (1984), Tribal (1997) y El sonido de los dioses (2004). También ha tocado con el cantante Bobby McFerrin , ha hecho muchos recitales con Susana Baca. Manongo está componiendo hoy un tema que van interpretar a dúo en agosto del 2008 en el Festival de cine de Lima), ha dictado talleres de ritmo en la Universidad de Princeton (Estados Unidos), tomó clases con el maestro Klaus Stein de la Orquesta Sinfónica de Viena, fue integrante de Molesto –un grupo de rock promovido por los Rolling Stones-, y ha conocido personalmente a Pablo Picasso. Para cuando hay que tomarle las fotos, Manongo dice para ir a su estudio de ensayo y grabación y hacerlas allí. En aquel ambiente de mística propia, está rodeado por más de cuarenta instrumentos de percusión. Cuenta que cada uno de ellos, debido a su propio sonido, le transporta a un lugar distinto. Muchos lo llevan al agua, su elemento preferido. Manongo: un hombre que es también, gracias a sus manos-tambores incomparables, un vital sonido del mundo. 

Elaborar Mundo Nuevo, último disco de Perujazz, les demandó dos años de trabajo ¿en qué momento sienten que ya habían completado el concepto de lo que querían expresar para esta última producción musical?

Es un proceso de muchas horas de ensayo, análisis, reflexión, sobre el sentido de la música, lo que queríamos transmitir y lo que estábamos buscando, que era justamente un mundo nuevo. Entonces, hablar de cuando estaba listo… Quizá nunca esté listo (sonríe). Es un proceso sin fin la búsqueda musical, y quizá seguimos trabajando Mundo Nuevo, a pesar que el disco está. La música todavía tiene mucho para crecer. 

Para idear Mundo Nuevo se fueron a Chosica, una provincia de Lima, pasando un retiro espiritual musical. ¿Siempre se alejan de la urbe para dejar nacer cada uno de sus discos?

Sí. Esta es una constante que en lo personal he hecho siempre, porque la conexión con la naturaleza -en mi visión de la música- es esencial. Tanto en el disco Tribal como en El sonido de los dioses me aislé por mucho tiempo para recuperar esta pregunta de ¿qué es el sonido?, ¿a qué sirve, de dónde viene? Escuchar la naturaleza es una clase magistral. Si realmente uno escucha el sonido de los animales en la selva o del silencio en el desierto, uno entiende de dónde viene. Volviendo a tu pregunta, para Perujazz, como estábamos reencontrándonos y estábamos con Lucho Solar -que es un nuevo percusionista para nosotros-, teníamos que integrarnos e integrarlo a él al trabajo nuestro. Un retiro era básico para que este proceso realmente fuera profundo. Duró una semana, siete días. Todo el mundo dejó sus celulares en la ciudad. Solamente era hacer música de ocho de la mañana a las diez de la noche, sin hablarnos, grabando toda la música y sacando material nuestro. En las noches escuchábamos lo que habíamos tocado en el día, y ahí empezaba el proceso de análisis: “ok, acá hay una introducción posible”, “acá una parte de desarrollo”, “acá una línea melódica”, “juntemos esta parte, quitemos esta otra”, entonces ibas armando la música. 

¿Cómo se animaron a hacer en Mundo Nuevo una versión propia y jazzeada de El Plebeyo (compuesta por Felipe Pinglo), una de las canciones emblema de la música criolla peruana?

Fue a pedido. “Chocolate” (Algendones, antiguo percusionista del grupo) antes de fallecer me llamó y dijo que uno de sus sueños había sido rescatar el lado profundo de Pinglo -para “Chocolate” era un compositor que la gente todavía no había comprendido en su totalidad-. Él sentía que Pinglo era un gran innovador, que el tema El Plebeyo era sobre la fragmentación de este país. Entonces me dijo: “por qué no hacen ustedes una versión en donde el lado del blues, del drama, aflore”. David Pinto (bajista) trabajó el arreglo, yo contribuí también, y todos contribuimos a no solamente cambiar el ritmo de vals, sino llevarlo al panalivio (uno de los ritmos negros del Perú), porque sentíamos que ese ritmo tiene un carácter procesional, que es lo que “Chocolate” quería: hacer un tema muy lento, con mucha fuerza, mucho sentimiento. Estamos muy contentos con esa versión. Creo que “Choco” también está contento. 

¿Cuál cree que ha sido o es la principal contribución de Perujazz a la música peruana?

Perujazz aporta un revalorar la identidad, hacerle sentir a los peruanos que el swing está en el festejo, el landó, la marinera, el huayno, el panalivio. Y que este swing de la raíz folclórica del Perú, trabajado con otras ideas de música contemporánea, es lo que no se había hecho. Nosotros apostamos por eso y creamos una estética nueva, porque prescindimos del teclado y le dimos al ritmo y a la melodía su lugar. 

Definir a Perujazz como el grupo pionero de la fusión del jazz con la música negra y andina del Perú ¿es preciso, correcto, o una definición incompleta?

Es bastante preciso. Fuimos los primeros grupalmente en incorporar estos elementos a conciencia, desarrollar un trabajo de investigación, síntesis, proyectar el sonido del Perú al exterior e interior nuestro, confiar en la generosidad espiritual de la cultura afroperuana, andina y selvática. De maravillarnos por la herencia de nuestros antepasados, el paisaje peruano, y fue como decir “qué suerte tenemos de vivir en el Perú, que tiene un paisaje tan extraordinario y nos puede inspirar para hacer música que tenga vitalidad, intensidad, compromiso con esta fuerza magnética o telúrica” -que yo solamente he sentido aquí-. Quizá es una herencia del pasado, no lo sé, ¿es una pregunta, no?, pero Perujazz ha aportado eso: una nueva visión al sonido del Perú. 

Es espectacular Canto de Tambores (una de las canciones de Mundo Nuevo), para verlo está buenísimo (disfruté la interpretación en un concierto de Perujazz en la Biblioteca Nacional del Perú).

Eso también heredamos de “Chocolate”: tocar la percusión como un ritual, despertar a la fuerza misteriosa de escuchar el sonido de los tambores. Es muy fuerte cuando lo haces con esa intención, porque eres vehículo de un lenguaje ancestral. 

Claro, aparte, ustedes “se van” del escenario. Porque hay otros (músicos) que están pensando en lo que tocan y en el público, pero ustedes “se van” y todos “nos vamos” con ustedes.

Qué bien que sientas eso porque nosotros siempre hemos experimentado la música como un viaje. Viajamos tocando, y si eso es transmitido, esa es la mayor felicidad: que nos acompañen en el viaje interior que realizamos mientras tocamos. 

¿De qué concierto o presentación tiene mejores recuerdos Perujazz?

Uff, muchísimos… En Chile, fuimos por una semana y nos quedamos como un mes. Y realmente hubo euforia de toda la gente universitaria; en universidades, mucha gente joven todavía nos recuerda. Jean Pierre que ha estado en Chile ahora -terminando un disco de él- me llamó ayer y me dijo “tenemos que ir a Chile porque hay muchísima gente que todavía se acuerda de lo que hicimos ahí”. Igual en Argentina, Europa. Recuerdo uno de los conciertos en Italia por ejemplo, en el instituto ítalo-latinoamericano -donde grabamos un disco-: ese fue un concierto extraordinario. Otro en Francia, que lo presentó Julio Ramón Ribeyro (embajador peruano ante la UNESCO entre 1986 y 1990. También fue un escritor consagrado a nivel latinoamericano) en la UNESCO; y el de la Maison de l’Amerique Latine en París fue un concierto de una intensidad y magia fuertes. También un concierto que cerramos para Sting en el festival de Umbria en Italia, que fue todo un reto… 

¿Tocaron después o antes de Sting?

Después de Sting. Lo programaron. Y fue el mayor reto profesional que hemos tenido. Nos calentó bien el auditorio, ja ja ja ja…  

 ¿Por cuántos países del mundo han llevado su propuesta musical?

En América Latina hemos estado en Brasil, Argentina, Chile, Ecuador. En Estados Unidos, en Nueva York, Miami. En Europa hemos estado en España, Italia, Francia, Alemania y Londres (Inglaterra). 

¿Y la experiencia de que Mario Breuer -ingeniero de sonido que ha mezclado discos a Fito Páez, Los Fabulosos Cadillacs, Andrés Calamaro- les mezcle Mundo Nuevo en los estudios El Pie de Alejandro Lerner, en Buenos Aires?

Fue una experiencia extraordinaria, muy intensa. Fuimos con Jean Pierre a vivir en el estudio: porque empezábamos las sesiones a las nueve de la mañana y terminábamos a veces a las dos de la mañana, durante diez días interminables. Es un hombre de un nivel de profesionalismo… Y muchísima experiencia. Justamente el nivel de exigencia nos hacía ver que cada vez el tema podía sonar mejor. Con Mario hubo siempre mucha química. Una vez le pregunté: “¿qué es una mezcla para ti?”, y me dijo: “sonido hiperrealista”. Ahí comprendí que la mezcla era el proceso final de toda una secuencia que culmina con la masterización, pero que también depende de cómo el disco ha sido grabado. Y el disco fue muy bien grabado aquí en mi casa por el ingeniero peruano Frank Cebreros, de mucho talento. Mario me felicitó por la grabación y dijo: “cuando una grabación está bien hecha, la mezcla puede ser maravillosa”. Hemos hecho una versión en 5.1 también, en surround, para eventualmente hacer un DVD. 

¿En qué año dieron -lo comentó, pero si pudiera especificar un poco más- un concierto en el local de la UNESCO y cómo fue esa experiencia?

Estábamos en una gira europea -que duró más o menos cuatro meses-, por terminar la gira en Barcelona -supuestamente nuestra última actuación-, agotados. Porque es un trabajo -como tú has visto- en el que realmente dejas, entregas tu alma. Estábamos caminando por la calle y en eso dijimos: “metámonos a un cine”. Compramos un periódico, El País, y abrimos la página cultural: había un especial sobre Perujazz de página entera, en donde decían que éramos la revelación jazzística de España. Fue una alegría, porque no teníamos idea de esto. Entonces Jean Pierre -que siempre tiene un lado muy positivo y de mucha fuerza- dijo: “sugiero terminar la gira en París”. Entonces, él hizo contacto ahí con el embajador, y éste a su vez se comunicó con Julio Ramón (Ribeyro) -que en esa época era de la UNESCO- y dijo: “sí, encantado”. Julio Ramón presentó a Perujazz en el teatro de la UNESCO y tuvo palabras muy cariñosas y generosas hacia lo que nosotros hacemos. Ese es uno de los conciertos inolvidables para nosotros. Esto fue en el 86, más o menos.

 ¿Y cómo llegaron a grabar un especial para la televisión española?

Acabamos de hacer uno nuevo que va a salir en enero. Han pasado veinte años… Como estuvimos tanto tiempo en España, estuvimos en el Club Clamores por una temporada de quince días y un día apareció en el club el director del programa de televisión española “Jazz entre amigos”. Quedó muy impresionado con el sonido del grupo y dijo: “quiero ofrecerles un especial de una hora con transmisión por toda España. Podemos grabar cuatro o cinco temas”. Él escogió el material que quería y un amigo me ha mandado este material hace poco y realmente me he quedado sorprendido. Era con la formación original de PeruJazz, cuando estaba Enrique Luna en el bajo, Julio Algendones “Chocolate” en la percusión, Jean Pierre y yo. Ahora, veinte años después, a través de una conexión de Susana Baca, me llama ella y dice: “mira, la televisión española está haciendo un programa de América Latina y del Perú han escogido mi trabajo, el de Perujazz, Octavio Santa Cruz y Chevo Ballumbrosio. Y han escogido el tema Chincha Saudita, del primer disco de ustedes: quieren una versión de cinco minutos”. ¡Y el tema dura quince! (ríe). Entonces trabajamos para reducir el tema y llegamos a una versión de siete. Cuando vinieron acá y estábamos por grabar nos dijeron: “no, tienen que ser cinco minutos”. Trabajamos más y logramos la versión de cinco minutos. Hace poco he estado en contacto con ellos, dicen que lo están mezclando en 5.1, lo cual es una maravilla, porque es el sonido más sofisticado que se trabaja actualmente, que es surround. Lo van a sacar para enero, con transmisión por toda Europa. Estamos a la espera de ese especial sobre el Perú donde está Perujazz. 

¿Con qué artistas internacionales ha podido compartir escenario PeruJazz?

Con Sting en Umbria, con Artie Shaw (ganador de un Grammy el 2004) en un festival en Messina. En otro festival que estuve en Berlin toqué con Bobby Mc Ferrin -un cantante fuera de serie-, después con Alain Brunet, un trompetista francés maravilloso –especie de Miles Davis parisino-, con quien supuestamente vamos a hacer una gira el próximo año en Francia. En el disco (Mundo Nuevo) también participa Alain Brunet. 

Perujazz ¿qué reconocimientos ha obtenido a lo largo de su trayectoria?

Ha habido varios premios nacionales y de reconocimiento también. Por ejemplo, en el festival internacional de jazz de Montreal, en Canadá -al cual fuimos invitados dos veces consecutivas-, se consideró que Perujazz, conjuntamente con Oscar Peterson (fantástico pianista) y Pat Metheny (gran guitarrista, ganador de catorce Grammy) habían sido los músicos que tenían la proyección -de propuesta conceptual jazzista- más innovadora del festival. Esto fue en el año 88. 

Como solista: ¿se siente más cerca de la música que hace Paquito de Rivera o la que realiza Pat Metheny?

Pat Metheny. Me parece más interesante. Reconozco que hay factores que quizá en lo aparente podrían vincularme más con Paquito, pero él me parece un virtuoso al que le falta mirar más hacia adentro. Su sonido está demasiado volcado hacia afuera. Tendría que dejar un poco su virtuosismo y apostar por una mirada más tranquila, serena. 

¿Cómo fue su relación musical con los Rolling Stones?

Esa es una parte de mi adolescencia musical… Fue una época muy turbulenta en Londres en los años sesenta. Un guitarrista amigo de los Stones, que sabía que yo trabajaba en una obra de teatro en Madrid, vino a buscarme: los Stones estaban buscando un equivalente a Santana para el Reino Unido y querían formar un grupo de músicos latinoamericanos. Entonces fui a Londres, empezamos a trabajar, el grupo se llamó Molesto y, desgraciadamente, por peleas internas del grupo, el trabajo no pudo continuar pero nos presentamos en tres lugares muy importantes de Londres -uno fue un festival en Westminster-, abriendo de teloneros a grupos muy grandes de allá. Estábamos en el proceso de salir a la palestra como una opción de la fusión del rock con la música latina. Yo tocaba batería ahí. 

¿Qué opina de músicos latinos talentosos como Gato Barbieri, Pedro Aznar, Néstor Torres, Alex Acuña o Chucho Valdés?

Cada uno de los músicos que mencionas tiene algo muy especial. Me interesa ahí Pedro Aznar, Chucho Valdés, y Alex (magnífico baterista y percusionista peruano. Ha tocado con Elvis Presley, Paul McCartney, Joni Mitchell, Ella Fitzgerald, Chick Corea,  U2, entre otros). Por ejemplo, Pedro Aznar tiene algo muy lírico, de mucha calidad poética; además de de ser un extraordinario bajista con reminiscencias del gran (Jaco) Pastorius. Y Alex llegó a su cúspide –para mí- tocando con Weather Report, sobre todo el disco Heavy Weather (1977), creo que es una obra maestra ese disco. Mencionas a Chucho: es una especie de pulpo del teclado. Un músico genial. El equivalente a Keith Jarrett en lo que sería el piano barroco. Chucho tiene no solamente un concepto rítmico y melódico que solamente se da en Cuba, además tiene pasión, es un volcán. Ese es el factor más extraordinario del músico: cuando sientes que erupciona. 

¿Cuántos instrumentos de percusión puede tocar Manongo Mujica? En Mundo Nuevo toca el djembé, el vibráfono y el udu, aparte de la batería.

En realidad es un solo instrumento: uno mismo. Los instrumentos de afuera lo que hacen es reflejar tus voces, y tenemos varias. Cada instrumento te permite descubrir una voz íntima tuya. Quizá la música es un lenguaje para descubrir quien eres. 

Picasso, el ícono

¿Y cómo fue la experiencia donde conoció al pintor español Pablo Picasso?

Es uno de los puntos más altos de mi existencia (ocurrió cuando Manongo tenía quince años de edad, en 1966, en Cannes -Francia-, en una reunión donde también estaban Rafael Alberti, Antonio Gades y Luis Miguel Dominguín). Fue gracias a mi padre que era un amante de Picasso. Él me llevó a conocerlo y me marcó la vida, porque era un hombre de una vitalidad, simpleza y directez tan grande que parecía uno estar frente a un dios de tierra, no frente a un intelectual. Era un hombre muy directo, casi como un campesino. Magnético, con una mirada que atravesaba, como que estaba en una pregunta existencial permanente (además Picasso le obsequió aquel día un dibujo suyo que Manongo vendió luego. Gracias al dinero conseguido por aquella obra de arte pudo solventar su estadía en Londres durante tres años).

Perujazz (Youtube)

 

Gianmarco Farfán Cerdán (Lima, 1978). Egresado de Comunicación Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). También tiene estudios de Psicología en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Ha transitado por diversos medios de comunicación: boletín semanal Católica Deportes de la PUCP, Radio Santa Rosa, Radio Cadena, diario El Comercio, semanario Milenios, revista Universidad y Business. Además ha sido editor de la revista Bar News durante los años 2005 y 2006, y realizó algunos trabajos como periodista freelance. El 2006 obtuvo una Mención Honrosa en el concurso de cuentos “Horas de Ágora” de la UNMSM. Ha publicado poemas y reseñas en las revistas virtuales Miríada, Remolinos y Bocanada (y han seleccionado uno de sus cuentos para publicarlo en la 5ta edición de su versión impresa), y tres poemas en la publicación impresa Punto Edu (ediciones 62 y 73) de la PUCP. También ha publicado entrevistas en la revista cultural virtual Destiempos (México) números 9, 10 y 11, un cuento en la revista virtual Letralia (Venezuela), y poemas en la revista virtual Voces (España). Igualmente, pertenece a la Red Mundial de Escritores en Español (REMES).

 

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