México, Distrito Federal I Enero- Febrero 2008 I Año 2 I Número 12 Publicación Bimestral I

 








 

 

María Dolores Pliego Domínguez .Toluca Méx. 1968 Licenciada en Letras Latinoamericanas (UAEM), Estudió la Maestría Estudios Latinoamericanos (UNAM) y la Maestría en Administración de la Educación (NSEM). Premio Internacional   Fanny León Cordero 2007, Mención especial en el 1er  Concurso Latinoamericano de Poesía Alma Fuerte 2004 , Escritora seleccionada y edita en los Primeros Juegos Florales del S XXI, de Montevideo Uruguay (2005). Finalista en la categoría de cuento en los juegos magisteriales “Clara del Moral” (2003) Forma parte de diversas  antologías poéticas. Ha participado en diversos Encuentros Nacionales e Internacionales  de poetas y escritores. Actualmente se desempeña como Profesora en el nivel Medio Superior Técnico de la zona 13 del Estado de México

 

Placer es todo aquello que nos gusta, divierte y deleita.  Es la sensación de lo agradable y satisfactorio sin impedimento alguno. Lo que compensa y equilibra  la vaciedad del ser.

Comúnmente solemos asociar el placer  con actos comunes  como el dormir, el comer, el amar; sin embargo cuando las sensaciones se agrupan en acciones  poco  usuales como el saborear las palabras hasta extraer la última gota de su jugo, recorrer cada fragmento de un texto con nuestros ojos hasta hacerlo nuestro al calor de una chimenea, se convierten en sucesos poco cotidianos. Las sensaciones se agolpan, se fermentan, se inseminan y germinan. Florecen pensamientos, el hombre crece y evoluciona: transforma su historia. 

Después de leer Ensayo de mi dulce gozo, de Enrique Villada queda claro que el placer llega no sólo por el sentido del gusto, del olfato, de la vista en su estado puro,  sino por en el equilibrio del hombre interno con su exterior. Llega en el momento en que se maduran los pensamientos, las sensaciones,  el cuerpo, los cinco sentidos del hombre a través de la lectura.

Para este escritor leer es  complacerse, disfrutar, estar en su centro, sentirse a uno mismo, encontrarse con cada letra, con cada palabra, con cada autor. Es un acto sagrado, único y propio. En diez breves ensayos, alejado de las cifras y especulaciones panfletarias,  reflexiona sobre el acto de la lectura en el hombre mismo, con los alumnos,  los maestros y el mismo sistema educativo. Su perspectiva es producto de la experiencia diaria, emanada de las aulas sordas al conocimiento, faltas de deseo, llenas de pereza por la lectura diaria. Pues leer implica el compromiso y disciplina de hacer, pensar, crear.

Para quienes tienen el firme compromiso por difundir la lectura, este texto resulta de gran utilidad pues su contenido se aleja de toda la parafernalia teórica acerca de la lectura y se centra  en un punto que, la mayoría de veces, pasamos por alto cuando queremos despertar lectores: gozar el acto de leer, encontrar el lado placentero y agradable de aquella tarea impuesta en la infancia como  castigo u obligación.

Con un lenguaje lúcido, claro y sencillo, sin ningún adorno técnico Ensayo de mi dulce gozo lleva al lector a reconciliarse con la lectura y la escritura diaria.  Vislumbra la  esperanza de que el hombre se acerque a los libros, los ame, los quiera y reivindique.

Una vez más en este libro, con su acostumbrado estilo, Enrique Villada refrenda su categoría no sólo como poeta sino como un amante comprometido con  la literatura. 

Enrique Villada estudió Letras Españolas en la Universidad Autónoma del Estado de México. Fue becario de la tercera generación del Centro Toluqueño de Escritores. Es autor de los libros de poemas Estuario luminoso; Palabras para un viaje, mención honorífica en el Segundo Concurso Interamericano de Poesía, Navachiste 1994; Hojas de octubre; Castillos de luz y Abecedario. Obtuvo mención honorífica en el premio Nacional de Poesía para Niñas y Niños “Narciso Mendoza” 2000, con un libro en homenaje a Vincent Van Gogh. Es también autor de los libros: Ensayo de mi dulce gozo (ensayo) y Whitman el árbol (cuento). Ha publicado poemas en las revistas Blanco Móvil, Revista de la Universidad de México, La Colmena (Revista de la UAEM), La Grapa, La Troje y Castálida. Tiene poemas incluidos en las antologías: Literatura del Estado de México, cinco siglos. 1400–1900 (Tomo 1); Poetas de Tierra Adentro (Tomo 3); Aves nocturnas, diecinueve escritores del Valle de Toluca; No hay límite: Tunastral 1964–1995, La sombra de la palabra, entre otras. Obtuvo el Premio de Poesía Nezahualcóyotl 2002. Imparte talleres literarios y es profesor de literatura en el Oriente del Estado de México. 

Villada, Enrique, Ensayo de mi dulce gozo, Instituto Mexiquense del Cultura, Col. El corazón de los confines, México, 2001.

 

 

 

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