María Dolores Pliego Domínguez .Toluca
Méx. 1968 Licenciada en Letras Latinoamericanas (UAEM),
Estudió la Maestría Estudios Latinoamericanos (UNAM) y la
Maestría en Administración de la Educación (NSEM). Premio
Internacional Fanny León Cordero 2007, Mención especial en
el 1er Concurso Latinoamericano de Poesía Alma Fuerte 2004
, Escritora seleccionada y edita en los Primeros Juegos
Florales del S XXI, de Montevideo Uruguay (2005). Finalista
en la categoría de cuento en los juegos magisteriales “Clara
del Moral” (2003) Forma parte de diversas antologías
poéticas. Ha participado en diversos Encuentros Nacionales e
Internacionales de poetas y escritores. Actualmente se
desempeña como Profesora en el nivel Medio Superior Técnico
de la zona 13 del Estado de México

Placer es todo aquello que nos gusta, divierte y deleita. Es la
sensación de lo agradable y satisfactorio sin impedimento alguno. Lo
que compensa y equilibra la vaciedad del ser.
Comúnmente solemos asociar el placer con actos comunes como el
dormir, el comer, el amar; sin embargo cuando las sensaciones se
agrupan en acciones poco usuales como el saborear las palabras
hasta extraer la última gota de su jugo, recorrer cada fragmento de
un texto con nuestros ojos hasta hacerlo nuestro al calor de una
chimenea, se convierten en sucesos poco cotidianos. Las sensaciones
se agolpan, se fermentan, se inseminan y germinan. Florecen
pensamientos, el hombre crece y evoluciona: transforma su historia.
Después de leer Ensayo de mi dulce gozo,
de Enrique Villada queda claro que el placer llega no sólo por el
sentido del gusto, del olfato, de la vista en su estado puro, sino
por en el equilibrio del hombre interno con su exterior. Llega en el
momento en que se maduran los pensamientos, las sensaciones, el
cuerpo, los cinco sentidos del hombre a través de la lectura.
Para este escritor leer es complacerse, disfrutar, estar en su
centro, sentirse a uno mismo, encontrarse con cada letra, con cada
palabra, con cada autor. Es un acto sagrado, único y propio. En diez
breves ensayos, alejado de las cifras y especulaciones panfletarias,
reflexiona sobre el acto de la lectura en el hombre mismo, con los
alumnos, los maestros y el mismo sistema educativo. Su perspectiva
es producto de la experiencia diaria, emanada de las aulas sordas al
conocimiento, faltas de deseo, llenas de pereza por la lectura
diaria. Pues leer implica el compromiso y disciplina de hacer,
pensar, crear.
Para quienes tienen el firme compromiso por difundir la lectura,
este texto resulta de gran utilidad pues su contenido se aleja de
toda la parafernalia teórica acerca de la lectura y se centra en un
punto que, la mayoría de veces, pasamos por alto cuando queremos
despertar lectores: gozar el acto de leer, encontrar el lado
placentero y agradable de aquella tarea impuesta en la infancia como
castigo u obligación.
Con un lenguaje lúcido, claro y sencillo, sin ningún adorno técnico
Ensayo de mi dulce
gozo lleva al lector a reconciliarse con la lectura y la escritura
diaria. Vislumbra la esperanza de que el hombre se acerque a los
libros, los ame, los quiera y reivindique.
Una vez más en este libro, con su acostumbrado estilo, Enrique
Villada refrenda su categoría no sólo como poeta sino como un amante
comprometido con la literatura.
Enrique Villada estudió Letras Españolas en la Universidad Autónoma
del Estado de México. Fue becario de la tercera generación del
Centro Toluqueño de Escritores. Es autor de los libros de poemas
Estuario luminoso; Palabras para un viaje, mención honorífica en
el Segundo Concurso Interamericano de Poesía, Navachiste 1994;
Hojas de octubre; Castillos de luz y Abecedario. Obtuvo
mención honorífica en el premio Nacional de Poesía para Niñas y
Niños “Narciso Mendoza” 2000, con un libro en homenaje a Vincent Van
Gogh. Es también autor de los libros: Ensayo de mi dulce gozo
(ensayo) y Whitman el árbol (cuento). Ha publicado
poemas en las revistas Blanco Móvil, Revista de la Universidad de
México, La Colmena (Revista de la UAEM), La Grapa, La Troje y
Castálida. Tiene poemas incluidos en las antologías:
Literatura del Estado de México, cinco siglos. 1400–1900 (Tomo
1); Poetas de Tierra Adentro (Tomo 3); Aves nocturnas,
diecinueve escritores del Valle de Toluca; No hay límite:
Tunastral 1964–1995, La sombra de la palabra, entre
otras. Obtuvo el Premio de Poesía Nezahualcóyotl 2002. Imparte
talleres literarios y es profesor de literatura en el Oriente del
Estado de México.
Villada,
Enrique, Ensayo de mi dulce gozo, Instituto Mexiquense del
Cultura, Col. El corazón de los confines, México, 2001.
