México, Distrito Federal I Marzo-Abril 2008 I Año 3 I Número 13 Publicación Bimestral I

 

 








 

Quien quiera oír que oiga - Silvina Garré (YouTube)

 

 

La yerra

Adam Gai. Nacido en Buenos Aires (1941). Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires y Doctor en Letras por la Universidad Hebrea de Jerusalén. Ha publicado artículos sobre obras de Bianco, Cortázar, Borges, Carpentier, Rulfo, Valle Inclán, Benedetti, Cervantes. Finalista en concursos de cuentos organizados por el fanzine Minatura, la revista Axolotl y Premio La Monstrua. Relatos publicados en las revistas virtuales El Coloquio de los Perros, Axxon, La zorra y el cuervo, blog de Esperando a Godot, en el Proyecto Scherezade y Ciberayllu. Vive en Israel desde 1972.

 

y al penetrar entre tus muslos finos

la onda se aguzó como una daga

L. Lugones

 

- Hay que matarlos a todos. Sí, amiguita. Por eso te retenemos, para contar con tu colaboración. Te va a doler. Es algo que les aviso siempre, para no tomarlos desprevenidos. Alguien me dijo que esta era otra faceta de mi maldad, que me gozo cuando entero al interpelado de su inminente sufrimiento, antes de la primera descarga. Son opiniones. El planeta, desgraciadamente, está lleno de opiniones. Mirá, a pesar de que por razones de seguridad me cubro el rostro con una media con dos agujeritos a la altura de los ojos, yo comparto con los pacientes como vos, una intimidad  que no me atrevería a confiar a nadie, en otras circunstancias. Yo también me juego, pero con precaución. Vos no me vas a delatar, no te damos chance para hacerlo. Es la ley de la asimetría, piba, y en este avatar vos estás por debajo. Te tocó el papel de la cantante y vas a cantar, un cantito de cisne, es cierto, pero canto, al fin. Blanca tu piel, sensible al roce, fiel tu graznido, no lo hubieras hecho mejor en una ocasión distinta. Para que no te tortures meditando solamente cosas feas, yo te voy a explicar mi posición. La patria, muchacha, requiere sacrificios, ya lo sabían los aztecas. "Patria o muerte" es un lema reconocido. Nada original, te lo concedo, pero no cabe discutir su efectividad. Me inclinaría a decirte que yo, personalmente, reemplazaría la o por la y griega, para que no quede alternativa. Es que, ¿escuchás?, la patria no puede sobrevivir sin muertos en sus aras. La patria es una pasión. Es una trampa apelar a algún razonamiento para negarla o justificarla. Los patriotas bregamos por la alianza universal de las cosas y de los hombres, lo que denominaría un matrimonio católico indisoluble. Y para imponerlo, tenemos que recurrir a la guerra santa contra los disidentes, no hay tu tía. La democracia, ha sido demostrado, está incapacitada para difundir la gloria de Dios sobre la tierra. Carece de la fuerza necesaria.  Y aquí vienen en su auxilio  los tipos como yo, sus misioneros. Por eso, vos tenés que cantar ahora y yo, escucharte. La letra es toda tuya, yo me limito a ejecutar el acompañamiento. Lo hubieras evitado, dedicándote a las tareas del hogar.-

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- Sí, muchacho, los nombres anotados  en tu libreta de teléfonos son imperdonablemente pecaminosos. Una pornografía peor que las de Barón Biza. No me digás que vos no tenés nada que ver. Basta con echarle un vistazo a la lista y cualquiera se da cuenta. Lo que tenés que hacer ahora no es nada más que reconocer y confirmar, no nos obligues a someterte a malos tratos. No somos una manga de depravados. Si empleamos este instrumento, es, simplemente, porque a nosotros,  no nos cobran la electricidad. Mirá pibe, aunque no lo creas, yo no soy un salvaje. Mi gremio ya no pertenece exclusivamente a los carniceros veteranos. Vos te pensabas que la cultura es patrimonio de los jóvenes de cinemateca. Se equivocaron fiero. También yo soy cultivado, aunque no haya visto cinco veces  Los cuatrocientos golpes. En nuestro país, te refresco la memoria, los golpes se dieron desde el origen, mucho antes del nacimiento del biógrafo y a mí lo que más importa es el acervo nacional.

Ahora bien, poné atención, ¿cómo se les fue a ocurrir a ustedes cambiar la revolución de café por la acción directa, ché?  El dueño del garrote somos nosotros y se necesita un aprendizaje minucioso y unas recomendaciones de peso para empezar a ejercerlo. No se pueden poner las botas de la noche a la mañana, unos mocositos, acostumbrados a calzar zapatillas de gimnasia azules y blancas. Les habrá parecido muy patriótico, pibe, y no se dieron cuenta de la profanación. Atendé, otario, no se lleva el color de la bandera en los pies. Por eso te descalzamos y te desnudamos, te liberamos de toda ropita que pudiera volverte identificable. Mirá yo estoy hace tiempo en el asunto, trabajé para varios gobiernos, hasta te puedo revelar que, en mi caso, el oficio lo heredé. Apenas un niño, yo ya había visto a mi padre practicando como dice la zamba, una punción acá, otra más allá, y un gritito largo que baja y se pierde. Debiste haber considerado que la mera inteligencia y las buenas intenciones, pibe, no alcanzan. Elegiste las malas compañías y te pervirtieron sin remedio. Mientras te aguantás ésta, te voy dando una lección acelerada de política realista. Metete en la cabeza que los partidos ya no corren más, que la revolución castrista es una calavera de azúcar. Vivimos la hora de la mano fuerte, una mano sostenida por la mano grande de Dios, porque Dios está con nosotros y no con ustedes. Aguantate ésta. No, no patalées. ¿Qué te pasa? Me desilusionás, pibe, me desilusionás. Me supuse que no ibas a resultar tan flojo.-

-  A ver, sargento, acérquese. Mande despachar  este paquete, por correo aéreo. -

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- La derrota de las Malvinas me preocupa. Me temo que nos vamos a quedar otra vez inactivos. Vos sos de los últimos que mantenemos en el stock. Por eso estás recibiendo una atención prolongada,¡infeliz!  Hasta unas semanas atrás, dada la camada numerosa, hacíamos tratamientos de sesiones cortas. Si la mala racha sigue, tendremos que adaptarnos a otra cosa y cerrar el boliche. De todos modos, esto a vos no te concierne,  te lo cuento para que no sea  sólo tu voz la que rompe el silencio. Escuchá y no te asustés.-

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- Si lo que quiere, señor,  es que parezcan ser los ojos del Buda, es factible.  Tengo que advertirle, sin embargo, que la incisión genera un cierto malestar. Es que las tetillas son una parte muy sensible del cuerpo.  Reconozcamos que es todo un homenaje simbólico lo que usted pretende realizar. Yo sé que Sidarta pretendía suprimir el dolor universal, pero primero quiso probarlo en carne propia. Usted, señor, está metafóricamente buscando lo mismo. Flor de tipo el Buda. Yo no tengo demasiado empatía con las otras religiones, pero es uno de mis principios respetar las opiniones de los clientes. Usted, señor, me solicita que el tatuaje le abarque el pecho, desde el cuello a la cintura. Claro, es una manera de conseguir que sea bien apreciado, cuando se pasee por la playa. Justamente, el otro día le terminé un trabajo a una estudiante de coaching. Muy agraciada, ella. Me trajo la reproducción del cuadro de un noruego, del que se me escapa por el momento el nombre, y me pidió que le tatuara en la zona del estómago la cara desesperada del personaje, un tipo con la boca abierta, como la de quien está gritando. Me recalcó que la parte de la boca había que grabarla alrededor del ombligo, así aprovechaba la moda de vestir con la panza al aire.  Sabe, señor, yo me he preguntado más de una vez cuál es el significado de desnudarse tanto en público. La gente de mi edad está educada en el placer de la intimidad. No es que me oponga,  no lo vaya a interpretar mal. Bueno, volviendo a nuestro trabajo, quiero señalarle que lo de usted, está en la línea mía. La idea es genial, ya se lo comenté.- 

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  ¡Puaj! Ahora vienen a pedirme el body piercing. A mí, precisamente a mí. Si no supiera que no piensan lo que hacen, parecería una burla.Yo tendría que mostrarles a estos frívolos, yo se lo voy a mostrar, en la mejor oportunidad, hasta dónde les introduciría los anillos. Tengo el pálpito de que va a ser pronto. Escucho los tonos afectados de las voces en las calles y en los bares, escucho los alaridos de la hinchada en las canchas, y me suena que la gente como yo tiene que exigir de nuevo la hora de la espada. Creo no engañarme, si presiento que este jolgorio de peces sueltos antes de cuaresma está tocando a su fin. Voy a desempolvar la caña.

 

 

 

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