México, Distrito Federal I Marzo-Abril 2008 I Año 3 I Número 13 Publicación Bimestral I

 








 

Tigre

 

Antonio Leal  (Chetumal, Quintana Roo 1952). Estudió sociología en la UNAM, fue miembro fundador del Taller Literario de Juan José Arreola, becario de poesía del Centro Mexicano de Escritores, ha publicado en los mejores suplementos culturales y revistas literarias de México, publicó su primer libro de poemas Duramar (1981) en la UNAM, Canto Diverso (1995), ed. La tinta del alcatraz, Los cantos de Duramar( 1998), Ed, Comité de los Festejos del Centenario de la ciudad de Chetumal, Poemas Provinciales, Ed. El taller del poeta, (2004), Pontevedra, España. Antologías: Cinco poetas jóvenes de México( 1967), Ed. SEP, Recuento de voces(1987), Ed. Programa Cultural de las Fronteras, Quintana Roo: una literatura sin pasado(1990) CONACULTA, Tiempo vegetal(1993), antología de los poetas del sureste de México, Ed. Gobierno del Estado de Chiapas, ha viajado a España para dar recitales, fue invitado a Chile en el 2005 al encuentro latinoamericano de poetas, participó en el XII Festival Internacional de Poesía celebrado en La Habana en el 2007, publica en páginas web de varios países del mundo, la editorial Siglo XXI le publicará en el 2008 su libro de poemas ¡Thalassa!, prepara un nuevo volumen titulado La historia de ËL. 

 

 

En el adytum de su cueva 

el jaguar ventea 

el erial donde - en el trópico –

  

la selva ciega  

con imposibles bejucos 

todos los caminos,

  

con tupidos silencios  

que sólo oírlos duele, 

con semillas de miedo

  

que dondequiera crecen, 

con sofocantes olas 

de un maremágnum verde.

 

 En el lenguaje de su piel,  

como un mandala,  

como una pandorga que vuela

  

ornada de eclipses 

que van rumbo 

a otras constelaciones estelares, 

 

transcurre la noche 

que muere en manos del día. 

En el trasiego de las horas 

 

vela  sus zarpas, 

las devuelve con suaves lamidas 

todo el nácar,  

con lengua salvaje les da un guiño de ternura. 

 

con lamidas en nácar, 

 

Sacerdote tigre  

con mirada de basalto, 

su linaje es del tiempo  

 

de las piedras solares; 

estuco es su memoria  

que guardan las estelas, 

 

de chilam es su rostro, 

de balam su máscara, 

su nombre está en la raíz 

 

de los libros de piedra. 

Con babeante molicie 

restaña una a una  

 

sus heridas de viaje. 

Oficiante divino, 

augur de las chivalunas,  

 

él es quien recibe 

el alma de la víctima 

que muere en el juego 

 

de pelota en el infierno. 

 

                                                                              

 

 

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