Guillermina Walas
es profesora en la Universidad de Eastern
Washington, Estados Unidos. Originaria de Tres Arroyos,
Argentina, siguió la licenciatura y profesorado en Letras en la
Universidad Nacional de Mar del Plata, de donde se graduó en
1994. Luego emigró a los Estados Unidos y recibió su doctorado
en 1999 de la Universidad de Pittsburgh. Como crítica literaria
ha publicado Entre dos Américas. Narrativas de Latinas en los
’90s (Lanham: University Press of America, 2000), y
numerosos ensayos sobre mujeres, autobiografía, testimonio,
literatura de migración y exilio y la búsqueda de identidad en
Latinoamérica. Como poeta, su escritura ha salido a la luz
recientemente con su primer libro Fecundiciclos (Scott
Depot, WV: Obsidiana Press, 2006), aunque es una actividad que
desarrolla desde su niñez. Algunos de sus poemas aparecieron en
la revista electrónica Tatuana (de la Universidad de
Alabama) en 2005, y en 2006 en Paradoja. Revista de Poesía
(número 9 y 11), así como en la antología española del concurso
Flores Nuevas.

Entrevista realizada por Guillermina Walas
Alicia Borinsky,
reconocida escritora argentina y catedrática de la Universidad de
Boston, ha publicado numerosos libros de crítica literaria, novela,
cuento y poesía; entre ellos: La mujer de mi marido (poesía,
2000), Madres alquiladas (poesía, 1996), Sueños del
seductor abandonado (novela, 1995), La pareja desmontable
(poesía, 1994), Mina Cruel (novela, 1989), Mujeres
tímidas y la Venus de China (poesía, 1988). Recientemente
ha publicado en edición bilingüe su colección de cuentos breves o
“instantáneas” Golpes Bajos/Low Blows (2007). Agradecemos su
excelente disposición para responder a nuestras preguntas por vía
electrónica.
Alicia, en tanto argentina residente en Estados Unidos y
principalmente como directora del Instituto de verano “Migración y
Exilio en las Américas” de la Universidad de Boston (del que tengo
el gusto de haber participado como estudiante), ¿cómo te relacionas
con el tema del exilio? ¿Te consideras una exiliada, una inmigrante,
ambas cosas o tal vez ninguna de ellas?
Fui una exiliada cuando debí salir de Argentina en un momento
oscurísimo de su historia. Experimenté entonces esa nostalgia
rencorosa de quien tuvo que irse pero extraña lo que dejó, esa cosa
que se apoya en la atracción por una arena movediza y la certeza (pesimista)
de que probablemente no volvería nunca. Después, con el advenimiento
de la democracia regresé cada vez por más tiempo y ahora siento que
formo parte de la movilidad que caracteriza a gran parte de la
cultura actual. Como llegué a Estados Unidos joven, y estudié allí,
y me formé en muchos sentidos entre ese país y Francia, ahora me veo
con raíces y afectos múltiples pero no dispersos.
En
la lectura de toda tu obra son claras las marcas culturales
argentinas o rioplatenses, desde el lenguaje hasta los temas
tratados y el estilo que te caracteriza. Aunque es obvio lo que
quiero preguntarte porque pienso que todo escritor produce desde sus
vivencias y pertenencia cultural de una u otra manera, desde tu
punto de vista, ¿en qué sentido crees que la historia argentina, tu
origen, formación y lazos con el país, influyen en tu escritura?
Más
que influir en mi escritura, la determinan. Todo escritor tiene una
música, un diálogo paralelo con el idioma. En mi caso, cuando
escribo en castellano, son vivencias argentinas no ancladas en la
nostalgia porque sigo participando en la vida cultural del país y
paso temporadas cada vez más frecuentes allí. Existe, claro, un
pasado argentino que me deja perpleja y que sigo escarbando: de
fines de los sesenta en adelante, y la pose y el deseo tanguero
desde los veinte hasta ahora.
Acaso todo eso sea el encuentro con algo que me permite adivinar lo
que se esconde detrás y delante de la ironía que nos caracteriza.
Golpes
Bajos/Low Blows se acaba de publicar por University of Wisconsin
Press en formato bilingüe. El libro ya había salido en español en el
’99 y se agotó ¿verdad? Para esta edición trabajaste con Cola
Franzen en una traducción que debe haber sido complicada dado el uso
de giros rioplatenses y del habla popular que es trascendental para
entender el “chiste”. ¿Hay alguna anécdota o reflexión que
quisieras compartir sobre este trabajo de traducir relatos tan
lúdicos y con guiños tan propios de lo latinoamericano y argentino
en particular?
Trabajar
con Cola Franzen es un lujo porque ella es traductora de Lorca,
Yurkievich, Ponte, además de mis cosas. Cola tiende a ser más fiel
al original que yo y a veces ciertas soluciones le parecen
inusitadas pero entra inmediatamente en el juego. Por ejemplo cuando
el título de uno de los textos “Pan al que no quiere dientes” fue
traducido por mí al inglés como “Que será, será” hubo un momento de
hilaridad. El libro está lleno de ejemplos en los cuales la
traducción es un encuentro entre culturas y un guiño acerca de los
esfuerzos de sus conexiones.
Además,
el título refiere específicamente a un término del boxeo (golpes no
permitidos, en parte tal vez porque tendrían que ver con los
genitales y las zonas más vulnerables, digamos) y que se usa
comúnmente, en el habla cotidiana, para denominar una agresión
recibida en forma inesperada donde más duele, o tal vez una noticia
que nos derrumba (un poco como en el famoso poema de Vallejo: “Hay
golpes en la vida, tan fuertes...Yo no sé”, pero con la diferencia
de que en tu obra el dramatismo es un gesto decadente, muchas veces
burlesco o justamente de “desdramatización”, ¿verdad?). También
aparece la influencia mediática: la brevedad del instante del golpe
o tiro (shot), de la toma, ya sea fotográfica o de una cámara
que filma de manera arbitraria en un cortometraje que ocupa el
tiempo de lectura; de allí el subtítulo, “Instantáneas”.
Entonces, creo que hay dos cuestiones en estas narraciones que son
cruciales: la sorpresa (o lo intempestivo de la instantánea) y la
agresión que muchas veces (si no en la mayoría) tiene que ver con el
género y que se devuelve con un “pito catalán”, una carcajada que al
agresor le puede doler más en definitiva.
Pero, yendo a mi pregunta, ¿es el “golpe bajo” un gesto que devuelve
de alguna manera o burla o desafía los encasillamientos y la
violencia de género que todavía es tan fuerte en nuestra cultura,
inclusive en pequeños actos cotidianos? O tal vez (sin excluir lo
anterior), ¿es el “golpe bajo” fruto y representación de la
incomunicación, por un lado entre géneros, pero también entre seres
humanos con diferentes y conflictivas perspectivas?
Muy
inteligentes tus observaciones, Guillermina. Tienes razón en todo.
Yo agregaría que hay cierta crueldad en el tono del libro, un afán
de prender la luz y revelar la impostura, luchar en contra de la
excesiva solemnidad con que se perciben las relaciones
interpersonales, sobre todo las amorosas y sexuales. Y, en ese
sentido, cambiar el papel de la mujer que pasa de abnegada a
peligrosa y a otras encarnaciones inesperadas por la falta de
cooperación con los dictados de la vida cotidiana, es fundamental
para entenderlo.
A
muchas escritoras, e incluso a algunos académicos que trabajan con
cuestiones de género, les disgusta el término “feminista” o no se
identifican con el mismo. En tu caso, te desempeñas tanto como
crítica literaria como en la escritura creativa y en ambas
producciones se observa un énfasis en las mujeres (las “minas”), las
relaciones de género y el juego con las percepciones encontradas, la
femenina, la masculina y la mediática de la mujer. ¿Te consideras
una autora feminista o discrepas con ese tipo de clasificaciones?
Políticamente
estoy a favor de la lucha por la equiparación social entre hombres y
mujeres. El feminismo político es en general definido de ese modo y
yo no tengo ningún problema en ser percibida de ese modo. El
feminismo como perspectiva crítica en estudios literarios y
culturales a veces me resulta demasiado dogmático, sobre todo cuando
identifica a las mujeres como portadoras de mayor abnegación,
responsabilidad y generosidad. Las asesinas, las corruptas, las
egoístas, la roba-maridos, las caza-hombres poderosos proliferan
junto con los ejemplos de bondad. A mí me interesan los vaivenes,
los intersticios de una sexualidad transformada en estilo y eso se
puede entrever tanto en mi obra “creativa” como en la crítica.
Por
último, ¿podrías (o quisieras) adelantarnos en qué estás trabajando,
ya sea en cuanto a escritura creativa o crítica?
Acabo
entregar un libro de poemas: “Frívolas y pecadoras” que saldrá en
forma bilingüe en Swan Isle Press este año. Trabajo en un libro de
cuentos y otro de ensayos sobre la cultura contemporánea del exilio.
Muchísimas gracias, Alicia, y esperamos ansiosos tus próximos
trabajos.¡Mucha suerte!