México, Distrito Federal I Marzo-Abril 2008 I Año 3 I Número 13 Publicación Bimestral I

 

 








 

Soledad Pastorutti - La carta perdida (YouTube) 

Entrevista a Alicia Borinsky sobre Golpes Bajos (2007) y otros golpes...

 

Guillermina Walas es profesora en la Universidad de Eastern Washington, Estados Unidos. Originaria de Tres Arroyos, Argentina, siguió la licenciatura y profesorado en Letras en la Universidad Nacional de Mar del Plata, de donde se graduó en 1994. Luego emigró a los Estados Unidos y recibió su doctorado en 1999 de la Universidad de Pittsburgh. Como crítica literaria ha publicado Entre dos Américas. Narrativas de Latinas en los ’90s (Lanham: University Press of America, 2000), y numerosos ensayos sobre mujeres, autobiografía, testimonio, literatura de migración y exilio y la búsqueda de identidad en Latinoamérica. Como poeta, su escritura ha salido a la luz recientemente con su primer libro Fecundiciclos (Scott Depot, WV: Obsidiana Press, 2006), aunque es una actividad que desarrolla desde su niñez. Algunos de sus poemas aparecieron en la revista electrónica Tatuana  (de la Universidad de Alabama) en 2005, y en 2006 en Paradoja. Revista de Poesía (número 9 y 11), así como en la antología española del concurso Flores Nuevas.

 

Entrevista realizada por Guillermina Walas 

Alicia Borinsky, reconocida escritora argentina y catedrática de la Universidad de Boston, ha publicado numerosos libros de crítica literaria, novela, cuento y poesía; entre ellos: La mujer de mi marido (poesía, 2000), Madres alquiladas (poesía, 1996), Sueños del seductor abandonado (novela, 1995), La pareja desmontable  (poesía, 1994),  Mina Cruel (novela, 1989), Mujeres tímidas y la Venus de China (poesía, 1988). Recientemente ha publicado en edición bilingüe su colección de cuentos breves o “instantáneas” Golpes Bajos/Low Blows (2007). Agradecemos su excelente disposición para responder a nuestras preguntas por vía electrónica. 

Alicia, en tanto argentina residente en Estados Unidos y principalmente como directora del Instituto de verano “Migración y Exilio en las Américas”  de la Universidad de Boston (del que tengo el gusto de  haber participado como estudiante), ¿cómo te relacionas con el tema del exilio? ¿Te consideras una exiliada, una inmigrante, ambas cosas o tal vez ninguna de ellas?

  Fui una exiliada cuando debí salir de Argentina en un momento oscurísimo de su historia. Experimenté entonces esa nostalgia rencorosa de quien tuvo que irse pero extraña lo que dejó, esa cosa que se apoya en la atracción por una arena movediza y la certeza (pesimista) de que probablemente no volvería nunca. Después, con el advenimiento de la democracia regresé cada vez por más tiempo y ahora siento que formo parte de la movilidad que caracteriza a gran parte de la cultura actual. Como llegué a Estados Unidos joven, y estudié allí, y me formé en muchos sentidos entre ese país y Francia, ahora me veo con raíces y afectos múltiples pero no dispersos. 

 En la lectura de  toda tu obra son claras las marcas culturales argentinas o rioplatenses, desde el lenguaje hasta los temas tratados y el estilo que te caracteriza. Aunque es obvio lo que quiero preguntarte porque pienso que todo escritor produce desde sus vivencias y pertenencia cultural de una u otra manera, desde tu punto de vista, ¿en qué sentido crees que la historia argentina, tu origen, formación y lazos con el país, influyen en tu escritura?  

 Más que influir en mi escritura, la determinan. Todo escritor tiene una música, un diálogo paralelo con el idioma. En mi caso, cuando escribo en castellano, son vivencias argentinas no ancladas en la nostalgia porque sigo participando en la vida cultural del país y paso temporadas cada vez más frecuentes allí. Existe, claro, un pasado argentino que me deja perpleja y que sigo escarbando: de fines de los sesenta en adelante, y la pose y el deseo tanguero desde los veinte hasta ahora.

Acaso todo eso sea el encuentro con algo que me permite adivinar lo que se esconde detrás y delante de la ironía que nos caracteriza. 

 Golpes Bajos/Low Blows se acaba de publicar por University of Wisconsin Press en formato bilingüe. El libro ya había salido en español en el ’99 y se agotó ¿verdad? Para esta edición trabajaste con Cola Franzen en una traducción que debe haber sido complicada dado el uso de giros rioplatenses y del habla popular que es trascendental para entender el “chiste”.  ¿Hay alguna anécdota o reflexión que quisieras compartir sobre este trabajo de traducir relatos tan lúdicos y con guiños tan propios de lo latinoamericano y argentino en particular? 

 Trabajar con Cola Franzen es un lujo porque ella es traductora de Lorca, Yurkievich, Ponte, además de mis cosas. Cola tiende a ser más fiel al original que yo y a veces ciertas soluciones le parecen inusitadas pero entra inmediatamente en el juego. Por ejemplo cuando el título de uno de los textos “Pan al que no quiere dientes” fue traducido por mí al inglés como “Que será, será” hubo un momento de hilaridad. El libro está lleno de ejemplos en los cuales la traducción es un encuentro entre culturas y un guiño acerca de los esfuerzos de sus conexiones. 

 Además, el título refiere específicamente a un término del boxeo (golpes no permitidos, en parte tal vez porque tendrían que ver con los genitales y las zonas más vulnerables, digamos) y que se usa comúnmente, en el habla cotidiana, para denominar una agresión recibida en forma inesperada donde más duele, o tal vez una noticia que nos derrumba (un poco como en el famoso poema de Vallejo: “Hay golpes en la vida, tan fuertes...Yo no sé”, pero con la diferencia de que en tu obra el dramatismo es un gesto decadente, muchas veces burlesco o justamente de “desdramatización”, ¿verdad?). También aparece la influencia mediática: la brevedad del instante del golpe o tiro (shot), de la toma, ya sea fotográfica o de una cámara que filma de manera arbitraria en un cortometraje que ocupa el tiempo de lectura; de allí el subtítulo, “Instantáneas”.

Entonces, creo que hay dos cuestiones en estas narraciones que son cruciales: la sorpresa (o lo intempestivo de la instantánea) y la agresión que muchas veces (si no en la mayoría) tiene que ver con el género y que se devuelve con un “pito catalán”, una carcajada que al agresor le puede doler más en definitiva.

Pero, yendo a mi pregunta, ¿es el “golpe bajo” un gesto que devuelve de alguna manera o burla o desafía los encasillamientos y la violencia de género que todavía es tan fuerte en nuestra cultura, inclusive en pequeños actos cotidianos? O tal vez (sin excluir lo anterior), ¿es el “golpe bajo” fruto y representación de la incomunicación, por un lado entre géneros, pero también entre seres humanos con diferentes y conflictivas perspectivas?  

 Muy inteligentes tus observaciones, Guillermina. Tienes razón en todo. Yo agregaría que hay cierta crueldad en el tono del libro, un afán de prender la luz y revelar la impostura, luchar en contra de la excesiva solemnidad con que se perciben las relaciones interpersonales, sobre todo las amorosas y sexuales. Y, en ese sentido, cambiar el papel de la mujer que pasa de abnegada a peligrosa y a otras encarnaciones inesperadas por la falta de cooperación con los dictados de la vida cotidiana, es fundamental para entenderlo. 

 A muchas escritoras, e incluso a algunos académicos que trabajan con cuestiones de género, les disgusta el término “feminista” o no se identifican con el mismo. En tu caso, te desempeñas tanto como crítica literaria como en la escritura creativa y en ambas producciones se observa un énfasis en las mujeres (las “minas”), las relaciones de género y el juego con las percepciones encontradas, la femenina, la masculina y la mediática de la mujer. ¿Te consideras una autora feminista o discrepas con ese tipo de clasificaciones? 

 Políticamente estoy a favor de la lucha por la equiparación social entre hombres y mujeres. El feminismo político es en general definido de ese modo y yo no tengo ningún problema en ser percibida de ese modo. El feminismo como perspectiva crítica en estudios literarios y culturales a veces me resulta demasiado dogmático, sobre todo cuando identifica a las mujeres como portadoras de mayor abnegación, responsabilidad y generosidad. Las asesinas, las corruptas, las egoístas, la roba-maridos, las caza-hombres poderosos proliferan junto con los ejemplos de bondad. A mí me interesan los vaivenes, los intersticios de una sexualidad transformada en estilo y eso se puede entrever tanto en mi obra “creativa” como en la crítica.   

 Por último, ¿podrías (o quisieras) adelantarnos en qué estás trabajando, ya sea en cuanto a escritura creativa o crítica? 

 Acabo entregar un libro de poemas: “Frívolas y pecadoras” que saldrá en forma bilingüe en Swan Isle Press este año. Trabajo en un libro de cuentos y otro de ensayos sobre la cultura contemporánea del exilio.  

Muchísimas gracias, Alicia, y esperamos ansiosos tus próximos trabajos.¡Mucha suerte! 

 

 

 

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