Irel Faustina Bermejo.
Nacida
en Molina de Segura, Murcia, (España), compagina poesía y teatro
desde su adolescencia. Ha publicado El hombre era un monte
2.004, Reloj de Candela y ¿Realidad Desvanecida?
2.007.Miembro de varios colectivos literarios: “Asociación de
poetas y escritores del casino de Murcia”, “Asociación de amigos
del espectáculo Poético Musical Nueva Era”, “La Molineta”,
“Tertuliemos”, “MOLÍNeA”, participando en distintas antologías,
y editando sus poemarios:El Río Blanco, Con el Viento
de Leveche, Espejismos, Telas de araña. Publicó en la
revista digital Remolinos.

1.-Sobre redondos guijarros
bañados por el mar
llegas mirándome con dulzura.
Parpadea la luz del faro
sobre olas que el viento encrespa
y sobre onduladas dunas.
Con un dedo rozando
mis labios entreabiertos
me invitas al silencio.
Un largo silencio cruza.
Muestras las estrellas
y señalas el Carro.
Tu voz a mi oído susurra
poemas de amor de Neruda.
Espada de doble filo
es tu boca que corta la bruma.
Tu mano, como jinete experto,
recorre mis montañas y mis páramos.
Mi rubor la noche oculta.
Mis piernas al placer prohibido
y a ocultos secretos se derrumban.
2.-Te espero bañada de oro
donde las hojas caídas
tienen alas de águila,
donde se esconde el otoño
bajo desnudas ramas
de solitarios olmos.
Las hojas secas
hienden en el viento
huracanado senderos
por donde emigran
los pájaros,
con un silbo sonoro.
Mi corazón se sobresalta
ante el amarillear
de las mazorcas
y alcornoques leñosos.
Las nubes se deshilachan
y la lluvia cae
con alarde despiadado
y tempestuoso.
3.-Las ramas del olmo
se inclinan hacia la tierra.
La lechuza cela
con el iris de sus ojos.
La niebla nos envuelve,
aislado quedo de pronto
y un escalofrío me recorre.
En el bosque silencioso
murciélagos y aullidos de lobos
presagian la muerte.
Venceré mi miedo.
La luz rosada de la aurora
no se demorará,
lo invadirá todo.
Venus tiende su fulgor
hacia las veredas.
La luz irá llenando
el mundo oscurecido
por el miedo.
Despiertan las alondras
y la vida desplaza
un día más los temores.
Las mariposas
colorean la mañana
con sus alas de oro.
Lo que parecía emboscada
se transforma
en grato recibimiento.
La luz me regala
la blancura de tu rostro.
Tu imagen, como el sol,
renace ante mis ojos.
4.-Quedé dormida
con todo mi cuerpo
temblando,
no sé si por el frío
de la tarde
o por los besos
que sentía.
La hojarasca
del otoño
nos cubría.
Los lazos
de mi pelo
desatados,
las cintas
de mi falda
desunidas.
