México, Distrito Federal I Marzo-Abril 2008 I Año 3 I Número 13 Publicación Bimestral I

 








 

Nieblas

 

Irel Faustina Bermejo. Nacida en Molina de Segura, Murcia, (España), compagina poesía y teatro desde su adolescencia. Ha publicado El hombre era un monte 2.004, Reloj de Candela y ¿Realidad Desvanecida? 2.007.Miembro de varios colectivos literarios: “Asociación de poetas y escritores del casino de Murcia”, “Asociación de amigos del espectáculo Poético Musical Nueva Era”, “La Molineta”, “Tertuliemos”, “MOLÍNeA”, participando en distintas antologías, y editando sus poemarios:El Río Blanco, Con el Viento de Leveche, Espejismos, Telas de araña. Publicó en la revista digital Remolinos.

 

 

1.-Sobre redondos guijarros

bañados por el mar

llegas mirándome con dulzura.

Parpadea la luz del faro

 sobre olas que el viento encrespa

y sobre onduladas dunas.

Con un dedo rozando

mis labios entreabiertos

 me invitas al silencio.

Un largo silencio cruza.

Muestras  las estrellas

 y  señalas el Carro.

Tu voz a mi oído susurra

poemas de amor de Neruda.

Espada de doble filo

es tu boca que corta la bruma.

Tu mano, como jinete experto,

recorre mis montañas y mis páramos.

Mi rubor la noche oculta.

Mis piernas  al placer prohibido

 y a ocultos secretos se derrumban.

 

 

2.-Te espero bañada de oro

 donde las hojas caídas

 tienen alas de águila,

donde se esconde el otoño

bajo desnudas ramas

de solitarios olmos.

Las hojas secas

hienden en el viento

 huracanado senderos

por donde emigran

 los pájaros,

con un silbo sonoro.

Mi corazón se sobresalta

 ante el amarillear

de las mazorcas

y alcornoques leñosos.

Las nubes se deshilachan

 y la lluvia cae

 con alarde despiadado

 y tempestuoso.

 

3.-Las ramas del olmo

se inclinan hacia la tierra.

La lechuza cela

con el iris de sus ojos.

La niebla nos envuelve,

aislado quedo de pronto

 y un escalofrío me recorre.

En el bosque silencioso

murciélagos y aullidos de lobos

 presagian la muerte.

Venceré mi miedo.

La luz rosada de la aurora

 no se demorará,

 lo invadirá todo.

Venus tiende su fulgor

 hacia las veredas.

La luz irá llenando

 el mundo oscurecido

 por el miedo.

Despiertan las alondras

y la vida desplaza

 un día más  los temores.

Las mariposas

 colorean la mañana

 con sus alas de oro.

Lo que parecía emboscada

 se transforma

en grato recibimiento.

La luz me regala

la blancura de tu rostro.

Tu imagen, como el sol,

renace ante mis ojos.

 

4.-Quedé dormida

con todo mi cuerpo

 temblando,

no sé si por el frío

 de la tarde

 o por los besos

 que sentía.

La hojarasca

 del otoño

nos cubría.

Los lazos

de mi pelo

desatados,

 las cintas

 de mi falda

desunidas.

 

 

 

 

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