Between my
finger and my thumb
The squat pen rests
’ll dig with it.
(Seamus Heaney, Digging)
Al pasar de los
años cada palabra forma en la memoria un fragmento más. Un
rompecabezas que se arma a través del tiempo y que nos deja entrever
qué ocurrió con mi papá y mi abuelo, quienes, desde el momento mismo
de su secuestro, se convirtieron en mercancía de cambio para
diferentes fines.
El 12 de enero de
1977 comenzamos a entender la dimensión de la palabra horror. Fue el
último día que dormimos sin temor a la noche y sin culpa de haber
sobrevivido. Allí comenzó el exilio: “los álamos y las viñas ya no
eran los mismos”. Solos, contra una máquina de la muerte que había
sido limpiamente ajustada para robar y asesinar con impunidad,
contra unos uniformes que escondieron y maquillaron su pillaje,
contra unos ladrones que trataron de armar un discurso que
justificara las atrocidades. Genocidas cuyas sentencias aún hoy no
llegan, a pesar de que mucho se ha avanzado durante la gestión de
Néstor Kirchner y esperemos ahora Cristina Fernández de Kirchner.
Cada vez que
vuelvo a Argentina el aire se vuelve denso irrespirable. Llena de
dudas de quien fue el delator, el que colaboró, el asesino impune.
Todavía no he podido acercarme al Río de la Plata. Aun hoy la tierra
que fue de mis abuelos lleva el nombre que los militares les
impusieron. Sin embargo, el exilio fue mucho más que los
desaparecidos, una herida grande zanjada en Argentina que no logra
restituirse.
Y esta memoria
terca y embravecida es la que forja un camino, un puente entre el
ayer y el ahora. Una memoria que debe ser integral y que no puede
tener siempre las mismas voces sin riesgo a ser parcial. Las voces
primeras son las que han permitido tejer la red que sostiene a las
demás, pero sin las otras esta será siempre memoria dividida.
No se cómo hablar
de esta historia sino a través de fragmentos de diferentes
documentos y vivencias. Las primeras palabras que dan razón del
secuestro son los habeas corpus, los miles de telegramas, las
denuncias. Entre tanto, en la intimidad, las cartas que comienzan a
hacer el cuerpo del desaparecido, las cartas a los periódicos, las
denuncias, los testimonios, los homenajes, las exposiciones y las
entrevistas. A continuación muestro en una cronología personal de
algunos fragmentos de 30 años.

1. 12 de enero de 1977.
Chacras de Coria, Mendoza, Argentina.
Extracto del Primer habeas corpus.
"A las 3 a.m. del 12 de enero de 1977 entraron
violentamente a nuestro domicilio una veintena de hombres
encapuchados, vestidos con ropa militar, pantalones celestes y botas
negras. Para entrar rompieron de una patada la puerta de entrada y
varios vidrios.
"Todos gritaban órdenes y se comunicaban a través de
radios portátiles. Cinco de ellos entraron al dormitorio principal
donde dormíamos yo y mi esposo. Simultáneamente entraban tres a los
dormitorios de los niños: dos al cuarto de los niños y uno al de la
niña.
"Mientras unos golpeaban salvajemente a mi esposo que
trató de defendernos, otros me arrancaron el camisón humillándome y
vejándome. Después se llevaron arrastrando a mi esposo con la cabeza
ensangrentada, a mí me llevaron al cuarto de los niños, donde se
oyeron golpes, junto con mi hija. Allí nos amordazaron y ataron de
pies y manos con las sábanas hechas jirones. Durante todo el tiempo
nos amenazaban de muerte y agredían verbalmente. Así mismo se me
preguntaba una y otra vez por los objetos de valor y por el dinero
de la casa.
"Entre tanto se oía el ajetreo de ir v y venir de
automóviles y de personas. Se robaron de todo, desde enseres
domésticos hasta joyas. Todo rompieron a su paso. Nos dejaron en el
piso, atados de pies y manos, amordazados y con una venda en los
ojos
"Al mismo tiempo, mientras rompían y robaban, se oyó
decir a alguno “ahora nos vamos allá”. Después de un cierto período
de tiempo, el ajetreo comenzó a cesar y nos advirtieron que no nos
moviéramos porque nos matarían".
[MARÍA BEATRIZ CERUTTI]
Ahora sabemos que el operativo fue organizado por el
ex-capitán de corbeta Jorge E. Perrén bajo las órdenes del Almirante
Emilio Massera, y a través del grupo de tareas 3.3.2 de la Escuela
de Mecánica de la Armada donde estaban entre otros 120 oficiales
de los cuales muchos han sido encarcelados y embargados como Alfredo
Astiz, un “operativo del Grupo de Tareas 3.3.2 de la Armada; Jorge
“El Tigre” Acosta, que dirigió el Servicio de Inteligencia Naval y
fue dueño absoluto de la vida y la muerte en el centro de exterminio
de la ESMA; Jorge Rádice, un tirador experto que llegó a manejar los
“negocios inmobiliarios” de la “patota” de la ESMA armados con
propiedades de los secuestrados y desaparecidos; Oscar Montes,
canciller de la dictadura; Antonio Pernías, Jorge Perrén, Juan
Carlos Rolón, identificados por sus víctimas como torturadores;
Antonio Vañek. ex comandante de Operaciones Navales que negó que en
la ESMA hubiera habido detenidos ilegales. Otros procesados, de fama
menos siniestra, son Manuel García, Alfredo González, Jorge
González, Francisco Rioja, Néstor Savio, Pedro Santamarina, Néstor
Cardo, el ex comisario de la Federal Ernesto Weber, Ricardo Corbeta,
el oficial del Ejército Julio Coronel, Juan Azik, Hugo Damario,
Carlos Fraguío, Carlos Generoso, el médico Jorge Magnaco, Carlos
Suárez Mason, hijo del represor que murió en junio del año pasado, y
que usó como “nombre de guerra” el de “El hijo de Sam”, como un
asesino serial estadounidense; Carlos Pazo y Rogelio Martínez
Pizarro, Juan Antonio Torti, Raúl Scheller, Oscar Lanzón, el
prefecto Héctor Febres, Eugenio Vilardo, Miguel Benazzi Berisso y
Roberto Froio. Y Miguel Ángel Cavallo que está extraditado en
España.
12 de enero de 1977 a 12 de enero de 1978
El Horror
Después de innumerables entrevistas donde niegan que fueron
militares y se nos sugieren las más descabelladas historias, donde
se nos humilla una y otra vez y se justifica la muerte de
subversivos. Nos hablan por teléfono por las noches, diciendo que
nos van a matar. Requisan la casa. Nos avisan que con cierta
cantidad de dinero nos dicen donde están. Una y otra vez pagamos.
Nunca se sabe. Viajamos a diferentes campos militares, comisarías.
Nos arrodillamos, suplicamos, lloramos. Se llevan los muebles. Todo
es oscuro.
Sirenas, desapariciones, muerte y más muerte.
Subimos al avión.
2. 20 años
29 mayo y 8
de junio de 1997
Centro Cultural San Ángel de la Ciudad de
México
Realizamos un homenaje a mi padre y a mi abuelo, a los
desaparecidos. La solidaridad entrañable.
NN los nombres sin tumba
Mariana Masera
(comp) Con participación de Juan Gelman, Noé Jitrik, Federico
Alvarez, José Ma. Espinasa, Exequiel Ezcurra, Carlos Fazio, Sandra
Lorenzano, Francisco Segovia, Omar Masera, Diego Masera, Mariana
Masera e HIJOS. 
Los Nombres
sin Tumba es un recuento de ausencias dolorosamente presentes, un
homenaje a la memoria y un clamor por el derecho a la vida y la
dignidad del hombre. Como comenta Noé Jitrik, se habla del
“indecible caso de los desaparecidos que, por desaparecidos,
constituyen hechos de infatigable memoria”. En el libro se recogen
los textos presentados en el homenaje a Omar Masera Pincolini y los
30,000 desaparecidos de Argentina durante laDictadura Militar de
1976-1983.
Conservar la
memoria de los trágicos actos cometidos por la dictadura militar
argentina, recordar a los desaparecidos y luchar para que se haga
justicia sin fronteras es una responsabilidad que nos compete a
todos. Es asimismo, un paso más para que estas atrocidades no queden
impunes y no se repitan los hechos Nunca Más.
2. Junio de 1998
Volver
Estoy aquí sentada en la casa grande de los abuelos.
El olor a rosas dulcísimo llega hasta el fondo de mi y el paisaje se
ilumina con los recuerdos de otro tiempo. A pesar de que se
desmorona, la casa nos cobija en su patio abandonado. Un griterío
antiguo llega del silencio. Como náufragos del tiempo, abismados en
otras memorias, recorremos el patio.
Más allá, cuando tratamos de ir a “la casita”, la
casa donde realizaron el secuestro, nos mandan guardaespaldas para
que no nos acerquemos. ¿tanto nos temen?
Y mientras el sol deslumbra a la nieve de la
cordillera, unas voces susurrantes nos dicen: ustedes son los
verdaderos dueños, nosotros sabemos lo que pasó.
3. 12 de enero de 2001
México

Ricardo Miguel CAVALLO (también conocido como Miguel
Ángel CAVALLO)
Escucho la sentencia. Ahí estamos frente a frente,
después de 24 años, una vez más. Ahora él está detrás de la reja. Yo
lo veo a través de la mirada de la niña de 11 años. Y grito lo que
no le pude decir aquella noche:
¡Asesino!-gritó Mariana Masera.
4. 23 de marzo de 2006
29 años después
Escuela Mecánica de la Armada, hoy Museo de
la memoria. Buenos Aires,
Argentina.

¿Cómo hablar de la infamia? Me pregunto. Estamos ante la reja de la
ESMA. Me dan escalofríos. Esperamos que nos abran la reja. Nos van a
acompañar al infierno.
Un chica muy joven es nuestra guía y nos explica despacio y con gran
delicadeza cómo será la travesía.
Hoy regresamos
con el rostro de mi padre, con sus manos, nuestros pies son sus
pies que otros ataron con grilletes que marcaron, en su ir venir, la
escalera pulcra de los oficiales.
Volvemos el tiempo 30 años. Nos habíamos quedado en Chacras de Coria
con la impotencia del crimen flagrante. Buscábamos ahora lo que
hasta hacía unas horas era un ser humano y en unas horas era un
fantasma.
Recorremos los tres, mi hermano, la guía y yo, la huella invisible
de los Ford Falcon que fueron los heraldos negros de la muerte
durante la dictadura. Trato de mirar a través de los ojos de mi papá.
¿que habrá visto o escuchado?—golpeado, amordazado-- desde el piso
de los coches. Llevado a rastras. 
Entramos, bajamos al infierno del sótano donde la crueldad humana
reta a las palabras para describir los actos de tortura cometidos.
Vacío de los instrumentos el sótano, pero lleno de impunidad. El
aire se hace denso, el dolor por todas partes. Siento náuseas. Allí
en la esquina era la sala de tortura. Se ponían y quitaban cubículos
todo el tiempo para desorientar a los prisioneros. El camino para
recorrer antes de una sesión le llamaban. “La avenida de la
felicidad”. Veo ajetreo de militares jóvenes preparándose para
torturar a ese solo hombre o mujer que llevan a rastras y vendado,
como en el secuestro. Indefenso. Y ellos portentosos se abisman a la
crueldad extrema. Me vienen a la mente tantos testimonios leídos. Me
tiemblan las piernas.
Subimos y nos hallamos con el salón “Dorado”, donde planeaban sus
objetivos. Lujos de otro tiempo, como en la guerra, planeaban lo
secuestros, de grandes criminales como de 16 años, ¡qué cobardía!
Seguimos subiendo dos pisos intermedio de lujosos dormitorios de
oficiales, mas de 200, quienes nunca han hablado de las atrocidades.
Cómplices que han quedado fuera de la justicia, quizás. Y no llego a
descifrar que harían esos jóvenes después de las sesiones de
torturas. Saldrían al aire de la ESMA a hablar de sus logros. Se
lavarían las caras y manos y hablarían a sus casas para cobijarse
del horror. ¿Qué soñarían, qué sueñan hoy en su silencio impune?
Subimos más arriba donde está capucha que es un mansarda en L. Nos
quedamos en capucha un rato sin hablar, no puedo respirar. Recorro
cada espacio como en una lenta procesión fúnebre, tratando, con cada
paso, acompañar a mi papá en sus últimos días.
Más allá hay un sobreviviente relatando su historia. Esperamos para
preguntarle.
Sí, había hablado con mi papá o abuelo, y nos mostró el lugar que
tirados en el piso y vendados se habían dicho unas palabras. Lo
abrazo como si hubiera sido mi papá y me pongo a llorar.

El lugar donde parían las embarazadas cuyos bebés eran robados.¿cómo
en estas condiciones infrahumana la vida misma se empecinaba en
salir?
El lugar de los colaboradores.
El “pañol” donde estaban las pertenencias de las víctimas robadas en
los operativos a las que ordenaban cuidadosamente para revender.
También allí estuvo “la pecera” que fue un centro documental.
Cuentan que vieron a mi abuelo firmando las escrituras.
Más arriba, en el tanque de agua, está capuchita, donde mantenían a
los que iban a desaparecer tirándolos vivos desde un avión. Los
vuelos de la muerte.
Este era el camino que habían recorrido por última vez mi padre y mi
abuelo.
Salimos, nosotros sí volvemos. Y al traspasar la puerta en un abrazo
infinito nos reconfortamos. Los ojos ya no se cierran más.
No me acerco al Río de la Plata.
24 de marzo 2006.
Plaza de Mayo.
Esta plaza no es nuestra, dice una madre de plaza de mayo, ni de
ustedes, contestando a unos gritos que no la dejaban hablar, es de
los desaparecidos.....
6 de diciembre de 2006
México.
Desde hace más de un año hemos pedido el cambio del nombre que lleva
el fraccionamiento y las calles que usurparon en el secuestro. En
su intento de borrarnos, pensaron que imponiendo nombres,
sustituyendo, llegaría el olvido.
[fragmento de carta al presidente de la República Argentina]
Los represores de Wil-Ri dejaron aún más su impronta cambiando el
nombre original de las calles -que correspondían a flores- por las
que actualmente lleva el fraccionamiento: Honor, Amistad, Caridad,
Justicia y Equidad. Después de los horrores perpetrados a nuestros
familiares quienes forjaron su vida y trabajaron por la vida en
Mendoza y por Mendoza, nos parece una afrenta que las calles
continúen teniendo el nombre que les dieron los represores.
Por ello, en memoria de los que sufrieron injustamente tantas
vejaciones y como testimonio para que esto no ocurra en el futuro,
solicitamos a usted, que la Secretaria de Derechos Humanos a
su cargo impulse la iniciativa del cambio de los nombres de las
calles del ex barrio Wil-Ri de Chacras de Coria. En particular
sugerimos los siguientes cambios: Honor por Victorio Cerutti,
Justicia por Omar Masera, Equidad por 30.000 desaparecidos, Caridad
por Conrado Gómez y Amistad por Horacio Palma. Asimismo consideramos
ofensivo que continúe llamándose el fraccionamiento Will- Ri dado
todos los antecedentes, de modo que queremos se cambie el nombre a
barrio “La casa grande”.
Todavía esperamos. Además hemos pedido que la casa de mis abuelos
se vuelva un centro de la memoria para todos.
12 de enero 2007
México
¿Y las sentencias?
¿Cuánto tiempo toma a la justicia hacer justicia?. ¿cuántos crímenes
más hay que comprobar de aquellos que ocultaron su felonía y
ambición en un uniforme y quienes taparon las caras a sus víctimas,
por seguridad dirían ellos, pero nosotros decimos que por vergüenza
a ser reconocidos en su infamia, en su cobardía, en su crimen? ¿cuántos
robos hay que comprobar? ¿Por qué existe justicia internacional
discrecional con los genocidas? ¿qué pasa con los genocidas
argentinos?
El caso ESMA llevado por el juez Sergio Torres es detenido otra vez
en el Tribunal de Casación Penal y está pendiente el juicio oral.
Mientras esto se detiene, los asesinos continúan sus asesinatos y
vuelven con las desapariciones:¿dónde está Julio López? ¿Qué pasa
con la sentencia en España del asesino Miguel Ángel Cavallo?
Febrero de 2008
31 años
México, D.F.
Todos los escritos forman la mortaja del desaparecido cuyo cuerpo
que quisieron desvanecer en el río o cavar debajo de la tierra
revuelta en fosas colectiva se levanta una y otra vez, repitiéndose
en los miles de folios, en las diferentes memorias, de generación en
generación, en los distante países. Aquí están ellos, en los hijos,
en los nietos, en todos los que recuerdan con la MEMORIA ACTIVA por
la justicia, con la MEMORIA EMBRAVECIDA contra la impunidad, SIN
NOSTALGIA, trabajando contra el olvido, construyendo sueños nuevos
que son parte de otros cuyos sueños fuimos; mundando ciudades,
como diría Juan Gelman; cavando en las letras las tumbas donde poder
hacer un duelo.