México, Distrito Federal I Marzo-Abril 2008 I Año 3 I Número 13 Publicación Bimestral I

 

 








 

 

 

Fragmento del jucio a la Junta Militar (youtube)

 

Cavar en las nubes y en los ríos: la memoria embravecida.

¿Dónde está Omar Masera Pincolini?

Mariana Masera. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Londres (Queen Mary and Westfield College). Actualmente es investigadora del Seminario de Poética del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM e imparte clases en el Postgrado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Fue colaboradora del Seminario de Tradiciones Populares de El Colegio de México (2000-2001). Ha publicado artículos en revistas especializadas. Ha publicado  libros como:  «Que non dormiré sola, non»: la voz femenina en la antigua lírica hispánica (2001), La otra Nueva España: la palabra marginada en la colonia (2002) Literatura y cultura populares de la Nueva España (2004). Forma parte del Comité de redacción de la Revista de Literaturas Populares. Fundó el congreso de Lyra Minima Oral que se realizó Londres, 1996; Alcalá de Henares, 1998; Sevilla, 2001, Salamanca 2004 y México 2007. Es coordinadora del Seminario Permanente «La otra palabra: literatura y cultura populares de la Nueva España». Areas de interés: lírica tradicional, folklore, literatura virreinal.

 

“En esos años reconocí también la verdadera naturaleza de mi trabajo,que no es otra cosa que cavar,
seguir cavando la fosa que otros empezaron a cavar para mí en las nubes, en los vientos, en la nada”
Kertész (Kaddihs 145)

Between my finger and my thumb
The squat pen rests
’ll dig with it.
(Seamus Heaney, Digging)



 

 

Al pasar de los años cada palabra forma en la memoria un fragmento más. Un rompecabezas que se arma a través del tiempo y que nos deja entrever qué ocurrió con mi papá y mi abuelo, quienes, desde el momento mismo de su secuestro, se convirtieron en mercancía de cambio para diferentes fines. 

El 12 de enero de 1977 comenzamos a entender la dimensión de la palabra horror. Fue el último día que dormimos sin temor a la noche y sin culpa de haber sobrevivido. Allí comenzó el exilio: “los álamos y las viñas ya no eran los mismos”. Solos, contra una máquina de la muerte que había sido limpiamente ajustada para robar y asesinar con impunidad, contra unos uniformes que  escondieron y maquillaron su pillaje, contra unos ladrones que trataron de armar un discurso que justificara las atrocidades. Genocidas cuyas sentencias aún hoy no llegan, a pesar de que mucho se ha avanzado durante la gestión de Néstor Kirchner y esperemos ahora Cristina Fernández de Kirchner. 

Cada vez que vuelvo a Argentina el aire se vuelve denso irrespirable. Llena de dudas de quien fue el delator, el que colaboró, el asesino impune. Todavía no he podido acercarme al Río de la Plata. Aun hoy la tierra que fue de mis abuelos lleva el nombre que los militares les impusieron. Sin embargo, el exilio fue mucho más que los desaparecidos, una herida grande zanjada en Argentina que no logra restituirse.   

Y esta memoria terca y embravecida es la que forja un camino, un puente entre el ayer y el ahora. Una memoria que debe ser integral y que no puede tener siempre las mismas voces sin riesgo a ser parcial. Las voces primeras son las que han permitido tejer la red que sostiene a las demás, pero sin las otras esta será siempre memoria dividida. 

No se cómo hablar de esta historia sino a través de fragmentos de diferentes documentos y vivencias. Las primeras palabras que dan razón del secuestro son los habeas corpus, los miles de telegramas, las denuncias. Entre tanto, en la intimidad, las cartas que comienzan a hacer el cuerpo del desaparecido, las cartas a los periódicos, las denuncias, los testimonios, los homenajes, las exposiciones y las  entrevistas. A continuación muestro en una cronología personal de algunos fragmentos de 30 años.

 

1. 12 de enero de 1977.

Chacras de Coria, Mendoza, Argentina.  

Extracto del Primer habeas corpus.

"A las 3 a.m. del 12 de enero de 1977 entraron violentamente a nuestro domicilio una veintena de hombres encapuchados, vestidos con ropa militar, pantalones celestes y botas negras. Para entrar rompieron de una patada la puerta de entrada y varios vidrios.

"Todos gritaban órdenes y se comunicaban a través de radios portátiles. Cinco de ellos entraron al dormitorio principal donde dormíamos yo y mi esposo. Simultáneamente entraban tres a los dormitorios de los niños: dos al cuarto de los niños y uno al de la niña.

"Mientras unos golpeaban salvajemente a mi esposo que trató de defendernos, otros me arrancaron el camisón humillándome y vejándome. Después se llevaron arrastrando a mi esposo con la cabeza ensangrentada, a mí me llevaron al cuarto de los niños, donde se oyeron golpes, junto con mi hija. Allí nos amordazaron y ataron de pies y manos con las sábanas hechas jirones. Durante todo el tiempo nos amenazaban de muerte y agredían verbalmente. Así mismo se me preguntaba una y otra vez por los objetos de valor  y por el dinero de la casa.

"Entre tanto se oía el ajetreo de ir v y venir de automóviles y de personas. Se robaron de todo, desde enseres domésticos hasta joyas. Todo rompieron a su paso. Nos dejaron en el piso, atados de pies  y manos, amordazados y con una venda en los ojos

"Al mismo tiempo, mientras rompían y robaban, se oyó decir a alguno “ahora nos vamos allá”. Después de un cierto período de tiempo, el ajetreo comenzó a cesar y nos advirtieron que no nos moviéramos porque nos matarían". [MARÍA BEATRIZ CERUTTI]

Ahora sabemos que el operativo fue organizado por el ex-capitán de corbeta Jorge E. Perrén bajo las órdenes del Almirante Emilio Massera, y a través del grupo de tareas 3.3.2 de la Escuela de Mecánica de la Armada donde estaban  entre otros  120 oficiales de los cuales muchos han sido encarcelados y embargados como Alfredo Astiz, un “operativo del Grupo de Tareas 3.3.2 de la Armada; Jorge “El Tigre” Acosta, que dirigió el Servicio de Inteligencia Naval y fue dueño absoluto de la vida y la muerte en el centro de exterminio de la ESMA; Jorge Rádice, un tirador experto que llegó a manejar los “negocios inmobiliarios” de la “patota” de la ESMA armados con propiedades de los secuestrados y desaparecidos; Oscar Montes, canciller de la dictadura; Antonio Pernías, Jorge Perrén, Juan Carlos Rolón, identificados por sus víctimas como torturadores; Antonio Vañek. ex comandante de Operaciones Navales que negó que en la ESMA hubiera habido detenidos ilegales. Otros procesados, de fama menos siniestra, son Manuel García, Alfredo González, Jorge González, Francisco Rioja, Néstor Savio, Pedro Santamarina, Néstor Cardo, el ex comisario de la Federal Ernesto Weber, Ricardo Corbeta, el oficial del Ejército Julio Coronel, Juan Azik, Hugo Damario, Carlos Fraguío, Carlos Generoso, el médico Jorge Magnaco, Carlos Suárez Mason, hijo del represor que murió en junio del año pasado, y que usó como “nombre de guerra” el de “El hijo de Sam”, como un asesino serial estadounidense; Carlos Pazo y Rogelio Martínez Pizarro, Juan Antonio Torti, Raúl Scheller, Oscar Lanzón, el prefecto Héctor Febres, Eugenio Vilardo, Miguel Benazzi Berisso y Roberto Froio. Y Miguel Ángel Cavallo que está extraditado en España.

12 de enero de 1977 a 12 de enero de 1978

El Horror

Después de innumerables entrevistas donde niegan que fueron militares y se nos sugieren las más descabelladas historias, donde se nos humilla una y otra vez y se justifica la muerte de subversivos. Nos hablan por teléfono por las noches, diciendo que nos van a matar. Requisan la casa. Nos avisan que con cierta cantidad de dinero nos dicen donde están. Una y otra vez pagamos. Nunca se sabe. Viajamos a diferentes campos militares, comisarías. Nos arrodillamos, suplicamos, lloramos. Se llevan los muebles. Todo es oscuro.

Sirenas, desapariciones, muerte y más muerte.

Subimos al avión.  

2. 20 años

 29 mayo y 8 de junio de 1997

Centro Cultural San Ángel de la Ciudad de México

Realizamos un homenaje a mi padre y a mi abuelo, a los desaparecidos. La solidaridad entrañable.

 

NN los nombres sin tumba

Mariana Masera (comp) Con participación de Juan Gelman, Noé Jitrik, Federico Alvarez, José Ma. Espinasa, Exequiel Ezcurra, Carlos Fazio, Sandra Lorenzano, Francisco Segovia, Omar Masera, Diego Masera, Mariana Masera e HIJOS. 

Los Nombres sin Tumba  es un recuento de ausencias dolorosamente presentes, un homenaje a la memoria y un clamor por el derecho a la vida y la dignidad del hombre. Como comenta Noé Jitrik, se habla del “indecible caso de los desaparecidos que, por desaparecidos, constituyen hechos de infatigable memoria”.  En el libro se recogen los textos presentados en el homenaje a Omar Masera Pincolini y los 30,000 desaparecidos de Argentina durante laDictadura Militar  de 1976-1983. 

Conservar la memoria de los trágicos actos cometidos por la dictadura militar argentina, recordar a los desaparecidos y luchar para que se haga justicia sin fronteras es una responsabilidad que nos compete a todos. Es asimismo, un paso más para que estas atrocidades no queden impunes y no se repitan los hechos Nunca Más.

2. Junio de 1998 

Volver

Estoy aquí sentada en la casa grande de los abuelos. El olor a rosas dulcísimo llega hasta el fondo de mi y el paisaje se ilumina con los recuerdos de otro tiempo. A pesar de que se desmorona, la casa nos cobija en su patio abandonado. Un griterío antiguo llega del silencio. Como náufragos del tiempo, abismados en otras memorias, recorremos el patio.

Más allá, cuando tratamos de ir a “la casita”,  la casa donde realizaron el secuestro, nos mandan guardaespaldas para que no nos acerquemos. ¿tanto nos temen?

Y mientras el sol deslumbra a la nieve de la cordillera, unas voces susurrantes nos dicen: ustedes son los verdaderos dueños, nosotros sabemos lo que pasó.

 

3. 12 de enero de 2001

México

Ricardo Miguel CAVALLO (también conocido como Miguel Ángel CAVALLO) 

Escucho la sentencia. Ahí estamos frente a frente, después de 24 años, una vez más. Ahora él está detrás de la reja. Yo lo veo a través de la mirada de la niña de 11 años. Y grito lo que no le pude decir aquella noche:

¡Asesino!-gritó Mariana Masera.

 

4. 23 de marzo de 2006

29 años después

Escuela Mecánica de la Armada, hoy Museo de la memoria. Buenos Aires, Argentina.

¿Cómo hablar de la infamia? Me pregunto. Estamos ante la reja de la ESMA. Me dan escalofríos. Esperamos que nos abran la reja. Nos van a acompañar al infierno.

Un chica muy joven es nuestra guía y nos explica despacio y con gran delicadeza cómo será la travesía.

Hoy regresamos con el rostro de mi padre, con sus manos, nuestros pies  son sus pies que otros ataron con grilletes que marcaron, en su ir venir, la escalera pulcra de los oficiales.

 

Volvemos el tiempo 30 años. Nos habíamos quedado en Chacras de Coria con la impotencia del crimen flagrante. Buscábamos ahora lo que hasta hacía unas horas era un ser humano y en unas horas era un fantasma.

Recorremos los tres, mi hermano, la guía y yo,  la huella invisible de  los Ford Falcon que fueron los heraldos negros de la muerte durante la dictadura. Trato de mirar a través de los ojos de mi papá. ¿que habrá visto o escuchado?—golpeado, amordazado-- desde el piso de los coches. Llevado a rastras. 

Entramos, bajamos al infierno del sótano donde la crueldad humana reta a  las palabras para describir  los actos de tortura cometidos. Vacío de los instrumentos el sótano, pero lleno de impunidad. El aire se hace denso, el dolor por todas partes. Siento náuseas. Allí en la esquina era la sala de tortura. Se ponían y quitaban cubículos todo el tiempo para desorientar a los prisioneros. El camino para recorrer antes de una sesión le llamaban. “La avenida de la felicidad”. Veo ajetreo de militares jóvenes preparándose para torturar a ese solo hombre o mujer que llevan a rastras y vendado, como en el secuestro. Indefenso. Y ellos portentosos se abisman a la crueldad extrema. Me vienen a la mente tantos testimonios leídos. Me tiemblan las piernas.

 Subimos y nos hallamos con el salón “Dorado”, donde planeaban sus objetivos. Lujos de otro tiempo, como en la guerra, planeaban lo secuestros, de grandes criminales como de 16 años, ¡qué cobardía!

Seguimos subiendo dos pisos intermedio de lujosos dormitorios de oficiales, mas de 200, quienes nunca han hablado de las atrocidades. Cómplices que han quedado fuera de la justicia, quizás. Y no llego a descifrar que harían esos jóvenes  después de las sesiones de torturas. Saldrían al aire de la ESMA a hablar de sus logros. Se lavarían las caras y manos y hablarían a sus casas para cobijarse del horror. ¿Qué soñarían, qué sueñan hoy en su silencio impune?

Subimos más arriba donde está  capucha que es un mansarda en L. Nos quedamos en capucha un rato sin hablar, no puedo respirar. Recorro cada espacio como en una lenta procesión fúnebre, tratando, con cada paso, acompañar a mi papá en sus últimos días. 

Más allá hay un sobreviviente relatando su historia. Esperamos para preguntarle.

Sí, había hablado con mi papá o abuelo, y nos mostró el lugar que tirados en el piso y vendados se habían dicho unas palabras. Lo abrazo como si hubiera sido mi papá y me pongo a llorar.

El lugar donde parían las embarazadas cuyos bebés eran robados.¿cómo en estas condiciones infrahumana la vida misma se empecinaba en salir? 

El lugar de los colaboradores.  

El “pañol” donde estaban las pertenencias de las víctimas robadas en los operativos a las que ordenaban cuidadosamente para revender.  

También allí estuvo “la pecera” que fue un centro documental. Cuentan que vieron a mi abuelo firmando las escrituras.

Más arriba, en el tanque de agua, está capuchita, donde mantenían a  los que iban a desaparecer tirándolos vivos desde un avión. Los vuelos de la muerte.

Este era el camino que habían recorrido por última vez mi padre y mi abuelo.  

Salimos, nosotros sí volvemos. Y al traspasar la puerta en un abrazo infinito nos reconfortamos. Los ojos ya no se cierran más.

 No me acerco al Río de la Plata.

 24 de marzo 2006.

Plaza de Mayo.  

Esta plaza no es nuestra, dice una madre de plaza de mayo, ni de ustedes, contestando a unos gritos que no la dejaban hablar, es de los desaparecidos..... 

6 de diciembre de 2006

México.

Desde hace más de un año hemos pedido el cambio del nombre que lleva el fraccionamiento y las calles que usurparon en el secuestro.  En su intento de  borrarnos, pensaron que imponiendo nombres, sustituyendo, llegaría el olvido. 

[fragmento de carta al presidente de la República Argentina]

Los represores de Wil-Ri dejaron aún más su impronta cambiando el nombre original de las calles -que correspondían a flores- por las que actualmente lleva el fraccionamiento: Honor, Amistad, Caridad, Justicia y Equidad. Después de los horrores perpetrados a nuestros familiares quienes forjaron su vida y trabajaron por la vida en Mendoza y por Mendoza, nos parece una afrenta que las calles continúen teniendo el nombre que les dieron los represores.

Por ello, en memoria de los que sufrieron injustamente tantas vejaciones y como testimonio para que esto no ocurra en el futuro, solicitamos a usted, que la Secretaria de Derechos Humanos a su cargo impulse la iniciativa del cambio de los nombres de las calles del ex barrio Wil-Ri de Chacras de Coria. En particular sugerimos los siguientes cambios: Honor por Victorio Cerutti, Justicia por Omar Masera, Equidad por 30.000 desaparecidos, Caridad por Conrado Gómez y Amistad por Horacio Palma. Asimismo consideramos ofensivo que continúe llamándose el fraccionamiento Will- Ri dado todos los antecedentes, de modo que queremos se cambie el nombre a barrio “La casa grande”. 

 Todavía esperamos. Además hemos pedido que la casa de mis abuelos se vuelva un centro de la memoria para todos.

 

12 de enero  2007

México

¿Y las sentencias? 

¿Cuánto tiempo toma a la justicia hacer justicia?. ¿cuántos crímenes más hay que comprobar de aquellos que ocultaron su felonía y ambición en un uniforme y quienes taparon las caras a sus víctimas, por seguridad dirían ellos, pero nosotros decimos que por vergüenza a ser reconocidos en su infamia, en su cobardía, en su crimen? ¿cuántos robos hay que comprobar? ¿Por qué existe justicia internacional discrecional con los genocidas?  ¿qué pasa con los genocidas argentinos?  

El caso ESMA llevado por el juez Sergio Torres es detenido otra  vez en el Tribunal de Casación  Penal y está pendiente el juicio oral. Mientras esto se detiene, los asesinos continúan sus asesinatos y vuelven con las desapariciones:¿dónde está Julio López? ¿Qué pasa con la sentencia en España del asesino Miguel Ángel Cavallo? 

Febrero de 2008

31 años

México, D.F. 

Todos los escritos forman la mortaja del desaparecido cuyo cuerpo que quisieron desvanecer en el río o cavar debajo de la tierra revuelta en fosas colectiva se levanta una y otra vez, repitiéndose en los miles de folios, en las diferentes memorias, de generación en generación, en los distante países. Aquí están ellos, en los hijos, en los nietos, en todos los que recuerdan con la MEMORIA ACTIVA por la justicia, con la MEMORIA EMBRAVECIDA contra la impunidad, SIN NOSTALGIA, trabajando contra el olvido, construyendo sueños nuevos que son parte de otros cuyos sueños fuimos; mundando ciudades, como diría Juan Gelman; cavando en las letras las tumbas donde poder hacer un duelo.

 

 

 

 

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