México, Distrito Federal I Mayo-Junio 2008 I Año 3 I Número 14 Publicación Bimestral I Reserva de derechos N° 04-2008-03714320700-203 I ISSN: En trámite

 

 








 

Luis Amézaga. Nacido en el año 1965 en la ciudad de Vitoria. Ha trabajado en diversas faenas de pico, pala, y pluma. Se considera un escritor con vocación y lector profesional. Cuenta con varias participaciones en antologías poéticas de editoriales españolas y latinoamericanas. He participado en la antología de relatos Narrativa contemporánea española. Y en  60 Autores, 60 relatos de la editorial Beta. También colabora con revistas literarias

 

Cesan los ojos en su función

ante la calle de tránsito.

 

Sus contenedores saturados

no recogen una peculiaridad más.

 

Los ingeniosos vacían de sentido

aquello que les asusta.

 

El cinismo vuelca una jarra de café agrio

sobre la sopa.

 

La inteligencia no sabe dibujar límites

sin que le tiemble la mano

Esa es su limitación.

 

El árbol busca refugio en el bosque

Con el anonimato, calcula salvarse de la tala.

 

Valores digeribles que aglutinan masas

Ingredientes que alimentan las ideologías.

 

El político visionario necesita del pueblo

y desprecia a los ciudadanos.

La religión administra los ritos

que ordenan a la comunidad fiel

El individuo sólo es una anécdota.

 

Las fotografías de Tunick

anulan el gesto particular

en favor de un mensaje dirigido desde fuera.

 

El número manda

Suma o calla.

 

Puedo entenderme contigo

porque respiras humanidad

No me entiendo con la Humanidad

que puede prescindir de ti y de mí.

 

 

Renuncias

Dejaciones

Cuestas imposibles.

 

¿Dónde está el fondo del fondo?

¿En el féretro de mi cama

extrayendo espinas a la oscuridad?

 

Sí, como el paleontólogo

busco rastros de lo que fui,

huellas de la vida pasada de moda.

 

Siempre amanece

Me desperezo

Nadie me agarra los pechos por detrás

Me duelen los ovarios

de tanta procreación fallida.

 

Es Domingo

Perdí la fe a la primera hostia

y no quiero ser antropófaga

de ningún espíritu.

 

He decidido vivir sola

No admito despóticas miserias

sólo porque sea capaz de amar

Llevo bien los procesos de la mente

que de continuo se cuestiona los espejos.

 

Es Domingo,

un cero entre paréntesis

Vuelvo a la  cama

Me gusta dormir sola

Soñar ya es otra cosa.

 

Mañana regreso al trabajo,

a mi brillantez habitual,

a las obras de teatro,

a la copa de medianoche. 

¿Cuántas renuncias acumularé esta semana?

 

Los dos poemas pertenecen al nuevo libro de Luis Amézaga A pesar de todo…Adelante- Editorial Baile del Sol

 

                                                                              

 

 

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