Sus ojos que en silencio hoy venero
son la causa del llanto que derramo,
aquellos que me matan, pues los amo.
Venero su mirar abrigadero,
ese lago que anida mi desvelo
que perturba mis pasos tambaleantes,
me abandona exiliado como antes
y me entierra en la calle de mi
cielo.
Lentamente cabalgo en su mirada
escondiendo mi llanto en esa miel,
que tan pronto se vuelve amarga hiel,
solo queda mi anhelo en su almohada.

Amar, es delirar buscando voces,
es despertar sonriendo, libre o
preso,
es fundirse entre besos y mil roces,
es decir un te quiero con un rezo,
es hablar el lenguaje de los dioses
y decir sentimientos con un beso.
Es hablar con el alma sin aliento
es llorar o soñar viviendo lento.
Es ser rosa, o el paño que no hiere
es ser hueso o la luz de la
esperanza
y es vivir o morir por quien se
quiere.

Lloro y rezo tus ojos al vagar,
hoy mis pies ya se arrastran
fatigados,
me conducen tus besos en mi andar,
en mis pasos distantes castigados.
Ya mis ojos cansados de llorar
añoran ya tus labios enmelados.
Y te traigo en mi pecho junto a mi
alma
y te sueño en mis brazos ya sin
calma.