México, Distrito Federal I Julio - Agosto  2008 I Año 3 I Número 15 Publicación Bimestral IReserva de derechos N° 04-2008-03714320700-203 I ISSN: En trámite

 

 








 

Claire Joysmith se especializa en estudios transculturales y literarios con enfoque específico en la literatura chicana y latinoestadunidense en el CISAN, UNAM. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran One Wound for Another/Una herida por otra. Testimonios de Latin@s in the U.S. through Cyberspace (11 de septiembre de 2001-11 de marzo 2002), pról. de Elena Poniatowska, co-editado con clara Lomas de Colorado College, E.U. (2005),  Speaking desde las heridas. Cibertestimonios transfronterizos/transborder (Sept. 11, 2001-Mar. 11, 2007) (ed.), pról. transfronterizo de John Beverley y Cristina Rivera-Garza (2008). Cantar de espejos/Singing Mirrors. Poesía de Chicanas (edición bilingüe) (ed.) (en prensa). Organizó en la UNAM el Coloquio de Literatura de Mujeres Chicanas y el Encuentro de Escritoras Mexicanas y Chicanas.

 

¿Cuáles sueños? ¿De quiénes?

 

¿Del legado de los forefathers, los pioneros de raza blanca que llegaron con grandes esperanzas al territorio –habitado ya por indígenas norteamericanos—que se convertiría en Estados Unidos, huyendo de la persecución religiosa, de la opresión, del hambre?¿O los sueños de un Thoreau, un Whitman, o acaso un Martin Luther King cuyo “I have a dream” fuera eje ideológico en los 60 del movimiento de derechos civiles Estados Unidos que les abrió a las llamadas minorías (hoy día mayoría), fueran negritudes o chicanidades, nuevos intersticios para ser y crecer, para retomar y recrear la palabra?

¿Cuáles pesadillas? ¿De quiénes? 

¿De los estadounidenses “blancos” no-liberales atemorizados ante la reterritorialización de “the silent invasion” (Anzaldúa, Borderlands,10) de los mal-llamados “aliens”, extraterrestres, es decir, los más de 45 millones de gente de origen mexicano y latinoamericano que habitan en E.U.—esa “invasión silenciosa” que es una realidad más cercana a la pesadilla, claro, una vez que la amnesia “borra” el hecho innegable de que los baños los limpian ellos, de que en miles y miles de restaurantes a lo largo de E.U. están cocinando, sirviendo, atendiendo?

¿O es la pesadilla de quienes se les cruzó la frontera con el Tratado de Guadalupe Hidalgo el 2 de febrero de 1848 mediante lo cual se anexó más de la mitad del territorio mexicano (exactamente 2 millones 300 mil kilómetros cuadrados) y quienes, después incluso de siete o más generaciones, siguen siendo ciudadanos de segunda? ¿De quiénes se vieron deslenguados de la noche a la mañana cuando les cambiaron país y leyes, incluyendo la lengua oficial?

¿O será la pesadilla de aquellos que se mojan atravesando el Río Bravo/Río Grande, desnudados de mucho más que su ropa, de aquellos que los coyotes (des)ayudan a cruzar el desierto sedientos, o arriesgando quedar aplastados en las vías de los trenes, asfixiados, abandonados por los polleros, sólo en compañía de la Catrina-calaca posadezca. Todos aquellos que se mueven hacia el norte, pese al muro de la muerte, de la vergüenza, ese muro “de la tortilla”, aquellos a quienes Anzaldúa les regala un término más digno y real: “economic refugees” (Anzaldúa, Borderlands,11),quienes se refugian de la (mala) economía del (mal) gobierno mexicano?

¿O será la pesadilla ya cotidiana de la migra que ahora amenaza de manera más palpable con la deportación de aquellos que, como dice Elena Poniatowska, “cruzan la frontera por hambre, porque su gobierno no puede alimentarlos, pero también porque sienten que ese país es una tierra de promisión, la única que puede darles una mejor vida, la única en la que mal que bien serán respetados sus derechos.”? (Poniatowska, One Wound/Una herida 18).

¿De quiénes estamos hablando al hablar de los sueños, de las pesadillas en un Estados Unidos abiertamente multicultural, multiétnico, multicredo, multilingüístico, aún cuando el poder siga siendo mayormente WASP “blanco” hegemónico y de los belicosos Bush y co.?  

¿Y las heridas? 

En su libro Borderlands/La Frontera. La nueva mestiza (1987) Gloria Anzaldúa declara en una cita muy conocida: “The U.S.-Mexican border es una herida abierta where the Third World grates against the first and bleeds“ [La frontera entre México y Estados Unidos es una herida abierta donde el tercer mundo raspa contra el primero y sangra] (Borderlands,3).

La frontera como herida permanente, cotidiana, la zona fronteriza de mundos que se besan, se odian, se destazan. Los borderlands de aquellos que son “diferentes” y por ello se les estigmatiza. Este concepto va más allá de la frontera geopolítica que divide artificialmente familias y legados ancestrales, esa “raya imaginaria” de la que canta Lila Downs en “The Border/La línea” en su disco compacto que lleva el mismo título.

Y si bien la frontera México-Estados Unidos es “una herida abierta donde el tercer mundo raspa contra el primero y sangra”, esta cita de Anzaldúa fluye hacia una propuesta real-creativa: “And before a scab forms it hemorrhages again, the lifeblood of two worlds merging to form …a border culture.”[”Y antes de formarse una costra, vuelve la hemorrágia, que es la sangrevida de dos mundos fusionándose para formar…una cultura fronteriza.”](Anzaldúa, Borderlands,3).

De la herida, del rasgamiento, de la ruptura, de la pesadilla, surge, como ave fénix, la posibilidad múltiple de una nueva cultura, de nuevas identidades, nuevos sueños. Y es esta “border culture” híbrida, el habitat natural de las chicanidades, las cuales encarnan múltiples fronteras, en donde es necesario negociar día con día cada herida.

To Live in the Borderlands Means you”/“Vivir en la zona fronteriza quiere decir que”, es el título de un poema de Anzaldúa que, utilizando el título como su primer verso, continúa así:

are neither hispana india negra española

ni gabacha, eres mestiza, mulata, half-breed

caught in the crossfire between camps

while carrying all five races on your back

not knowing which side to turn to, run from;

 

To live in the Borderlands means knowing

That the India in you, betrayed for 500 years,

Is no longer speaking to you, that mexicanas call you rajetas,

That denying the Anglo inside you

Is as bad as having denied the Indian or Black;

 

Cuando vives en la frontera

People walk through you, the wind steals your voices,

You’re a burra, buey, scapegoat,

Forerunner of a new race,

In the Borderlands

You are the battleground

Where enemies are kin to each other;

You are at home, a stranger,

The border disputes have been settled

The volley of shots have shattered the truce

you are wounded, lost in action

dead, fighting back;

To survive the Borderlands

You must live sin fronteras

Be a crossroads. (Anzaldúa, Borderlands/La Frontera, 194-5).

 

 

no eres ni hispana india negra española

Ni gabacha, eres mestiza, mulata, half-breed

Atrapada en le fuego cruzado entre ambos bandos

mientras llevas las cinco razas a cuestas

Sin saber a qué lado dirigirte, de cual huír,

 

Vivir en la zona fronteriza quiere decir que sabes

Que la india dentro de ti, traicionada durante 500 años,

Ya no te habla,

Que las mexicanas te llaman rajetas,

Que esa negación de lo anglo que llevas dentro

Es tan malo como negar lo Indian o lo Black

 

Cuando vives en la frontera

La gente te atraviesa al caminar, el viento te roba la voz,

Eres burra, buey, chivo expiatorio,

Precursora de una nueva raza…

En la zona fronteriza

Tú eres el campo de batalla

Donde los enemigos son parientes entre sí;

En tu propio hogar eres una extraña,

Las discordias fronterizas se han resuelto

La descarga de tiros ha hecho añicos la tregua

Estás herida, perdida en acción

Muerta, defendiéndote;

….

Para sobrevivir a la zona fronteriza

Debes vivir sin fronteras

Volverte un crossroads.

(mi trad. en Cantar de Espejos/Singing Mirrors, ed Claire Joysmith, en prensa) 

Estas identidades múltiples son el corazón, el latido mismo, de las chicanidades. Las realidades no sólo son enfrentar el campo de batalla, sino, de hecho, encarnarlo. Se trata de asumir e integrar multiplicidades, no de asimilarse a la cultura “dominante”, blanca, hegemónica.  Berenice Zamora escribe: You insult me/When you say I’m/Schizophrenic./My divisions are infinite. (Infinite Divisions,78)[Me insultas/cuando dices que soy/esquizofrénica./Mis divisiones son infinitas. (Cantar de Espejos/Singing Mirrors)]

Estamos ante lo que Rafael Pérez-Torres en Movements in Chicano Poetry llama “an endless project of becoming, rather than being, Chicana/o” (p.30) [un proyecto interminable de convertirse en, más que de ser, Chicana y Chicano]. Retomar las multiplicidades identitarias y asumirlas, tomarlas en las manos y amasarlas, recrearlas de manera continua, estas son las chicanidades.

Para Pérez-Torres la literatura chicana, al igual que la cultura, “challenges its readers to consider the processes of identity construction” (Movements in Chicano Poetry, 30) [reta a sus lectores a considerar los procesos de construcción identitaria]. No se nace Chicano o Chicana; es un proceso conciente que se vivencía, de nombrarse como tal, de irse (re)creando, asumiendo las multiplicidades mutantes que se imantan bajo “chicanidades”.

Hoy día, el Movimiento Chicano de los años 60 y 70 permanece como legado, se fusiona con múltiples marcos teóricos multiculturales y multiétnicos de gran complejidad y amplitud, se transmuta con la influencia de la escritura de las mujeres “de color”, se transforma en híbrido, diverso: las chicanidades contemporáneas se asumen como transfronterizas, transculturales, hoy díaglobales. Guillermo Gómez-Peña, performancero quien se ha autodenominado como “transgenic ‘glow in the dark’ mextizo in process of chicanoization” (One Wound, 171) ofrece  en una entrevista la siguiente perspectiva:“Para mí, el chicanismo contemporáneo, es un state of mind, una actitud ante el mundo; una manera de ser, de pensar, de crear que implica una cierta fluidez intercultural, una capacidad de cruzar fronteras culturales y de oficio, y de asumirse en los intersticios y las zonas intermedias de la identidad y la cultura. Esta es una de [las] grandes aportaciones [del chicanismo] a los debates intelectuales de la época y por esto mismo creo que tiene una vigencia internacional.”

Esto, como bien apunta Gloria Anzaldúa, convierte a las minorías en general, incluidas las chicanidades, en la sombra yungiana de Estados Unidos, su pesadilla encarnada, lo cual se develó de manera muy clara en lo sucedido en Nueva Orleáns posterior al huracán Katrina, esa Catrina-calaca posadesca, en donde la mayoría de sus habitantes negros,latinos y mexicanos, ya de por sí ghetoizados,nunca pudieron regresar a sus precarios hogares. Anzaldúa lo plantea así: “As I see it this country’s real battle is with its shadow —its racism, propensity for violence, rapacity for consuming, neglect of its responsibility to global communities and the environment, and unjust treatment of dissenters and disenfranchised, especially people of color.” (Anzaldúa,One Wound,93)  [Lo que yo veo es que la verdadera batalla de este país es con su sombra: su racismo, su propensión a la violencia, su consumismo rapaz, el rechazo de su responsabilidad hacia las comunidades mundiales y hacia el medio ambiente, y su trato injusto hacia los inconformes y aquellos privados de derechos civiles, en particular la gente de color]. (trad. en Debate Feminista,p.334 )

Y otra pesadilla, ruptura brutal, otro “puf” del sueño, otra herida sobre heridas: el 11 de septiembre, 2001. 

¿Pesadillas, de quiénes? 

En un cibertestimonio recopilado en One Wound for Another/Una herida por otra. Testimonos de Latin@s in the U.S. through Cyberspace (11 de septiembre de 2001-11 de marzo de 2002) publicado por el Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), UNAM, The Colorado College y Whittier College, Javier Campos narra la pesadilla encarnada en vuelo mortal:

Si uno mira detenidamente a aquellos que se lanzaron, desesperados, entrando con pánico a la muerte, era esa gente que estuvo quizás 8 horas (en el turno de la noche) limpiando aquellos dos edificios. Era gente que aún llevaba su ropa de trabajo. No eran oficinistas. Estoy seguro que la mayoría eran personas de la limpieza. Eran pájaros sonámbulos que una vez cruzaron arrastrándose por la frontera que divide Estados Unidos y México. Pero ahora se iban a las profundidades de la muerte, volando sin alas, sin poder regresar al lugar de donde vinieron. Porque ellos jamás pudieron ser aves migratorias en este país, sino golondrinas de un solo viaje. (One Wound, 115)

Las pesadillas sufridas por Chicanos y Chicanas como encarnación, a su vez, de una otredad-pesadilla se hizo patente al ser estimatizados como árabes, como “el enemigo”. La escritora Sandra Cisneros, afamada autora chicana de The House on Mango Street, da un giro a esta identificación-estigma, asumiéndola cabalmente, contrarrestando así la identificación impuesta al referirse al “enemigo” predilecto de esos momentos que se extiende hasta estos días: “And I thought about how we look just like the Arabs, that in fact we are the Arabs, and we are the Jews, since we are Mexicans, or Mix-icans. A mix of this and that, of some any races. And I’ve been pondering this a lot, since when I look in the mirror I look more like Osama Bin Laden than I do Bush. Osama looks like my tío Nacho. The Afghans look like my brothers. They are my brothers, my brothers with their 1001 Arabian Nights eyebrows and noses. MyfatherwithhisfaceofaMoor.” (One Wound ,138) [Y pensé en cómo nos vemos justo como árabes, que de hecho somos los árabes y somos los judíos, puesto que somos mexicanos, o mixicanos. Una mezcla de esto y aquello, de algunas, de cualquier raza. Y he reflexionado mucho sobre esto,puesto que cuando me asomo al espejo me parezco más a Osama Bin Laden que a Bush. Los afganos se parecen a mis hermanos. Son mis hermanos, mis hermanoscon cejas y narices de las mil y una noches. Mi padreconcarademoro.](trad. en Debate Feminista,337)

Estos cibertestimonios post-11 de septiembre, 2001 permiten ver concretamente cómo fluyen las chicanidades contemporáneas en acción, en palabra y obra, cómo se definen ante un nacionalismo rampante de “flag-wavers”, de ondea-banderas rojiazules, estrellado-rayadas, cómo se redefinen ante la dictotomía de ser parte de Estados Unidos, pero concientes de ser su sombra, su pesadilla, y de la necesidad urgente de colocarse y actuar ante estas innegables realidades. 

En su cibertestimonio Anzaldúa lanza un llamado: “Abre los ojos, North América, open your eyes, look at your shadow, and listen to your soul”, (Anzaldúa,One Wound,94) [Abre los ojos, Norteamérica, abre los ojos, mira tu sombra y escucha tu alma ] (trad. en Debate Feminista,334)  y continúa: “Levántate, rise up in testimony. Let’s begin by admitting that as a nation we’re killing the dream of this country (a true democracy) by making war and depriving many of life and basic human rights.”(Anzaldúa,One Wound,) [Levántate y da testimonio. Iniciemos admitiendo que como nación estamos matando el sueño de este país (una democracia verdadera) al hacer la guerra y al privar a muchos de vida y de derechos humanos básicos.] (mi traducción) 

Entre tanto puf! bang! crash! 

¿Cómo develar el “puf” del sueño, abordar las pesadillas reales, cómo hacerlo desde las entrañas mismas del monstruo, desde Estados Unidos, cómo expresarse con la verdad, denunciar con sentir e inteligencia, con acciones y no raecciones? Anzaldúa, dándole un giro a su propia propuesta de 1987 en Borderlands, en donde se refiere a la frontera como herida que sangra, se hace costra y resangra, la trastoca en su cibertestimonio post-11 de septiembre, 2001, en cicatriz-puente: We are all wounded but we can connect through the wound that’s alienated us from others. When the wound forms a cicatriz, the scar can become a bridge linking people split apart”. “The healing of our wounds results in transformation and transformation results in the healing of our wounds.” (Anzaldúa, One Wound, 102) [Todas y todos estamos heridas y heridos pero podemos conectarnos a través de la herida que nos ha enajenado de los demás. Cuando la herida forma una cicatriz, ésta puede convertirse en un puente que vincule a la gente que se encuentra dividida].[La sanación de nuestras heridas resulta en la transformación y la transformación resulta en la sanación de nuestras heridas.] (trad. Debate Feminista,334)

Lo que sucede en “otras” partes nos afecta, como dice Elena Poniatowska:  “Cada vez es más concreto el entramado en el que vivimos, cada vez nos atañe en un sentido más directo….Somos dobles, somos múltiples, vivimos entre tensiones: el estire y afloje entre nosotros mismos, y los otros, humanos, animales, paisaje, la tensión de la prisa la de la supervivencia, la de la competencia, la de la guerra.” (prólogo, One Wound, 19)

No podemos caer hoy día en sueños irreales de que en México no somos actores y actoras de muchas pesadillas compartidas. En un mundo globalizado en el que nos ponemos pantalones de mezclilla hechos en maquiladoras en la frontera México-Estados Unidos, usamos prendas hechas por manos guatemaltecas, colombianas, manos turcas, paquistaníes, chinas y tantas manos más, invisibles pero que nos ofrecen, nos dan visibilidad, ya no podemos darnos el lujo de hablar de estas manos, de estas culturas, manteniéndolas en un espacio abstracto, o simplemente exotizarlas como lejanas, desconocidas. Estas son prendas que nosotros, que nosotras, llevamos puestas, son parte de nuestras imágenes públicas, parte de nuestra identidad contemporánea cotidiana, de nuestras identidades múltiples, identidades tal vez todavía no cabalmente asumidas como tales.

Lo transfronterizo de las chicanidades nos permite hacer conciencia de los nuevos significados de las múltiples fronteras hoy día. Haciendo uso de códigos ecológico-pacifistas politizados Anzaldúa habla de la supervivencia de la especie humana que depende de cada una/o de nosotros/as y de nuestra conexión con nuestros “vecinos, ya sea que vivan del otro lado de la calle, del otro lado de las fronteras nacionales o del otro lado del océano”, pues ya no estamos hablando de “mi” país o “tu” nación, sino de “nuestro” planeta. Una vez más la dicotomía se resuelve mediante una instancia alterna: ni mío, ni tuyo, sino nuestro, una ofrenda frente a la declaración binaria divisoria de Bush, al filo del terror terrorista, de la pesadilla en gestación: “You are either with us or you are with the terrorists” [O están con nosotros o están con los terroristas](discurso de Bush por televisión nacional estadounidense, 20 septiembre, 2001).

Las chicanidades ya no son sueños ni pesadillas ni heridas que pertenezcan a quienes se autodenominan chicanos, chicanas estadounidenses. Las chicanidades no tienen patente, ni dueño, ni marca propia, no tienen fronteras, son maleables y de alguna manera u otra se integran a nuestra cultura hoy día, cada vez más, estemos o no plenamente concientes de ello.

La sanación se ve determinada a través de la acción individual llevada a la colectividad que busca (re)configurarse día con día en estos tiempos globales de grandes cambios. Y surge de estas voces chicano-latinas-estadounidenses una propuesta utópica de un nuevo sueño: In terms of evolutionary stages, the world is presently between el quito sol y el sexto. According to Maya knowledge, the sixth world starts December 2012. It is this Nuevo Mundo, this new order, we need to create with the choices we make, the acts we perform, and the futures we dream” y “We are the song that sings us. It begins with 'Let us fight no more but heal the wounds of nations. Let us be the healing of the wound.' (Anzaldúa,One Wound, 99) [En términos de etapas evolutivas, el mundo se encuentra en estos momentos entre el quinto sol y el sexto. De acuerdo con el conocimiento Maya, el sexto mundo se inicia en diciembre de 2012. Es este nuevo mundo, este nuevo orden, que debemos crear con las elecciones que hacemos, los actos que realizamos, y los futuros que soñamos.] [Somos el canto que nos canta. Y éste comienza con: ‘Que no se libren más batallas, que sanemos las heridas de las naciones. Que seamos la sanación de la herida.’] (mi traducción)

Las chicanidades estadounidenses, al vivir en los intersticios reales y cotidianos de las entre-fronteras, entre sueños y pesadillas, viviéndolos en carne propia, han forjado nuevos sueños, nuevas sanaciones, nuevos futuros en estos nuestros tiempos post-11 de septiembre, 2001.

 BIBLIOGRAFÍA 

Anzaldúa, Gloria, Borderlands/La Frontera. La Nueva Mestiza, Spinsters/Aunt Lute, San Francisco, 1987.

Anzaldúa, Gloria,”Let Us Be the Healing of the Wound: The Coyolxauhqui Imperative –La Sombra y El Sueño”, en One Wound for Another/Una herida por otra. Testimonios de Latin@s in the U.S. through Cyberspace  (11 de septiembre de 2001-11 de marzo de 2002), eds. Claire Joysmith y Clara Lomas, CISAN, UNAM, Ciudad de México,The Colorado College, Colorado Springs, Colorado, EU, y Whittier College,California, EU, Prólogo de Elena Poniatowska, 2005, 92-103.

Campos, Javier, “Esos olvidados pájaros migratorios bajo las torres gemelas” en One Wound for Another/Una herida por otra. Testimonios de Latin@s in the U.S. through Cyberspace  (11 de septiembre de 2001-11 de marzo de 2002), eds. Claire Joysmith y Clara Lomas, CISAN, UNAM, Ciudad de México,The Colorado College, Colorado Springs, Colorado, EU, y Whittier College,California, EU, Prólogo de Elena Poniatowska, 2005, p.113-117.

Downs, Lila, The Border/La línea (disco compacto) Narada Productions, Inc. Milwaukee, E.U., 2001.

Joysmith, Claire (ed.) Cantar de Espejos/Singing Mirrors, Poesía de mujeres chicanas, edición bilingüe, PUEG, en prensa.

Pérez-Torres, Rafael, Movements in Chicano Poetry.against Myths, Against Margins, Cambridge University Press, Londres, 1995.

Poniatowska, Elena, “Prólogo”, One Wound for Another/Una herida por otra. Testimonios de Latin@s in the U.S. through Cyberspace  (11 de septiembre de 2001-11 de marzo de 2002), eds. Claire Joysmith y Clara Lomas, CISAN, UNAM, Ciudad de México,The Colorado College, Colorado Springs, Colorado, EU, y Whittier College, California, E.U., 2005, p. 17-20.

Rebolledo, Tey Diana, y Eliana S. Rivero (eds.), Infinite Divisions. An Anthology of Chicana Literature, University of Arizona Press, Tucson,1993.

 “'Let us be the Healing of the Wound': escribiendo desde la herida” en “Desde las fronteras”, Debate Feminista, año 17, vol 34, octubre 2006.

 

 

 

 

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