México, Distrito Federal I Julio - Agosto  2008 I Año 3 I Número 15 Publicación Bimestral IReserva de derechos N° 04-2008-03714320700-203 I ISSN: En trámite

 

 








 

 Cromwell Pierre Castillo Cabrejos. Motupe – Lambayeque/ Perú (1981). Poeta, artista plástico y diseñador gráfico. Es integrante y fundador del Grupo Literario “Signos”. En el 2005 escribe los poemarios Estación desde mi ventana y Verano reunido. En el 2006 escribe Agua y en el 2007,  Transfiguración o el sonido y Libre levedad de los cuerpos.Ha publicado el libro “Signos” junto a su Grupo Literario (Poesía 2006 – 2007).Trabaja actualmente en dos libros de poemas. 

 

De Transfiguración o el sonido

 

Sucesión

 

En mí

hay otros que caminan hasta el final del día,

y toda escena diferente que originan

se parece a mí en lo insondable.

Frágil resonancia.

Después de toda puerta hay una puerta contenida,

y esta sucesión nos atormenta, nos obsesiona, nos hermetiza.

Tenaz lucha que no cabe en un espejo

(todo cabe, pero nada se transporta).

Espaciosa orilla donde no me veo, ésta, la desconocida.

Pero todo nos incluye y soy otros igual que yo-mismo.

¿Qué otro en mí se podría mirar tanto como yo no?

Reflejo recurrente,

signo estancado,

imagen sublimada dentro de todas las preguntas,

me hallo, me invento, me ubico.

Entonces

¿Qué soy, o quiénes?

 

 

Poesía

 

Como hoja del aire,

deslízate aquí, Poesía,

entre tantos cuerpos mutilados de palabras,

entre formas y sonidos o cantos leves.

Destiérrame.

Busca en ti, el lugar lejano que soy yo;

porque sólo tú

eres en suma, variación:

hoja,

o aire entre las hojas.

 

 

Acecho

 

Tiempo,

el sonido rompe tu imagen

y mis manos se semejan a un espejo en la sombra.

Todo es posible,

nada se advierte siquiera a tu rumor indescifrable.

El espacio surge entre tus fauces

y mi grito se dispersa entre punto y punto

en una larga exploración de las cosas.

Tiempo,

lenta disposición de un vacío que me acecha,

caída de mis ojos

a lo desconocido del vacío y la búsqueda.

¿Cuál es tu estigma?,

¿Dónde seré yo tu camino, caminante inquebrantable?

¿Acaso eres el Poema,

eres flor o eres muerte,

desvío que restaura cada exploración de los relojes?

Suma de escenas, dime

si eres sentencia

o la clara sensación de un cuerpo

encerrado en un artificio colindante

a las palabras prometidas.

 

 

Anuncio

 

He ahí una mariposa.

¿Cómo se llama eso en una noche?...

Yo aún no lo sé,

pero si tratas de ignorarla,

sólo mírate

y escapa,

Ojo Absurdo.

 

 

Imagen

 

¿Qué dirá de ti, el otro, el del espejo?

Jamás toda posible semejanza

curvó tus rodillas como cuando vino a dar a tu frente.

Quizá podrás decir lo más cercano a tu inconclusa presunción,

pero no sabrás nunca quién es lo repetido.

A veces él sueña despiadadamente a tus espaldas,

agudo y silencioso,

para que no veas ni juzgues

con qué impaciencia desea matarte

con el no secreto modo

de condenar tu imagen constantemente.

 

 

 

Repetición del sonido

 

Hay en alguna parte de mí

un golpe directo a tu cabeza,

donde el aire existe suicida

y donde no hay contemplaciones,

o el suicidio lo sea, únicamente.

Desde la parte más íntima del golpe al golpe,

mi cabeza es una mariposa negra

rondando tu cabeza;

para cuando se haya ido,

espero te olvides del silencio:

A veces es mejor sangrar.

 

Alas de medianoche

 

Arthur involucra en sus palabras

una cierta mirada metafísica.

Mientras dice Yo te conozco,

pronuncia mi nombre.

 

Él nombra a otro.

 

 

 

Falsía

 

Lo sé.

 

 

 

De Agua

 

 

1

 

Esta vez

su disposición adquiere la forma de mi lenguaje,

es decir,

su aspecto se hace universal desde mi boca.

De todas sus posibles determinaciones,

aquí, en lo habitable,

sólo se espera su adaptabilidad;

después de esto,

quizá ella deba ser algo que no comprenda.

Pero lo no comprendido

se explica también a partir de mi desorden:

Silenciosa ventaja suya

la de enturbiar mi contenido.

Todo forma y se deforma

magníficamente

a partir de su espacio,

entonces,

de mi voz a lo insondable,

ella

es un poema

transmutando

sus abismos.

 

 

2

 

Al representarla,

también esta hoja mimetiza su apariencia

y se torna transparente:

No hay nada aquí que no se advierta,

no hay nada aquí que no contenga su curso

y fluya

desde su impenetrable hondura.

A veces ella,

en este fondo blanco,

no resiste su propia densidad

y pareciera

recortarse

a medida

que tocan

sus giros,

mis palabras.

Pero no,

siempre desde estos trazos

desbordará su cualidad a más imágenes,

entonces su retorno

seguirá siempre cambiante

y escurridizo entre mis manos.

Hay suficiencia en su tocante sencillez.

Contemplo cercana su multiplicidad

tan influyente como entrañable.

A partir de toda representación,

incluso ella, en sí,

frecuentará su mimética apariencia

para afluir aquí, a cada instante,

Agua.

 

 

3

 

Enigmática

caracola: Poesía,

donde siempre se escucha mi voz

como mar enfurecido.

En ti, el Agua

también vive fantasma,

desencadenando sonidos

de palabras,

que a veces,

jamás escribo.

 

 

6

 

Ella lanza quebrado paso;

como un espejo surge,

recorta el tiempo,

y no supone lo difusa

que ha de verse en su sentido.

Cae en su reflejo.

Sigue cayendo

verticalmente

cada segundo

en la espesura

del abismo.

Sin embargo hay días

que redobla su cauce,

se despeja,

y cristalina ha de verse en su corriente.

Agua:

Gota, charca,

río, catarata,

porción de mar

se oculta en su costado.

Como el humo se dispersa,

avanza ágil

y no sabe su trayecto

a las puntas del espacio…

Al suelo lo condensa en su caída:

Vertiginosa,

en declive su salto máximo,

cae

y es principio contenerla.

 

 

7

 

Si estoy aquí

es por el Agua.

¿Cómo no

transfigurarla más

cuando desciende?

Esta vez

discurre desde mí,

bajo la forma

de lágrimas.

 

 

8

 

Aunque su orientación

siga siendo la misma,

se han primitivado mis palabras

buscando apariciones en lo absoluto.

Huyen mortalmente como imágenes

sedientas de esta superficie:

Desde aquí,

desplomarse en círculos

como un poema hondo.

Después de todo este tiempo,

en todo lo que surge de mí,

no han dejado de allanarse

a partir de mi tintura: Agua oculta,

inmanente,

confirmación de todo lo extraviado

en mi desorden.

Pero al ser yo quien las escribe,

yo quien merodea en torno

a esta superficie incalculable,

soy una especie de Agua oscura

que observa otra,

sin sentido aparente

para intentar escapar de las palabras

que también me escriben;

entonces

sucumbe la forma de lo que no se ve

entre lo que está dispuesto a frecuentarme.

Soy yo

la misma búsqueda de siempre.

La misma aparición en lo transcurrido.

Lo mismo.

10

 

Quizá

haya más certeza en su interior

que en mis palabras

(la hay en lo transcurrido).

Con ellas

me incomunico en ellas

y mi única perspectiva

es la dispersión a la altura

que es incierta.

Pero el Agua

habita hasta lo que no conozco

y yo, sospecha constante,

soy lo impreciso en toda emisión.

Me contiene sólo

cuando escondo intenciones

que nacen a partir de mi descenso.

El descenso se transfiere.

Su generalidad sujeta.

Aquí

no es el Agua una cuestión semántica. 

 

 

 

 

 

 

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