hay otros que caminan hasta el final del día,
y toda escena diferente que originan
se parece a mí en lo insondable.
Frágil resonancia.
Después de toda puerta hay una puerta contenida,
y esta sucesión nos atormenta, nos obsesiona, nos hermetiza.
Tenaz lucha que no cabe en un espejo
(todo cabe, pero nada se transporta).
Espaciosa orilla donde no me veo, ésta, la desconocida.
Pero todo nos incluye y soy otros igual que yo-mismo.
¿Qué otro en mí se podría mirar tanto como yo no?
Reflejo recurrente,
signo estancado,
imagen sublimada dentro de todas las preguntas,
me hallo, me invento, me ubico.
Entonces
¿Qué soy, o quiénes?
Poesía
Como hoja del aire,
deslízate aquí, Poesía,
entre tantos cuerpos mutilados de palabras,
entre formas y sonidos o cantos leves.
Destiérrame.
Busca en ti, el lugar lejano que soy yo;
porque sólo tú
eres en suma, variación:
hoja,
o aire entre las hojas.
Acecho
Tiempo,
el sonido rompe tu imagen
y mis manos se semejan a un espejo en la sombra.
Todo es posible,
nada se advierte siquiera a tu rumor indescifrable.
El espacio surge entre tus fauces
y mi grito se dispersa entre punto y punto
en una larga exploración de las cosas.
Tiempo,
lenta disposición de un vacío que me acecha,
caída de mis ojos
a lo desconocido del vacío y la búsqueda.
¿Cuál es tu estigma?,
¿Dónde seré yo tu camino, caminante inquebrantable?
¿Acaso eres el Poema,
eres flor o eres muerte,
desvío que restaura cada exploración de los relojes?
Suma de escenas, dime
si eres sentencia
o la clara sensación de un cuerpo
encerrado en un artificio colindante
a las palabras prometidas.
Anuncio
He ahí una mariposa.
¿Cómo se llama eso en una noche?...
Yo aún no lo sé,
pero si tratas de ignorarla,
sólo mírate
y escapa,
Ojo Absurdo.
Imagen
¿Qué dirá de ti, el otro, el del espejo?
Jamás toda posible semejanza
curvó tus rodillas como cuando vino a dar a tu frente.
Quizá podrás decir lo más cercano a tu inconclusa presunción,
pero no sabrás nunca quién es lo repetido.
A veces él sueña despiadadamente a tus espaldas,
agudo y silencioso,
para que no veas ni juzgues
con qué impaciencia desea matarte
con el no secreto modo
de condenar tu imagen constantemente.
Repetición del sonido
Hay en alguna parte de mí
un golpe directo a tu cabeza,
donde el aire existe suicida
y donde no hay contemplaciones,
o el suicidio lo sea, únicamente.
Desde la parte más íntima del golpe al golpe,
mi cabeza es una mariposa negra
rondando tu cabeza;
para cuando se haya ido,
espero te olvides del silencio:
A veces es mejor sangrar.
Alas de medianoche
Arthur involucra en sus palabras
una cierta mirada metafísica.
Mientras dice Yo te conozco,
pronuncia mi nombre.
Él nombra a otro.
Falsía
Lo sé.
De Agua

1
Esta vez
su disposición adquiere la forma de mi lenguaje,
es decir,
su aspecto se hace universal desde mi boca.
De todas sus posibles determinaciones,
aquí, en lo habitable,
sólo se espera su adaptabilidad;
después de esto,
quizá ella deba ser algo que no comprenda.
Pero lo no comprendido
se explica también a partir de mi desorden:
Silenciosa ventaja suya
la de enturbiar mi contenido.
Todo forma y se deforma
magníficamente
a partir de su espacio,
entonces,
de mi voz a lo insondable,
ella
es un poema
transmutando
sus abismos.
2
Al representarla,
también esta hoja mimetiza su apariencia
y se torna transparente:
No hay nada aquí que no se advierta,
no hay nada aquí que no contenga su curso
y fluya
desde su impenetrable hondura.
A veces ella,
en este fondo blanco,
no resiste su propia densidad
y pareciera
recortarse
a medida
que tocan
sus giros,
mis palabras.
Pero no,
siempre desde estos trazos
desbordará su cualidad a más imágenes,
entonces su retorno
seguirá siempre cambiante
y escurridizo entre mis manos.
Hay suficiencia en su tocante sencillez.
Contemplo cercana su multiplicidad
tan influyente como entrañable.
A partir de toda representación,
incluso ella, en sí,
frecuentará su mimética apariencia
para afluir aquí, a cada instante,
Agua.
3
Enigmática
caracola: Poesía,
donde siempre se escucha mi voz
como mar enfurecido.
En ti, el Agua
también vive fantasma,
desencadenando sonidos
de palabras,
que a veces,
jamás escribo.
6
Ella lanza quebrado paso;
como un espejo surge,
recorta el tiempo,
y no supone lo difusa
que ha de verse en su sentido.
Cae en su reflejo.
Sigue cayendo
verticalmente
cada segundo
en la espesura
del abismo.
Sin embargo hay días
que redobla su cauce,
se despeja,
y cristalina ha de verse en su corriente.
Agua:
Gota, charca,
río, catarata,
porción de mar
se oculta en su costado.
Como el humo se dispersa,
avanza ágil
y no sabe su trayecto
a las puntas del espacio…
Al suelo lo condensa en su caída:
Vertiginosa,
en declive su salto máximo,
cae
y es principio contenerla.
7
Si estoy aquí
es por el Agua.
¿Cómo no
transfigurarla más
cuando desciende?
Esta vez
discurre desde mí,
bajo la forma
de lágrimas.
8
Aunque su orientación
siga siendo la misma,
se han primitivado mis palabras
buscando apariciones en lo absoluto.
Huyen mortalmente como imágenes
sedientas de esta superficie:
Desde aquí,
desplomarse en círculos
como un poema hondo.
Después de todo este tiempo,
en todo lo que surge de mí,
no han dejado de allanarse
a partir de mi tintura: Agua oculta,
inmanente,
confirmación de todo lo extraviado
en mi desorden.
Pero al ser yo quien las escribe,
yo quien merodea en torno
a esta superficie incalculable,
soy una especie de Agua oscura
que observa otra,
sin sentido aparente
para intentar escapar de las palabras
que también me escriben;
entonces
sucumbe la forma de lo que no se ve
entre lo que está dispuesto a frecuentarme.
Soy yo
la misma búsqueda de siempre.
La misma aparición en lo transcurrido.
Lo mismo.
10
Quizá
haya más certeza en su interior
que en mis palabras
(la hay en lo transcurrido).
Con ellas
me incomunico en ellas
y mi única perspectiva
es la dispersión a la altura
que es incierta.
Pero el Agua
habita hasta lo que no conozco
y yo, sospecha constante,
soy lo impreciso en toda emisión.
Me contiene sólo
cuando escondo intenciones
que nacen a partir de mi descenso.
El descenso se transfiere.
Su generalidad sujeta.
Aquí
no es el Agua una cuestión semántica.