El
argumento, desarrollado en una inmejorable trama, hace de La
insensata geometría del amor de Susana Guzner una novela
ciertamente apasionante, que atrapa desde el inicio hasta el
inquietante final. La obra, que aborda el amor homosexual, lejos
se halla de esa desafortunada, aunque no infrecuente, literatura
lésbica, la cual se define por la construcción de historias
previsibles, personajes planos —o, para ser más precisa,
aparentemente conflictivos—, y el empleo de un sinnúmero de
clichés. Muy por el contrario, Guzner se compromete con la
literatura: la composición estructural, la caracterización, el
suspense; en síntesis, el arte de narrar.
Aparecida en
2001, La Insensata geometría del amor goza ya de varias
traducciones a diversas lenguas. Merecido éxito
para esta primera novela de
Susana Guzner, en la que muestra su inteligencia y habilidad literarias.
Y es que su composición es fascinante: una historia compleja, en
la que el trazo psicológico de los personajes nos sumerge en un
laberinto mental que el lector intenta desentrañar. Es un logro
la caracterización, y un logro la trama toda. En esta novela
nada está de más, o dicho en otros términos, todo se armoniza
para crear una intriga perfecta y desconcertante, de ahí mi
interés en redactar esta breve nota que expone el compromiso
autorial con la literatura, y no simplemente con un tema.
Mariel Reinoso