la espantosa realidad de la guerra
nada tiene que ver con esto,
dices tú;
nada puedes hacer,
piensas, con poemas;
la ocupación que quisieras
es la belleza y no la que te obliga
a escribir versos contra balas…
los asesinos saben, no obstante,
que la poesía es una justicia sin cuartel,
sin paredes, una bofetada al sinsentido;
por eso nos quieren a todos fratricidas,
arrancándole los brazos, los ojos,
el corazón, a quien sabemos, somos
nosotros mismos, huérfanos y aterrados;
nuestros versos son pequeñas rocas
que pueden liquidar a un gigante
y enterrarlo en la historia de su infamia;
por ello prevalecerán entre las ruinas
de la antigua ciudad, sus letras vivas,
en medio de la noche, encenderán una hoguera hasta la llegada de la
aurora.
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I
Año 3
I Número
15 I
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