Baja de su piso con toda la magnitud que le otorga su silencio
no se detiene en ninguna ventana, intenta un juego sin precedentes
sabe que todos los juegos son nuevos y nunca similares
sabe que las jugarretas, a veces, arrastran al fondo
y requeman,
y angustian cuando caemos en cuenta que nada es
definitivo;
o que hay búsquedas vedadas por el anacronismo de su inexistencia
y no por la fatalidad.
Y sin embargo hoy ha dudado
y ha esperado
y ha buscado en los cajones algunos mendrugos comestibles;
y no sé si los haya hallado
-fingía una absoluta soledad-
pero los recuerdos y los olvidos fueron apoderándose de su cara
hasta que de tanto llorar sonreía indultándose los sollozos de la
madrugada.
Y es que a veces intenta volverse hombre
para que le sea más fácil consagrarse a la muerte;
o para dormir con la certeza.
Intenta a grandes brincos sobre su cama o a gritos sacarse el
cuerpo;
pero es inútil porque esa materia nos tiene invadidos hasta el
cuello.
Busca con esa premura de quien se sabe perdido, o solo;
o simplemente se sabe culpable.
Busca, con el temor al desamparo, al ser solo que lo habita
como si no le habitaran también los sitios que habitó.
Bien sabe que la huida y la búsqueda son figuras sobrepuestas
jugarretas que escupen sus propios dientes como piecitas de
rompecabezas
…y de pronto con una paciencia que no le pertenece
acomoda y restituye sus piezas;
y de golpe las revuelve hasta molerlas…
A veces baja con una sonrisa colgándole en el labio
(le ocurren instantes de ingenuidad
que pretenden con su escepticismo)
una sonrisa triste de quien se la está jugando.
Pero es una sonrisa.
La felicidad le es infranqueable y la pretende de las caderas solo
para seguirse el juego y exprimirse luego de lágrimas al llorar con
todo el cuerpo.
porque el amor es una contingencia, a veces,
y otras una necesidad,
porque allá arriba o allá abajo no hay nada,
porque en ningún sitio hay legitimidad para estas apariciones.
- LA TIRANTEZ DE LA TRISTEZA HACE AQUÍ LA SEGUNDA VOZ -
No hay oportunidad posible ni redención consigo mismo
no hay nuevos comienzos.
El comienzo es siempre el final mismo.
- NO HAY CASI, NI GRATUIDAD, NI PLENA CONCIENCIA -
Hay solamente apósitos colocados sobre una herida constante,
sobre una herida que aún no nace,
sobre una sardonia.
¡Todo por lo que hay que jugarse¡
Aunque ni mínimamente posibilite espectros reales o
figuras aparentes
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Año 3 I Número
15
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