Octubre llegabas tardío con tu perfume
de azufaifas.
Y el olor temprano de la leña traía
recuerdos tuyos de viajes.
Recuerdos que los árboles se sacudían
tranquilamente,
igual que un animal sacude su letargo.
Y era más la leña de la ausencia
el fuego violento de las casas.
Y era más el pan de cada día
el ajenjo de estos labios.
Octubre con su perfume de aspidistras,
con el vino sordo,
con la leña,
pero con otro nombre.
DESDE
EL SUEÑO
(Allí…una copla en Argentina que enamora,
aquí…un tango en Cádiz que acaricia por Febrero.
El dique de mis ojos y tu lengua y su dibujo,
y un silencio de muralla quitándome estos versos).
Si destapo una caja azul,
unos párpados que llevarme arriba
por Buenos Aires,
aquí…un pedazo de la plaza de Las Flores,
del Tío de la Tiza, y de los coches
de la calle Libertad.
Si prendo una cerilla de memoria,
unos habanos,
una mirada de grilletes,
unas macetas de bromuro.
Tú, el rompeolas del viento bajo los palos,
yo, el viento femenino.
Lo mismo que huye Argentina por la Pampa,
aquí se derraman los amores y los pesos.
Con sueños,
mujeres,
amapolas yo dormía.
Los perfumes del arco,
la yeguada y los Polos,
el disparo del sueño
que no sé referir…
(Allí…una copla en Argentina que enamora,
aquí…un tango en Cádiz que acaricia por Febrero).