México, Distrito Federal I Noviembre-Diciembre 2008 I Año 3 I Número 17 Publicación Bimestral IReserva de derechos N° 04-2008-03714320700-203 I ISSN: En trámite

 

 








 

 

 

 

poemas del libro sin llegar a lo invisible

 

Paolo Astorga Requena (Lima-Perú, 1987). Es estudiante de Literatura y Lengua Española de la Universidad Nacional de Educación "Enrique Guzmán y Valle" - La Cantuta. Es miembro fundador del grupo literario cantuteño “Letra en Llamas”. Es Director y editor de la revista digital de creación literaria Remolinos. Ha publicado los libros de poesía: Anatomía de un vacío (editorial electrónica Lulú 2006) y Sin llegar a lo invisible (Editorial electrónica Remolinos 2008). Ha editado vía Web la I antología digital de poesía La Voz del mundo (2006) y la II Antología digital de poesía Una voz en el abismo (2007) las cuales reúnen en su conjunto a más de 50 poetas de diferentes lugares del planeta. Ha sido publicado en las antologías: Reflejos del Alma (Lima-Perú, 2005) y Poetas Solidarios (Almería-España, 2007). En el 2006 y 2007 fue Finalista del II y III Premio Internacional de Poesía "Desiderio Macías Silva" y ganador del segundo lugar del III Concurso Internacional "Revista Hybrido" Modalidad Poesía. Últimamente ha lanzado vía web un proyecto de edición gratuita de libros digitales llamado: Editorial electrónica Remolinos. Su trabajo creativo se encuentra en revistas literarias tanto físicas como digitales.

 

UNA MUJER MARRÓN AL ATARDECER

 

                                        

Qué desastre más grande andar con las piernas abiertas
y sangrarlo todo
mientras el sol atraviesa mis ojos y devela a los muertos rubios
que me lamen con violencia y soy presa de los semáforos
y las angostas calles que me han arruinado el maquillaje.
La calle está dura y me he salido aprisa de los bares
cogida de los brazos y de espaldas como una sombra que no existe.

Qué desastre, nunca fui la niña de cabellos dorados
y bonitas faldas recorriendo un parque tardío.

Oscuros batracios menean sus cuerpos como fingiendo tener sed
y me miran lo absurdo, lo extraño, la escena muriente de casas plateadas
y dolorosas cenicientas vomitando sus terribles esqueletos
mientras pasan riendo
después de haberse mirado en el espejo.

Abro los ojos, abro las manos, qué inútil soy,
mi boca grita, mis huellas gritan, mis pechos gritan,
una turba violenta se acerca a mí, me arrancan los ojos,
las manos, los pechos, está prohibido estar triste,
mientras pasas por aquí y no te incendias
y no te incendias
jamás como yo.


 

DESMORONAMIENTOS

 

Un elefante camina por la calle.
Una mujer escultural es devorada por el elefante.
El elefante mira el horizonte
y camina muy despacio.

 Si sólo pudiéramos hablar
si sólo pudiéramos coger nuestros cadáveres
y arrancarnos la ceniza que ha memorizado los días,
no seríamos aquellos hombres como ahora
aplaudiendo con fuertes vivas
la victoria del elefante
alejándose en medio de la multitud
que vomita sus grilletes.

HUARANGO

 

Piedra sobre piedra, ahogado pez de barro,
volví decapitado buscando una ciudad no más grande que mi sombra
y sólo fui el desierto de tus deseos tras el fugaz intento de crear
un atardecer bajo las flores y acaso a un par de jóvenes
que siguen allí todavía mirando el secreto de la sangre que se extraña
o simplemente el largísimo camino que nos condena
a idear siempre un paraíso
tras la niebla.

 

 

 

 

 

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