Leopoldo de Quevedo.
Escritor colombiano. Abogado
egresado de la Universidad
Libre de Cali y Magíster en
Docencia Universitaria por
la Universidad del Valle. Ha
publicado Confesiones de
un cura casado
(Corredor, 1999), los
poemarios Versos sacros y
profanos (Artes Gráficas
del Valle, Cali, 2005),
Cotidianidad en Re-verso
(Artes Gráficas del Valle;
Cali, 2006), Sobre los
cuernos del tiempo-ensayos
cortos- 2008 y diversos
textos en los diarios El
Tiempo, El Liberal de
Popayán, la Revista
Pleniluniode Cali
y en las revistas virtuales
Letralia, Árbol
Invertido,Popayan City,
Buque de Papel. Invitado
a “La Hora de la Poesía”,
Feria del Libro en Bogotá
(2005 y 2009), V Festival
Internacional de Poesía en
Cali, XI Feria del Libro
Pacífico, Museo de Artes
Decorativas de Ciego de
Ávila, Cuba, 2005 y Primera
Feria del Libro, Tinta y
Papel, de Palmira, 2007 y
Encuentro Internacional de
Escritores. Chiquinquirá.
2008.
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Horacio
me había hablado junto al oído hace ya 50 años. La carta me la
había enviado a través de un mensajero vestido hoy de negro, de
seguro. Mi maestro Luis Aloisio Barrera, de Iza, cuando me inició en
estilística y versos en latín, me la entregó en sobre lacrado.
Hasta hoy la abro y la encuentro tan fresca como entonces.
En ella me habla a mí, a los poetas, a los pintores, a los
oradores… y al que hace bocadillos o buñuelos y pretende hacer que
quien los come no se harte y regodee sus papilas cuando los compre.
Al que prepara una receta o arregla un salón de fiesta o maquilla a
una actriz o reina o una sonata compone. O a quien dibuja un barco
o diseña la confección de una casaca.
Porque esa carta es una lección-recomendación para quien toma entre
sus manos un asunto para convertirlo en arte. Quienes acometemos ese
oficio tendremos la responsabilidad de arrodillarnos ante la masa
informe y, - como Aladino – nos concentraremos y prometeremos hacer
de nuestro quehacer una obra maestra. Empezaremos con cuidado, le
inocularemos alma propia, la miraremos de cerca, luego nos
retiraremos a la distancia, le puliremos las aristas y la
expondremos en la palestra, por fin, como los campeones el trofeo.
1. Horacio dice sabiamente que el discurso o el tallado en la
piedra debe estar en armonía con el conjunto. La cabeza, con el
cuerpo, la largura de los dedos con la mano entera, la pintura de un
animal en el cuadro estar en consonancia de colores y con el paisaje
y la dimensión del río... el plumaje de las aves debe rimar con su
pico y la finura y agudeza de sus ojos con la gracilidad de su
figura toda…(Págs. 1-2)*
2. El escritor o el músico evitará mezclar en el mismo movimiento
lo áspero con lo suave, elogiar por lo mismo a la serpiente que al
ave, o asimilar los gestos del tigre con la docilidad de la mansa
oveja…(Pág. 3)*
3. Si usted comienza su trabajo de manera grandiosa, debe cuidar
cómo seguirá el resto del camino. No puede pretender sostener una
larga perorata con la misma intensidad y querrá terminar en tono
menor o aterrizar de barrigazo. Si le encargan pintar un triste
naufragio no puede pintar de tabla salvadora una desvencijada y
quebradiza…(Pág. 4)*
4. Cualquier pensamiento debe ser único y sencillo. Procurar que
los versos no sean tan prolijos que la inspiración se disuelva en la
espesura ni sean tan breves que sean oscuros. Alguien no querrá
pulir tanto que le quite el vigor al verso o a la frase o el sabor
al caldo que lo hace insípido. Quien en el arte quisiera hacer que
un pez volara entre el follaje, evitará el rebuscamiento o en otro
peor suplicio caerá sacrificado. Tampoco podrá pintar un rostro de
ojos claros, cabello negro y una nariz tosca y fea. (Págs. 5-6)*
5.
Quien escriba lo hará conforme a su ingenio y a sus fuerzas. No debe
aspirar a la elocuencia quien no tiene suficiente enjundia. Para
llegar lejos o para subir la nota el caminante y el cantante habrán
de entrenar músculos y tono, no vayan luego a desmayarse en la
carrera o a desafinarse en el do de pecho o en el aria. No todos
nacieron para tenores o para competir y coronarse de laurel u olivo
en Olimpia.(Pág. 6)*
6. El que inicia un poema o una canción debe crear expectativa al
lector o a los oyentes. Aprovechar unos pensamientos y desechar
otros.(Pág. 7)*
7. Usted puede lícitamente inventar una palabra o formar una de
dos…Serán bien admitida si tiene buen origen y si es explícita o
evoca algo que se entiende. De lo contrario hará el ridículo y su
composición se volverá confusa. La palabra tiene sentido cuando
exalta el ánimo y suscita una imagen vívida o cuando crea una
sensación que cualquiera la ha sentido o desearía haberla
vivido.(Pág. 7)*
8. La tarea del escritor es hacer vivir y resplandecer el idioma.
Despertar unas palabras olvidadas para que revivan. Crear giros,
suscitar emociones con ellas, tomar expresiones del vulgo o de la
ciencia según el uso lo requiera. Para el arte no hay limitación si
el sentido común lo ratifica.(Págs. 7-10)*
9. Los versos pueden ser iguales o desiguales según el asunto a que
se refieran y el ritmo o el paso lo permitan. Unos serán tristes y
largos como las penas, otros campantes y rápidos como la guerra y el
baile de una fiesta. La escritura, la música o la danza nacen al
compás de la historia y nada les es ajeno. El buen gusto, la
proporción, la libertad en su ejercicio serán la medida de la
belleza. (Pág. 11)*
10. No se llamará poeta si alguien no sabe distinguir bien los
colores. Para eso hay que aprender todos los días y ello no será una
afrenta. Lo contario sí lo es: o será un necio escritor o tosco toda
la vida. La comedia tolera versos trágicos pero no es una tragedia.
Los poemas épicos deben inducir a quien los lee a conmover su ánimo.
Llevar tras sí a donde gusten los corazones. Ya sea a reír, o a
afligirse. El escritor debe primero a si mismo lamentarse o
solazarse, para que el dolor a alguien lo comparta o haga dar risa o
sueño, conservar la entereza, hacer enojar, o poner triste el ceño.
Deberá diferenciar el discurso de un dios o de un héroe o un
anciano, de un mercader o un citadino o de quien cultiva con el
arado el campo. (Págs. 12-18)*
11. Jamás se atreva quien cultiva el arte a robar la letra o la
frase de otro, o su verso o la imagen que de su seso ha brotado.
Sólo a su mérito e ingenio pertenece y que viva y goce de la gloria
de haberlos procreado. No vaya usted ha medrar con la flor o la
canción que nació en el pentagrama o en el jardín ajenos. Si quiere
usar su creación y propagarla, cuide de dar el nombre del autor
ilustre por anticipado. (Pág. 19)*
12. Si quiere usted que de un monte nazca una criatura, deberá ser
grandiosa como de tal madre. (Pág. 20)* No vaya a resultar que el
parto es un ratoncillo, diminuto y colidelgado. A cada ser,
minúsculo o monumental, corresponderá su embrión y su engendro. Será
mejor empezar un magnífico escrito de manera sencilla y no
grandilocuente y, a medida que sigan los versos, ir encendiendo el
ánimo en el que lea. Es preferible que aparezca primero el humo que
anuncie la lumbre y no mostrar la luz y luego la humareda.
13. De cada edad o centuria se deben comprender los modales, los
vestidos, los humores y caprichos. No actúa lo mismo la niñez, que
es variable y pedigüeña de zalamerías y cacahuetes, que la juventud
que cambia por barba oscura el incipiente bozo, que vanidades y
afeites apetece y a quien da consejos aborrece. Diferente es quien
alcanza la edad madura y quien gruñón y quejumbroso se vuelve cuando
llega a la ancianidad, pues sólo recuerda la frescura de cuando fue
un niño. (Págs. 20-25)
14. La extensión de una obra debe pensar en los lectores y
asistentes al teatro. El discurso habrá de ser proporcionado a la
emoción que ofrezca, al tiempo y al número de escenas y de actores
que se representen. De lo contrario, poco a poco los espectadores
irán desfilando por detrás del foro o el texto se abandonará en el
fondo del estante. Horacio compara la obra de arte a un clarinete
que, en manos y boca del intérprete, necesita pocos agujeros para
producir las melodías de una sinfonía. (Págs. 27-28)
15. El lenguaje y el tono con que se expresa el arte deberá estar de
acuerdo con el objeto que se trata, el contexto en que se exhiba y
la intención con que se escriba o se proponga en las tablas, los
libros o los lienzos. Sin llegar a la procacidad ni a la
dulzarronería, el artista expresará la vida, a veces, con fuertes
líneas y colores reteñidos, con palabras recatadas o pulidas, o con
figuras grotescas y pondrá en su boca esperpentos y voces del vulgo
y excremento. (Págs. 30-31)*
16. La musicalidad, la cadencia y la armonía deben aparecer en un
texto literario o de una pintura o una melodía o de una oración en
una ceremonia. Estas cualidades no sólo son propias de la poesía, la
ópera y la danza. Los hombres piensan en forma diferente y viven
momentos de seriedad, de euforia, de tristeza, de muerte y de
victoria. Su discurso cambiará y se matizará según que la bilis, la
razón o la tranquilidad lo inspiren. El arte celebrará con
grandiosidad por igual la rabia, la muerte, la crueldad, la pasión o
la dulzura, la ternura, el amor, el gracejo o el sarcasmo. Para ello
podrá insertar en su habla o en sus pinceles trazos suaves, graves,
lentos, como la tortuga y el aceite, o andantes, picantes y rápidos
como el camello, el huracán o la saeta. El idioma hablado o el
pictórico, tienen dentro de sus sílabas y alfabetos sonidos y
pliques largos, cortos, enclíticos que le dan flexibilidad,
variedad, solemnidad o desaire al pensamiento. (Págs. 35-38)*
17. Así como los antiguos dramaturgos renovaron vestidos, caras,
escenas, y pusieron coros, coturnos y embadurnaron de colores ojos y
ojeras, así el artista hoy y siempre deberá revestir con
originalidad y nuevo colorido su trabajo. No puede el buen padre
repetir la vestimenta de sus hijos ni cantar insensato la misma
letanía. (Pág. 39)*
18. Quien se dedica al arte, como el poeta, estará dispuesto a
condenar a la hoguera unos versos o unos bocetos que no resistan ser
pulidos ni aseados después de mucho jabón y borrones. Para el
aprendiz de artista es más importante llegar a ser genio que
artista. Quien no se esfuerza para que su creación quede tersa y
pulida ni tendrá un gramo de ingenio ni alcanzará el nombre de
artista. No es cuestión de dejarse crecer el cabello o la barba. Por
más que un verso suene bien al oído, si no tiene sustancia, se
tendrá como fruslería. (Pág. 41)*
19. El artista es un aprendiz de arquero. Toma de su carcaj la
flecha y si es certero su tiro y su pulso es fino, muchas veces dará
en el blanco. Quien lo observe en la tarea, si su empeño alcanza el
arte, lo aplaudirá aunque dure todo el día y aunque a veces falle.
Como sucede al que toca la lira que se equivoca en la misma cuerda
por más que a diario ensaya, hasta el amigo se aburre de oírle su
desafino. ¿Cuántas veces ha leído usted el poema 20 del Cantor de
Chile? Contésteme si no lo ha aprendido y si no lo repite cuando su
amor se aleja. El abogado puede confesar su cobardía de llevar
ciertos pleitos al estrado, aunque en otros el triunfo le halaga,
pero la poesía no tolera la medianía y es insulto para los dioses
soberanos. La duda de que un poema está bien, es buena. Eso amerita
guardarlo hasta por nueve años en el vientre. Puede que si en este
lapso se corrige, la criatura luego nazca sin defectos. (Págs.
50-53).
20. Termina Horacio su carta con una larga diatriba sobre los
poetastros que no aceptan pulir la obra que construyen. Si los
doctos le repiten dos y tres veces que corrijan y el infeliz no
vuelve sus pasos y persiste en su yerro, habrá que dejar que en su
ceguera se despeñe. Cuando alguien escribe poesía, deberá cuidarse
de las adulaciones de los familiares y amigos. Ellos no son piedra
de amolar (Págs. 42-43) ni se atreven a dar azotes. Serán los menos
indicados para corregir o calificar la altura de versos, los
adjetivos de más o la mediocridad de la escritura. La poesía es una
reina que no tolera un adminículo que sobre, o una palabra lanzada
al azar o un lunar mal colocado que demerite su belleza. Ella sabe
que si sale a la escena con defectos le lloverán críticas y se
mofarán de su osadía. Y el veredicto de la historia no la contará
entre las estrellas del Olimpo. (Págs. 59-65)
*"Arte
poética" de Horacio, ó "Epístola á los pisones".
/ [Tomás de Iriarte]
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