
Una palabra se asoma,
debo morir ahora.
Debo amarrar mi corazón con soga de agua,
cerrar mis ojos
y enjaular mi boca.
Debo descuartizar mi lengua
y electrocutar a las putas que caminan de cabeza en mi carne.
Tan fácil de sentir
tan difícil de entender
tan lejos de alcanzar
tan cerca de profesar.
Esa…
la sublime
la exótica
la vulgar
la fina
la dulce
la amarga
la sagrada,
¡la
extraña!,
esa, que responde por el nombre de Amor.

Decirte quiero vida mía, toma
mi silencio de verso enamorado.
Deja en mi boca el beso que se asoma,
la miel que tu perfume deja atado:
En la mar, en mis huesos, en tu aroma.
Soy la voz, vida mía, de tu amado
quien te llama amoroso con el alma
y te besa afanoso ya sin calma.
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Año 3
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Número 18
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