En el principio fue el tiempo:
tiempo de nacer, y alegría para mi madre;
más tarde,
tiempo de crecer, de aprender y de templarme;
vinieron tiempos mejores:
tiempo de oler las flores en los montes,
de ir a la huerta a sus frutales,
de recorrer los campos con la lluvia,
y disfrutar la comida en la labranza.
Pasó el tiempo y llegaron los amores:
amores tiernos y fugaces,
perdidos en la inocencia y la distancia;
esos fueron amores puros y arrogantes,
amores delirantes y jocosos.
Ahora,
de esos tiempos aún llegan las noticias:
que emergen en silencio y oscilando,
vuelven como las mariposas de colores,
que retornan renovadas y brillantes,
vienen acariciando los senderos
porque después, su historia se repite.
Bueno,
pero tú estás aquí:
llegaste con el olor de las acacias,
acariciada por la luz de la alborada
a
instalar con suma precaución aquí en la Tierra:
tu
imagen ocre iluminada por la aurora;
porque el tiempo no espera a nadie,
y
es implacable.
PÁJAROS
URBANOS
De la rama de un árbol del paisaje urbano,
contemplan la ciudad dos graciosos y simpáticos pájaros,
cantan, y su canto reanima al huérfano y desvalido:
-aquéllos que en silencio y callados duermen sin haber comido,
duermen entre papeles, debajo de monumentos,
y sueñan con el pan que comerán mañana-;
estos pájaros,
vuelan por todas partes:
vuelan por la ciudad y cantan,
llegan volando.
Vienen de lo profundo de la tierra,
vienen de la pureza de las aguas,
no lo sé,
pero igual que los Poetas:
que llegan de las profundidades de la tierra y cantan,
o los que llegan con la fuerza poderosa del viento y cantan,
o bien, los que desde el agua clara miran al mundo y cantan;
así estos pájaros:
vuelan por la ciudad y cantan,
llegan volando.
Sonrisas apagadas
de mi gente llorando,
llegan volando.
Secuestros y torturas
vestidos de morado,
llegan volando.
Rentistas y banqueros
del brazo y disfrutando,
llegan volando.
Juventudes alegres
soñando y suspirando,
llegan volando.
A la ciudad virtuosa,
llegan volando.
A la ciudad esplendorosa,
llegan volando.
A la ciudad tumultuosa,
llegan volando.
A la ciudad ahogada,
llegan volando.
A la ciudad amada,
llegan volando.
Después,
dos estrellas que brillan intensamente allá en el Universo,
llegan volando.
TU
RECUERDO EN LA CIUDAD
Hoy caminé por la ciudad
con tu recuerdo al hombro adormecido,
contemplé alegres plazas y enormes avenidas,
gran tumulto en las calles, llenas de colorido.
Visité construcciones de enormes edificios:
cubiertos de polvo y magia
que les ha dejado el tiempo,
y de los que aún irradian
signos de inmenso poder,
que callados y remotos,
lucen frescos y serenos.
Por la tarde en la ciudad:
llegó la lluvia galopando entre calles y avenidas,
sus ruidosas gotas al pasar,
a todo mundo puso en movimiento:
caminaban nerviosas las inmensas multitudes,
y los autos saturaron las grandes avenidas;
al parpadeo incesante de pálidos semáforos
ya nadie lo atendía;
y las luces de neón de ostentosos edificios
brillaron a lo lejos con gran intensidad.
De pronto me doy cuenta
que junto a mí no hay nadie,
sino la fuerte lluvia que no cesa,
y tu recuerdo agudo
que poco a poco,
se apodera de mi ser.
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