Lourdes Castrillo de Brilllantes
es una escritora y ensayista filipina. Nació en San
Juan, Manila y, en la actualidad, reside en Ciudad de
Quezón (Metro Manila). Ha sido catedrática de español,
desempeñando su actividad en la Facultad de Letras de la
Universidad de Filipinas (UP – Diliman). Es autora del
ensayo histórico-literario 80 años del Premio Zobel
(Manila, Instituto Cervantes – Fundación Santiago,
2000), el primer libro que se ha recopilado sobre el
Premio homónimo, el galardón de las letras
hispanofilipinas fundado en 1920 por la familia Zóbel de
Ayala. De este libro, Brillantes ha realizado una
segunda edición actualizada, en inglés, 81 years of
Premio Zobel (Makati, Georgina Padilla y Zobel –
Filipinas Heritage Library, 2006). Otra publicaciones
suyas son la traducción al castellano de la monografía
de Bienvenido Lumbera Pelíkula: un ensayo sobre cine
filipino (Manila, Cultural Center of the Philippines,
1990) y la traducción al castellano del drama teatral
Retrato del artista como filipino (Quezon City, UP
Press, 2000) de Nick Joaquin. Artículos de Brillantes en
español se pueden encontrar también en la rúbrica
“Crónica de Manila” que el periódico Manila Chronicle
publicó desde 1994 hasta 1997.
Lourdes Castrillo de Brillantes es
miembro de la Academia Filipina y en 1998 ha recibido el
Premio Zóbel por su actividad de hispanista.
Recientemente en Manila nos ha concedido
esta entrevista.
AG: El Premio Zóbel
es una de las pocas instituciones filipinas que valoran
y fomentan la lengua castellana como legado propiamente
filipino; al mismo tiempo es una de las instituciones
culturales más prestigiosas del país. Sus libros, por
fin, han colmado un vacío de información y documentación
recuperando de archivos privados y de la prensa de la
época, todo aquello que una guerra, el tiempo y el
desinterés aún no habían destruido. ¿Cuáles han sido las
dificultades con las que ha tenido que enfrentarse en la
recopilación de esta obra?
LB: En realidad, no
hubo grandes dificultades o por lo menos fueron menores
de lo que pensé antes de emprender este trabajo. Aunque
con anterioridad no se hubiera publicado ninguna obra
relevante sobre este asunto, se ha conservado buena
parte de la información sobre esta importante
institución cultural filipina en los archivos de Ayala,
de la Universidad de Filipinas, de la Universidad Santo
Tomás y de la biblioteca Filipinas Heritage en Makati.
Una mínima parte del material que utilicé era de
propiedad de privados; algunos de ellos no estaban tan
dispuestos a prestar sus fotos u otro tipo de material
de que disponían, pero se trató de un detalle marginal.
La primera publicación – la edición en lengua española
ideada por el entonces embajador español Delfín Colomé –
fue posible gracias a la colaboración de AECI, del
Instituto Cervantes de Manila y de la Fundación
Santiago. Muchas son las personas con las que estoy en
deuda de consejos y ayuda, pero no puede eximirme de
mencionar a Doña Georgina y Don Alejandro Padilla y
Zóbel que siguen manteniendo el premio, al académico Don
Guillermo Gómez Rivera, conocedor de muchos desconocidos
datos, y a algunos de mis colegas de la Universidad de
Filipinas.
AG: Hoy en día en Filipinas se hablan
muchas lenguas; el castellano es hablado en el ámbito
doméstico por un número extremadamente reducido de
personas. ¿Dónde aprendió usted el español? ¿Se hablaba
en su casa? ¿Alguien de su familia lo solía utilizar? Y
si usted se educó en inglés, como la mayoría de los
filipinos, ¿por qué, entonces, decidió escribir libros
en español?
LB: Efectivamente
hoy en día el castellano casi parece haber desaparecido
de mi país. Sin embargo, para mí el español no es
simplemente una lengua estudiada durante unos años de
escuela: aprendí el español en casa. Mis padres lo
hablaban habitualmente, lo utilizaban para contarse
noticias, escándalos, chismes y problemas que no debían
ser escuchados por parte de los menores de edad.
Entonces el español era una de las lenguas que se
hablaba en nuestro hogar.
Lo de escribir fue sucesivo. Ya era
catedrática en UP desde hacía muchos años y me invitaron
a formar parte del equipo de redacción de “Crónica de
Manila”, el suplemento en español del diario filipino en
inglés The Manila Chronicle. Desafortunadamente,
esta “brisa de esperanza” duró sólo un año, entre 1994 y
1995. Tras esta experiencia recibí la invitación a
escribir el libro 80 años del premio Zóbel en
español que más tarde apareció en una edición
actualizada en lengua inglesa y más accesible para todo
el público filipino. Esta última versión se ha hecho
precisamente con esta intención, es decir, para que los
filipinos pudieran conocer parte de su historia cultural
y literaria que se ha expresado en español, que ha sido
relevante para el país y que hasta hoy la mayoría de
ellos ignora.
AG:
Usted ha traducido al castellano un libro de uno de los
más destacados ensayistas filipinos (Lumbera) y una obra
de teatro contemporánea del más ilustre autor filipino
en inglés (Joaquin). Ambos han sido publicados en
Filipinas; es éste un episodio interesante y en cierto
modo curioso, ya que lo más común habría sido editarlos
en un país de habla hispana, ¿cuál ha sido la razón de
estas traducciones? ¿A qué público querían dirigirse?
¿Representan tal vez el deseo y el intento de poner en
contacto sectores lingüísticos diferentes
(inglés/español) dentro de una misma cultura, la
filipina?
LB: Sí, diría que
la idea era precisamente ésta, la sugerida en esta
última pregunta, es decir, ponernos en contacto entre
distintos pero complementarios sectores
lingüísticos-culturales que, en definitiva, son parte de
una misma cultura: la cultura filipina.
Además, allende los mares, por expresarlo
en un cliché, hay muchísimos hermanos, hermanos con
quienes los filipinos compartimos la cultura hispánica,
ellos saben muy poco de nosotros; sin embrago lo más
triste es que hoy en día en Filipinas casi ha
desaparecido la lengua española y con ella la conciencia
de pertenecer a una misma raíz cultural.
AG: En diciembre de
2007 la presidenta de Filipinas, Gloria M. Arroyo (que
es también miembro de la Academia Filipina,
correspondiente de la Real Academia Española), anunció
en Madrid que en Filipinas se volverá a instaurar la
enseñanza obligatoria del español y ha rematado en su
discurso la relevancia del patrimonio cultural común
entre vuestro país y las demás naciones de habla
castellana, ¿El mundo intelectual filipino se da cuenta
de la importancia de lo hispano en vuestra cultura e
historia? ¿Lo sabe valorar y promocionar?
LB: En Filipinas
hay muchos que saben valorar la lengua española como
patrimonio propio, nacional. Pero al mismo tiempo son
muchos más los que quieren negar la influencia española
por razones de un mal entendido “nacionalismo”. Estos
puristas quieren cortar el árbol del desarrollo cultural
y extirpar las raíces que innegablemente fueron
sembradas por España y sobre las que se constituyó la
actual cultura nacional.
Pero todos los intelectuales de nuestro
país no tienen, por supuesto, el mismo punto de vista
hacia la herencia hispánica. Ya se recordó al gran Nick
Joaquin; ahora voy a mencionar a Gregorio C. Brillantes,
mi amado consorte, que, a pesar de ser un famoso autor
en lengua inglesa, bien sabe apreciar la tradición
hispánica. Fue él, por ejemplo, que me empujó a traducir
la obra de teatro de Nick Joaquin. En fin, creo que hay
intelectuales que saben promocionar y valorar la
herencia hispánica de Filipinas así como la lengua
castellana.
Curiosamente, hay varios escritores que
han elegido títulos en español para sus libros escritos
en inglés, así como es sabido que hay muchísimas
palabras españolas en nuestro Tagalog que ya están
incluidas en la lengua y todos hoy en día piensan que
son vocablos nacidos aquí.
AG: Usted es
miembro de la Academia Filipina ¿piensa que esta
institución está haciendo todo lo posible para fomentar
y difundir el castellano en Filipinas y para que éste se
perciba como una integrante imprescindible del
patrimonio cultural del país?
LB: Pues, creo que
sí. Creo que en el fondo nuestra Academia está
trabajando bien, con seriedad y empeño dentro de lo que
son sus reales posibilidades. Lo cual no significa que
sea suficiente lo que hace y puede hacer la Academia
misma. Creo que la recuperación del español en Filipinas
es algo muy pero que muy difícil aunque tengamos la
obligación de intentarlo.
AG: ¿Cuáles son sus
futuros proyectos artísticos? ¿Piensa seguir escribiendo
en español? ¿Tiene preparado ya algún otro libro o está
pensando en
dedicarse a otro género literario como la poesía o el
cuento en español?
LB: Estoy a punto
de publicar Tesoro Literario de Filipinas, una
antología en versión bilingüe ingles/español de cuentos
filipinos. Luego pienso recopilar mis ensayos cortos que
se publicaron en “Cronica de Manila”, estos también me
gustaría que apareciesen en versión bilingüe. Otro
proyecto sería la traducción al castellano de Manila,
My Manila, el libro de Nick Joaquin y finalmente
otra antología de cuentos filipinos contemporáneos.
Andrea Gallo (Venezia,
1974). Licenciado por la Università Ca'
Foscari de Venecia. Doctorando de la
Università Ca' Foscari y de la Universidad
de Valladolid. Ha publicado en Rassegna
Iberistica, Annali di Ca' Foscari, Cuaderno
Internacional de Estudios Humanísticos y
Literatura, Humanities, Critica letteraria,
Otto/Novecento, Archivi del Nuovo, Forum
Italicum, Studi Medievali e Moderni, y en
web Tonos Digital, Revista Filipina,
www.escritorasypensadoras.es.
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