|








|
El cautiverio infamante, o
“vergonzante” de Cervantes y sus personajes
|
Margarita
Peña Muñoz. Doctora en letras, profesora
en la facultad de filosofía y letras de la
UNAM desde 1969. Autora de más de 30 libros,
entre ellos Juan Ruiz de Alarcón ante la
crítica, en las colecciones y en los acervos
documentales; Rehén de la fortuna, La vampiresa de Dakota, El masaje y otras
historias de amor. editora de Flores de baria poesía y El libro del juego de las
suertes. Ha recibido el premio Universidad Nacional y homenajes por parte de la UNAM |
Me referiré aquí al
cautiverio “infamante” en la existencia del
escritor, el que tiene lugar en la cárcel de
Sevilla (1597-1598), por oposición al cautiverio
“honroso”, cuyo escenario es Argel durante el
largo periodo que va de 1570 a 1575. Y a sus
personajes. Uno de ellos, Ginés de Pasamonte, el
valentón del episodio de los galeotes, fue una
persona real de quien se sabe se llamó Jerónimo
de Pasamonte, escribió su autobiografía de
tesitura picaresca (La vida de Gerónimo de
Pasamonte), al que Cervantes pudo haber
conocido en la cárcel sevillana (o en sus
inmediaciones, en la urbe sevillana), y de quien
se ha dicho también que, resentido por la
representación que de él hizo el novelista,
hubiera podido ser el desconocido autor del
Quijote apócrifo, Fernández de Avellaneda.
Parece ésta una presunción arriesgada, por lo
que me limito a acercarme al personaje a partir
de su caracterización como “bellaco” en el
citado capítulo de la novela cervantina. El
bellaco y el valentón (ambos personajes del
hampa) están relacionados entre sí; el primero,
el bellaco, vendría a ser la manifestación
extrema, la exageración, la hipérbole del
segundo, del valentón. Ambos pertenecen al
submundo, sea el de Sevilla, Córdoba, Madrid, o
Málaga. De acuerdo con José Luis Alonso
Hernández en su Léxico del marginalismo,
valentón es “el que presume y se jacta de
valiente”,
“el arrogante o que se jacta de guapo” (loc.cit.).
En cuanto a la “valentía”, el mismo Alonso
Hernández apunta: “Dícese de los hombres u
hombre que se hace o tiene por oficio hacer de
valentón. Espinel los define diciendo: ‘Especie
de gentes que ni parecen cristianos, ni moros,
ni gentiles, sino su religión es adorar en la
diosa Valentía, porque les parece que estando en
esta cofradía los tendrán y respetarán por
valientes, no cuanto a serlo sino a parecerlo” (loc.
cit.). Y, por último, una definición más:
“Valentona. La valentía. Alude a una supuesta
congregación de matones y carcelarios” (loc.
cit.). “Valiente” o “valentón” parecen
haberse usado como sinónimos en el habla del
hampa. Una Relación de la Cárcel de Sevilla,
de 1556, proporciona la siguiente descripción:
“Son conocidos como los ‘valientes’ de la cárcel
en el calzón y media gualda [azul] o de otro
color, con liga de lo propio, jubón acuchillado,
abierto el cuello, rodeado con un rosario grueso,
y tocador [bonete] en la cabeza, y siempre
tienen punzado [tatuado] un corazón de
cardenillo en la mano o en el brazo, como letras
de esclavo herrado”(Alonso H., p. 769).
Continuar leyendo
José Luis Alonso Hernández, Léxico
del marginalismo del Siglo de Oro,
p. 768.
Salamanca, Universidad de
Salamanca, 1976 (Acta Salmanticensia.
Filosofía y Letras 99).
destiempos.com
I
Año 3
I
Número 18
I
2009 ©
volver al índice

Copyright 2006-2009-
destiempos.com - All Rights Reserved
-
|