Paulina Constancia Lee y Cornejo
(Cebú, 1970)
es una joven pero reconocida
artista filipina que vive
entre su ciudad natal y Canadá. Su principal actividad
es la pintura y su obra ha sido presentada no sólo en
Filipinas, sino también en Canadá, Estados Unidos,
Holanda y México. A pesar de ser ésta su primera
ocupación, Paulina Constancia se está dedicando también
a las letras hispanofilipinas. Es autora de un breve
poemario bilingüe español/inglés publicado bajo el
título de Brazos abiertos/ Open arms (2003),
libro nacido con la función de acompañar y comentar
algunas de sus obras pictóricas, y de una breve
colección de cuentos, Cuentos hispanofilipinos
(2009), recién publicada con Edmundo Farolán Romero.
Este segundo libro (también editado en versión bilingüe
español/inglés), es el único ejemplo de ficción
narrativa hispanofilipina compuesta en estos últimos
años y recopila tres relatos largos de Farolán y cuatro
cuentos breves de nuestra autora cebuana.
Hace poco Paulina Constancia nos ha concedido esta
entrevista.
AG: Usted, como declara en una entrevista publicada en
2004 en “Revista Filipina”, afirma haber “recuperado” la
tradición del español como idioma filipino, al contacto
con México y su preciosa arte y cultura. No sólo esto,
sino que hasta reconoce el español como la “lengua
que me ha dado a mi corazón una voz nueva y
alternativa”.
¿Cuáles son los valores sentimentales, afectivos,
espirituales que ha reconocido en la lengua castellana,
de una forma tan fuerte que justifica la composición de
poesía (y ahora de prosa) en este idioma?
PC: He
reconocido la rima, el ritmo, la riqueza de la expresión
sentimental que existen por naturaleza en la lengua
castellana. Escribir en esta lengua para mí es como
pasear sin prisa, sin destino preciso; es una aventura
que me da mucha alegría y también esta forma de
expresión amplia mi repertorio creativo. Vamos a ver
durante cuánto tiempo y adónde me conduce este sendero.
AG: Cebú – primera isla que entró en contacto con los
españoles – fue, como y más que Manila, un centro
hispanohablante de Filipinas, y a este propósito yo
mismo puedo testimoniar haber escuchado a señoras
cebuanas declarando que, cuando eran niñas, en su casa,
rezaban en castellano. ¿Recuerda si alguien hablaba
castellano en su hogar o en las familias que conocía?
¿Considera importante el legado hispánico en la cultura
cebuana?
PC:
La verdad es que yo personalmente no recuerdo a nadie en
mi hogar que rezase o hablase castellano, tampoco
conocía a ninguna familia que lo hablase.
Es muy posible que en la época de mi madre se diera este
fenómeno, pero en lo que a mí se refiere, fue sólo en
México que encontré la lengua por primera vez.
Pues,... ahora que lo pienso, recuerdo que teníamos unos
compañeros en la escuela hablando castellano en su
hogar, normalmente el padre de éstos era de origen
vasco...
En los siglos pasados los españoles modificaron muchas
cosas de nuestra identidad original... y hoy en día el
legado hispánico es parte pero no es la esencia de la
cultura cebuana...
Ya no podemos cambiar el pasado, somos lo que somos...
así que el legado hispánico es parte de nuestra historia
e identidad y rechazar esta pieza en el puzle de nuestra
complejidad cultural es no conocernos profunda y
completamente.
AG: Las letras hispanofilipinas contemporáneas están
cultivadas por escritores vinculados a Filipinas pero
que podríamos llamar de la “diáspora”. Autores como
Edmundo Farolán Romero, Elizabeth Medina, Edwin Agustín
Lozada y usted, han vivido o siguen viviendo en países
anglohablantes, sin embargo curiosamente privilegian la
lengua castellana para su expresión artística, ¿cómo
explicaría este nuevo fenómeno?
PC: Bueno, a esta pregunta yo sólo puedo contestar
intentando explicar unas de las razones por las que yo
escribo en castellano... Vivo en Canadá y aquí hablo
inglés cada día; tener la capacidad de escribir en otro
idioma es como permitirme un capricho que pueda
aliviarme el aburrimiento que la rutina de la vida
cotidiana nos reserva. A veces, esta forma de expresión
me sirve como un escondite secreto, es un lugar de
refugio y recreo espiritual y mental... en fin, con
respecto a mí misma este fenómeno lo explicaría así...
AG: En diciembre de 2007 la presidenta de Filipinas,
Gloria M. Arroyo (que es también miembro de la Academia
Filipina, correspondiente de la Real Academia Española),
anunció en Madrid que en Filipinas se volverá a
instaurar la enseñanza obligatoria del español y ha
insistido en su discurso la relevancia del patrimonio
cultural común entre vuestro país y las demás naciones
de habla castellana, ¿Usted cree que el mundo
intelectual filipino se da cuenta de la importancia de
lo hispano en vuestra cultura e historia? ¿Lo sabe
valorar y promocionar?
PC: El tema es complejo y no puedo hablar por este
círculo tan restringido, este segmento específico de la
sociedad filipina que es representado por la clase
política y la élite cultural. Sin embargo, creo que
puedo revelar con certeza el sentimiento de la mayoría
de los paisanos. El filipino comprensiblemente está
preocupado por su situación material, e intenta buscarse
una vida más digna y cierta seguridad. Por lo tanto, el
interés por la lengua española está vinculado con el
interés de vivir o ganarse la vida fuera de Filipinas,
sea en España o bien en otros países hispanohablantes.
El aprendizaje de castellano les da una esperanza nueva
y emocionante a los que aspiran a vivir o trabajar en el
extranjero. En patria actualmente hay una nueva y gran
demanda de parte de los centros de atención telefónica (call
centers), que buscan a personas que hablen inglés y
también español para servir la clientela hispanohablante
en norte América. Creo que a esto, más que a cualquiera
inquietud cultural, se debe el resurgimiento del interés
por el español; en fin, es un interés motivado por
razones económicas, y vuelvo a decir que los asuntos de
cultura o historia – infelizmente pero comprensiblemente
– no les importan a la mayoría de los filipinos.
AG: En más de una ocasión ha declarado que su escritura
no está influenciada por ningún autor específico; en
cambio reconoce en su tradición familiar de narrar
cuentos y anécdotas la fuente de su inspiración. ¿Sigue
siendo así?
PC: Creo que mi escritura es primeramente un homenaje al
gran cuentista que en nuestra familia fue mi padre, el
difunto
Sr. German G. Lee, Jr. Él era juez de profesión,
pero cuentista (storyteller) y bromista (joker)
por pasión. Cuando se murió nadie ha ocupado este puesto
en el seno de nuestra familia. Mi escritura trata de
recordar su presencia imitando su gusto por el cuento y
la broma. Como hacía mi padre con nosotros, a mí me
gusta invitar a los lectores a reír, reflexionar para
mantenernos en contacto con nuestra humanidad.
AG: ¿Se puede decir lo mismo con respecto a su
producción gráfica o, en cambio, por lo que se refiere a
los sujetos, las técnicas utilizadas o la forma de
representación reconoce algún maestro o alguna corriente
que inspira su pintura y que le ha particularmente
condicionado? Filipinas, por ejemplo, tiene una gran
tradición figurativa bien de arte popular bien de
grandes maestros como Resurrección Hidalgo, Luna, Fabián
de la Rosa, etc. ¿algo de estas tradiciones se refleja
de alguna forma en su obra?
PC: Sin duda, el estilo de mi arte es naif... y
sigo una tradición, si puedo decirlo así, de “movimiento
sentimental”. Todo lo que hago está relacionado con mis
experiencias y sentimientos. Pinto lo que siento, a
lo que aspiro y ansío y
trato con mi obra de hacer algo útil porque pienso que
nuestras ideas pueden mejorar las condiciones de la
tierra y de nuestra existencia. En
estos últimos tres años, por ejemplo, tuve la
oportunidad de exponer mis obras para promover la
“Permacultura” (con CABIOKID) y también los derechos de
los niños (con la asociación Enfants du Mekong);
hay más información sobre estas actividades en mi
página: www.paulinaconstancia.com.
¿De cuál tradición saco mi inspiración? Pues me gustan
mucho y me inspiran las obras de aquellos artistas que
nunca tomaron clases formales: admiro mucho la pureza y
la sinceridad en la expresión.
AG: Brazos abiertos nació como un poemario de
comentarios a algunos de sus cuadros, ¿cómo se integran
y complementan arte visual y escritura en su labor
artística? ¿Cuál es la idea estética que anima su arte?
PC: A veces el espíritu creativo me pide crear ambos
componentes, visual y literario, para dar vida a una
idea o inspiración que me anima. Sin embargo, hay
también creación, sea pictórica sea literaria, pensada
para estar sola e independiente.
La idea estética que anima mi arte es buscar y
representar lo que todo el mundo puede entender, trato
de representar “el alma de ser humano”.
AG: Para terminar, y agradeciéndole su amabilidad, no
puedo no preguntarle cuáles son sus futuros proyectos
tanto en el ámbito de las letras como en el de la
pintura.
PC: Ahora estoy preparando la segunda edición de
Brazos Abiertos. Después, voy a empezar una nueva
colección de cuentos. Con respecto a la creación
plástico-visual espero crear una colección que promueva
la protección y conservación de los manglares de Cebú y
me gustaría colaborar con una organización
medioambiental que promueva lo mismo.
Andrea Gallo (Venezia, 1974). Licenciado y doctorado por la Università Ca' Foscari de Venecia, DEA de la Universidad de Valladolid, Doctorando de la Universidad de Sevilla. Ha publicado en Rassegna Iberistica, Annali di Ca' Foscari, Cuaderno Internacional de Estudios Humanísticos y Literatura, Humanities, Critica letteraria, Otto/Novecento, Archivi del Nuovo, Forum Italicum, Studi Medievali e Moderni, Tonos Digital, Revista Filipina, www.escritorasypensadoras.es.
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