México, Distrito Federal I Agosto-Septiembre  2009 I Año 4 I Número 21 Publicación Bimestral IReserva de derechos N° 04-2008-03714320700-203 I ISSN: En trámite

 

 

 








 

 

 

LUNA MENGUANTE

 

Jack Farfán Cedrón; Perú, 1973. Ha publicado Pasajero irreal y Vironte, en 2005; en 2006, Cartas, la serie de plaquettes Al Castor y parte de La Hendidura del Vacío; en 2007, Ángel, Las ramas de la noche y El leve resquicio del amor. Reseñas y artículos han aparecido en el El Hablador (Perú), Letralia (Venezuela), Azularte (Francia); En taquilla y La Comuna de los desheredados (España) y Revista de Letras (Argentina). En 2006 ocupó el 2º lugar en la encuesta: “¿A quién le darías el premio poeta joven del Perú?” y el 3º Puesto en el “III Concurso Región Norte Literario”. En 2008 el Indecopi le otorgó “El reconocimiento por su contribución al respeto y promoción de la propiedad intelectual en el Perú”. Prepara en Kcreatinn, revista que dirige, un especial a Mario Vargas Llosa.

 

 

                                                                              

Helar la fuente donde te cueces, Luna,

En noches reptantes desde un campo

De vagidos y suspiros al mediar

La hora de batallas amatorias.

 

Hoy que te he visto así escondida,

Diente por nacer en tu ruta

Que musitas, canción al trote,

En un cielo tan negro,

Cielo de almas en busca de un infierno

Donde guarecerte, Luna,

Te he tendido mi abrazo de muerte.

 

Cascabelea un séquito de astros

A tu alrededor de plata de espuelas

Conduciendo a un averno de luz

Al caballo de la muerte.

 

Luna, menguas la paz de esta canción

De rutas en un plato de astros,

Mordibles, transmigrados a la luz primera,

Luz que se adivina sólo en un estado

De lúcida locura, la divina estación

De cruces y flores amarillas

Sellando la última ruta que acontece

En la noche del alma,

Luna con toda la fuerza de miles

De caballos destrozados por su

Propia velocidad que los desespera,

En un redoble de corazón desencadenando

Un punzar de penas y espinas al doblar

El día en ruinas.

 

El ala no consuela,

El ala batiendo tres negárate tres veces.

A llorar traiciones iscariotas.

La soga al cuello pague la traición

Al divino que ora y todo lo revive.

Los huertos lloran sangre de invierno,

Las sombras viven la sombra de los rayos,

Los caballos a la velocidad de la luz,

Antes que la luz se llega por una mente

Que desaparece todo rastro de polvo en los ojos.

 

 

                                        

 

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