Helar la fuente donde te cueces, Luna,
En noches reptantes desde un campo
De vagidos y suspiros al mediar
La hora de batallas amatorias.
Hoy que te he visto así escondida,
Diente por nacer en tu ruta
Que musitas, canción al trote,
En un cielo tan negro,
Cielo de almas en busca de un infierno
Donde guarecerte, Luna,
Te he tendido mi abrazo de muerte.
Cascabelea un séquito de astros
A tu alrededor de plata de espuelas
Conduciendo a un averno de luz
Al caballo de la muerte.
Luna, menguas la paz de esta canción
De rutas en un plato de astros,
Mordibles, transmigrados a la luz primera,
Luz que se adivina sólo en un estado
De lúcida locura, la divina estación
De cruces y flores amarillas
Sellando la última ruta que acontece
En la noche del alma,
Luna con toda la fuerza de miles
De caballos destrozados por su
Propia velocidad que los desespera,
En un redoble de corazón desencadenando
Un punzar de penas y espinas al doblar
El día en ruinas.
El ala no consuela,
El ala batiendo tres negárate tres veces.
A llorar traiciones iscariotas.
La soga al cuello pague la traición
Al divino que ora y todo lo revive.
Los huertos lloran sangre de invierno,
Las sombras viven la sombra de los rayos,
Los caballos a la velocidad de la luz,
Antes que la luz se llega por una mente
Que desaparece todo rastro de polvo en los ojos.