México, Distrito Federal I Octubre- Noviembre  2009 I Año 4 I Número 22 Publicación Bimestral IReserva de derechos N° 04-2008-03714320700-203 I ISSN: En trámite

 

 

 








 

 

 

LA MANZANA

 

Blanca Álvarez Caballero. Realiza el Doctorado en Humanidades (Literatura) en la Universidad Autónoma Metropolitana-I. Mtra. en Humanidades por la Universidad Autónoma del Estado de México. Poeta, docente y periodista cultural. Tiene publicados los poemarios Ausencia del marino (IMC, 2004) y Odiseo regresa (IMC, 2008). Fue becaria por el FOCAEM en 2004 y 2007. Poemas suyos han sido incluidos en antologías como Espiral de los latidos. Poesía joven de la zona centro del país, CONACULTA, México, 2002 y en la revista Castálida (2004).

 

I

Esta manzana que se come y no se come. Que me deja esperando con la lengua de fuera y las ganas adentro, tan  adentro, donde ella no lo nota o eso es lo que yo entiendo. Pálida roja y pálida amarilla, se resiste a tenerme, a verse desnuda, exuberante, sintiendo el golpeteo de los mordiscos en mi boca, acabando a pedazos mientras pierde su fuerza, su fortaleza, y  luego qué.

 

II

Ahora ya sé qué pasa, pálida roja y pálida amarilla. Te consume ese miedo a querer más de nuestro jugo. O acaso eres tan tibia, fruto que seca, poco  firme. Y sin embargo, me sabes a madera, tan llena de ti sobre esta mesa.

 

III

Pervertida manzana, tan pervertida como la piel con que ruedas por los manteles, mientras piensas en tinto y sólo tinto.  Tan envinada estás que nada te  sorprende. Puta manzana, de una mesa a otra, mientras yo espero solo, solo  y  te contemplo.

 

IV

Puta manzana, emputecida; por qué no vienes de una vez a nuestra mesa y nos hartamos, como entonces,  una vez más.

 

 

Teognis y Cirno

 

I

Te tiemblan las manos, Teognis, que te tiemblan,

Pero alcanzarás los dones de ese Cirno.

 

*

Tu cántaro, Teognis, ¿la espuma

De algún Cirno no olvidado?

 

*

También de Teognis se enamora alguna...

 

II

*

Heroicos, ridículos, infames, los que en vano luchamos

-pero tal vez no tanto- por arrancarte algún favor.

 

*

Hoy vi tu rostro, Cirno,

Y no puedes saber cuán feliz fue charlar de nuevo.

 

*

Tú y yo, lo mismo que la naturaleza más fugaz,

Somos vaho.

 

*

Todos los poetas somos Teognis, Cirno.

Todos los hombres vueltos tontos, embrutecidos

Y tú te vas.

 

*

Acéptalo, Cirno, no sabes cuál de los dos es el más bello.


 

 

                                             

 

 

 

 

 

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