México, Distrito Federal I Diciembre 2009-Enero 2010 I Año 4 I Número 23 Publicación Bimestral IReserva de derechos N° 04-2008-03714320700-203 I ISSN: En trámite

 

 

 








 

 

 

 

 

FELICIANO DE SILVA,

DISCÍPULO AVENTAJADO DE JORGE DE MONTEMAYOR*

 

 

Ana Carmen Bueno Serrano

Universidad de Zaragoza

 

 

El concepto de género es muy lábil en la Edad Media, de ahí que sean posibles interferencias y que surjan dificultades a la hora de proponer una clasificación. A pesar de que la poética de libros de caballerías se identifica con facilidad, en su gestación y evolución influyen otras formas de narrar que contribuyen a la variatio. Así, lo pastoril y lo caballeresco conviven en los textos por la versatilidad y permeabilidad del género romance, cajón de sastre (Avalle-Arce, 1974: 37) cuyas continuas innovaciones muestran una evolución que procura, en último término, su remozamiento (López Estrada, 1974: 330). La lírica, los libros de viajes y la epistolografía, heredera del ars dictaminis medieval, se incorporan tempranamente a su estructura. En cambio, la entrada de lo pastoril en el universo caballeresco es posterior y gradual, y atraviesa distintas fases, cada una de las cuales manifiesta, asimismo, el devenir de estas ficciones y la original aportación del autor a su desarrollo: de ser un tipo, un auxiliar anónimo similar al villano o labrador, el pastor, a partir del Amadís de  Grecia (1530) de Feliciano de Silva, adquiere entidad literaria, si bien aún depende de un héroe del que acaba siendo contrapunto cómico. Lo importante, con todo, es determinar en qué medida el nuevo personaje se hace eco de una tradición literaria anterior, y cómo adapta su mundo y sus rasgos al género que lo acoge.[1]   Seguir leyendo


  

* Este trabajo se inscribe en el proyecto de investigación del Ministerio de Educación y Ciencia hum2006-07858/filo, cofinanciado con fondos feder y dirigido por el Dr. Juan Manuel Cacho Blecua, y cuenta con el apoyo del grupo consolidado “Clarisel”, dirigido por la Dra. María Jesús Lacarra. Para una bibliografía actualizada sobre la literatura caballeresca remito indudablemente a la base de datos clarisel <claribel.unizar.es>, que coordina el profesor Cacho Blecua.


[1] En las líneas siguientes me limito a ofrecer una visión personal del pastor como personaje literario que pueda explicar la génesis de lo bucólico en Silva. Una perspectiva más amplia y documentada ofrecen los trabajos de López Estrada (1974) y de Avalle-Arce (1975), ambos citados en la bibliografía final. Para un estado de la cuestión sobre lo pastoril, remito a Víctor Infantes, “La narrativa del Renacimiento: estado de la cuestión”, Canavaggio, Jean, La invención de la novela. Seminario Hispano-francés organizado por la Casa de Velázquez, Madrid, noviembre 1992-junio 1993, Madrid, Casa de Velázquez, 1999, pp. 13-48. Para el estudio de este personaje en los libros de caballerías puede consultarse a Daniel Eisenberg y Mª. Carmen Marín Pina, Bibliografía de los libros de caballerías castellanos, Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2000.

 

 


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