FELICIANO DE SILVA,
DISCÍPULO AVENTAJADO DE JORGE DE MONTEMAYOR
Ana Carmen Bueno Serrano
Universidad de Zaragoza
|
El
concepto de género es muy lábil en la Edad Media, de
ahí que sean posibles interferencias y que surjan
dificultades a la hora de proponer una
clasificación. A pesar de que la poética de libros
de caballerías se identifica con facilidad, en su
gestación y evolución influyen otras formas de
narrar que contribuyen a la variatio. Así, lo
pastoril y lo caballeresco conviven en los textos
por la versatilidad y permeabilidad del género
romance, cajón de sastre (Avalle-Arce, 1974: 37)
cuyas continuas innovaciones muestran una evolución
que procura, en último término, su remozamiento (López
Estrada, 1974: 330). La lírica, los libros de viajes
y la epistolografía, heredera del ars
dictaminis medieval, se incorporan tempranamente
a su estructura. En cambio, la entrada de lo
pastoril en el universo caballeresco es posterior y
gradual, y atraviesa distintas fases, cada una de
las cuales manifiesta, asimismo, el devenir de estas
ficciones y la original aportación del autor a su
desarrollo: de ser un tipo, un auxiliar anónimo
similar al villano o labrador, el pastor, a partir
del Amadís de Grecia (1530) de Feliciano de
Silva, adquiere entidad literaria, si bien aún
depende de un héroe del que acaba siendo contrapunto
cómico. Lo importante, con todo, es determinar en
qué medida el nuevo personaje se hace eco de una
tradición literaria anterior, y cómo adapta su mundo
y sus rasgos al género que lo acoge.
Seguir leyendo

Bajar libro
completo: 417págs.
