En
el folio 223 del Cancionero general de 1511
de Hernando del castillo, da comienzo un poema
presentado por el siguiente paratexto: “Coplas de un
galán que no se contentava de las cosas siguientes”.
Está integrado por trece estrofas de ocho versos
cada una y por el cabo, de nueve versos. Más
allá de la simplicidad en la métrica, su estructura
es verdaderamente sencilla. Otros poemas están
integrados por distintas partes o en ellos se hace
una relación de hechos o una exposición y contraste
de argumentos para finalmente llegar a una
conclusión; en otras palabras, en otros poemas, es
notable una evolución del material poético. En
contraste, en el poema que se analizará en este
artículo, el tono, las figuras retóricas, los
mecanismos de la risa y la métrica son exactamente
iguales desde el principio hasta el fin. Y,
justamente, debido al aprovechamiento de esta
simplicidad es que el poema resulta tan efectivo.
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