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LOS
BALBUCEOS EN EL NOVELISTA DETECTIVE Y PIGMALIÓN
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Enrique Ferrari Nieto.
Nació en Valladolid, España, en 1979. Es doctor en Filosofía
y licenciado en Filología Hispánica. Ha escrito un libro,
Diccionario del pensamiento estético de Ortega y Gasset
(Mira editores, 2010), y cerca de treinta artículos
científicos sobre literatura y filosofía. Es profesor y
colabora con diversos medios de comunicación como crítico
literario y en las tribunas de opinión. |
El
balbuceo, decía Ortega, es la forma literaria de los
niños, con esa dificultad, con esa vacilación al
pronunciar. Pero no porque no sepan hablar, decía,
sino porque su pensamiento es germinal, informe.
Con lo que, con ese vínculo que suponía entre lo
escrito y el modo renqueante como estaba escrito,
abría dos espacios contiguos en la literatura, o en
la concepción de la literatura, y sacaba del segundo
de es-tos, el menos obvio, el que algunos han
llamado metafísico o existencial, por su dimensión
epistemológica, los nutrientes de la novela: Porque
esa impresión de balbucir en el primero de los
espacios, puramente formal, concentrado en la
técnica, era para Ortega casi una exigencia, el
rastro que forzosamente tenía que dejar un escritor
para trascender lo formal con un proyecto mucho más
ambicioso: para —como escribió del Mío Cid—
lle-varnos por el camino más corto al
íntimo fondo de una realidad enérgica: para ahondar,
para penetrar en la realidad con la escritura.
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I
Año 5
I
Número 24 I
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