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¡OH, ESTA VIDA IMPLACABLE, VIL, DE AIRE HELADO, RUIDOSA, MALVADA!
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Ximena
Gómez Goyzueta.
Maestra en Humanidades,
línea en Literatura por la Universidad Autónoma
Metropolitana. Se especializa en Medioevo y Siglos de Oro.
Ha participado en congreso y publicado artículos académicos
sobre estos períodos |
Géza Csáth se erige como un descendiente más de la
estirpe de los “poetas malditos”. Las con-fesiones
que se hace a sí mismo durante los ocho últimos años
de su vida manifiestan perenes estados mentales
alterados, excitados, una tortuosa vigilia
consciente de su desvelo y de su razón de ser. Su
deseo insaciable por las drogas y la exaltación por
el misterio del sexo femenino lo acom-pañaban
obsesivamente durante su tránsito a la muerte. Para
Csáth, la mortalidad fue la interrupción irrevocable
de su “sed de infinito”, en palabras del legendario
Maldoror (El Conde de Lautremount)SEGUIR LEYENDO
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I
Año 5
I
Número 24 I
2010 ©
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