México, Distrito Federal I Agosto-Septiembre 2010 I Año 5 I Número 26 Publicación Bimestral I ISSN: En trámite

 

 

 








 

 


 

INFLUENCIAS DE LA CELESTINA Y ALGUNOS RASTROS DEL AMOR CORTÉS

 EN EL CABALLERO DE OLMEDO,

POEMA DRAMÁTICO DE LOPE DE VEGA Y CARPIO

 

 

Fernando A. Morales Orozco. (México, 1983). Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas y maestro en Letras Mexicanas por la Universidad Nacional Autónoma de México, actualmente estudia el doctorado en Letras en esa misma institución. Se desempeña como Profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y como miembro editor del equipo del portal de “La novela corta, una biblioteca virtual”, en lanovelacorta.com; aquí publicó El enemigo de Efrén Rebolledo y próximamente El madrigal de Cetina de Francisco Monterde. Ha colaborado también en la edición de textos “amordazados” y crónicas de misioneros novohispanos; colabroró en la edición y anotación de la comedia Ganar Amigos de Juan Ruiz de Alarcón, bajo la coordinación de la Dra. Margarita Peña Muñoz para la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

“Que de noche le mataron
al caballero
la gala de Medina
la flor de Olmedo.”
 

Aparece entre los legajos del Registro General del Sello de Simancas una historia que se desarrolló el 6 de noviembre de 1521, cuando don Juan de Vivero venía “salvo e seguro por el camino real de la villa de Medina del Campo”(1); el caballero se dirigía hacia Olmedo, su lugar de origen. Con él iba Luis de Herrera, su criado. Según el legajo, “cerca de la casa que dicen de la Sinovilla” estaba esperándole don Miguel Ruiz, junto con tres hombres armados [...] Ruiz dio una gran lanzada a don Juan de que le quedó el hierro en el cuerpo y murió casi súbitamente” luego ordenó a los hombres que lo acompañaban que también dieran muerte al criado, tras lo cual pidieron santuario en el monasterio de La Mejorada. La viuda de Don Juan de Vivero, Beatriz de Guzmán, entabló querella legal pues declaró que don Juan y don Miguel habían reñido a palos, el asesino había quedado mal parado de esta afrenta y procuróse venganza. La figura de don Juan de Vivero se perdió en el tiempo y de su muerte quedó la copla con la cual se abre este trabajo. La historia del joven caballero muerto en el camino de Medina del Campo a Olmedo inspiraría un siglo más tarde al más importante dramaturgo del siglo de oro español: Lope de Vega y Carpio.

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[1] Estas citas de la relación las tomo de la Introducción Crítica que hace Joseph Pérez a la edición de Castalia. pp. 271.

 

 

 

 

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