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LA FRONTERA ENTRE LO CIVILIZADO Y LO SALVAJE EN
TRUE WEST, DE SAM SHEPARD
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Francisco Javier Vallina Samperio, nacido en
Santiago de Cuba, reside en Asturias (España) desde 1974,
donde realizó estudios de Humanidades, doctorándose en
Filología en 1995. Ejerce de profesor de Lengua y Literatura
en la Universidad de Oviedo. Entre sus publicaciones
destacan diversos artículos publicados en las revistas
Archivum, Cuadernos del Minotauro, Odisea,
Revista de Estudios Norteamericanos, The Grove,
Destiempos.com y Palabras Diversas, además de
varios capítulos de la serie El Discurso Artístico,
editada por el Dr. José Luis Caramés Lage. Es también co-autor
de una edición crítica de El Último Mohicano de la
editorial Cátedra realizada en colaboración con el fallecido
Dr. Urbano Viñuela. |
Dentro del ámbito de la cultura y tradición
norteamericana, la violencia en el seno de la
familia ha sido siempre una cuestión de la mayor
vigencia y actualidad. Casi puede decirse que
constituye un valor permanente, de carácter
negativo, dentro de la institución familiar
norteamericana. Este aspecto, como no podía ser
menos, ha quedado plasmado en el terreno
artístico, y más concretamente en el campo del
teatro, dentro del cual diversos autores han
querido dejar clara constancia de este fenómeno
en sus obras, como algo que indiscutiblemente
tiene lugar en el marco de la realidad cultural
y social estadounidense, marcándola de manera
muy profunda. Evidentemente, ha de llamar
poderosamente la atención que los Estados
Unidos, cuya defensa a ultranza de la familia
como base indiscutible para poder forjar una
gran nación, sea precisamente el país occidental
en el que más violencia se engendra en el seno
de la unidad familiar. En efecto, la idea
tradicional que siempre se ha tenido de la
típica familia norteamericana, caracterizada por
la alegría y las relaciones armónicas entre sus
miembros resulta ser, ciertamente, una idea muy
lejana de la realidad. Así, en otra obra de Sam
Shepard, True West, cuando Austin le dice
a su hermano Lee que es imposible que pueda
tener lugar violencia alguna entre ellos, éste
último le niega tal supuesto de un modo tajante
y feroz, argumentando que son precisamente los
miembros de una misma familia los que más se ven
implicados en conflictos violentos (TW, 23-24).SEGUIR
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destiempos.com
I
Año 5
I
Número 26 I
2010 ©
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