Luis Amézaga. Nacido en el año 1965 en la ciudad de Vitoria. Aquí vivo actualmente. Fui visitador habitual en distintas facultades universitarias con el premio de un título de Magisterio. He trabajado en diversas faenas de pico, pala, y pluma. Me considero un escritor con vocación y lector profesional. Cuento con varias participaciones en antologías poéticas de editoriales españolas y latinoamericanas. He participado en la antología de relatos Narrativa contemporánea española. Y en 60 Autores, 60 relatos de la editorial Beta. También colaboro con revistas literarias en papel como “Nitecuento” (Barcelona), “Resonancias” (Suiza) “La Nuez (México)”, “Los Papeles de la Manscupia (México) “La Bolsa de Pipas” (Palma de Mallorca), “Cuadernos de Poesía TELIRA”, ZURE ARTE de Bilbao. Colaboré en el último número de la publicación “Luces y Sombras” de la Fundación María del Villar Berruezo. Así mismo impulso con diferentes colaboraciones el proyecto de la nueva revista “EL GENERADOR”. Colaboro en el ambicioso proyecto de poesía y arte de “Amilamia” (Vitoria). Desde hace años cuelgo trabajos en distintas revistas y periódicos virtuales como "LUKE", y dirijo la revista “El Verso que Viene. SigloXXI”. Así como la publicación del blog literario EL POETA MIRÓN: http://poetamiron.bitacoras.com.He recibido un accésit en el premio de poesía Mizares. He publicado diversos artículos en periódicos locales y mi último poemario publicado en solitario fue “EL CAOS DE LA IMPRESIÓN” en la editorial madrileña SINMAR del grupo Vitruvio. Y estoy en vías de publicar con la editorial DEVENIR, la obra “BREVES BOFETADAS”.
“Me gustaría acordarme de cada una de mis caminatas y de todas las ventanas a las que me he ido asomando en Manhattan...”
Antonio Muñoz Molina
Nuestra libertad está hecha de voluntad
Por debajo de las piernas de un Aldecoa de bronce veo a una mujer sentada, juntas las rodillas sosteniendo un libro, el peso de la recreación. Lee, inventa, vuela sin nombre ni firma. Está viva al evocar un sueño recurrente: Desciende en mitad de la nada, a la velocidad del miedo hacia un abismo que nunca toca fin. Soba el vacío, ingiere angustia, su cuerpo se desploma en otra vida de fantasía. Respira y termina por sentirse cómoda en esa flotación en el aire, que es a la vez resistencia y empuje.
Siento simpatía por esa mujer sin asideros, por esa mujer o por lo que de ella veo. Sólo eso. No creo en almas gemelas. Somos todos demasiado iguales para que tenga sentido el desencuentro. Sí creo que hay una ventana para cada uno de nosotros. Una ventana aguardando con los brazos abiertos dispuesta al estrujón, a engullirnos, a otorgarnos las alas rotas de un ángel perdido. Creo en los que saltan, no en los que se caen. Hay reflexión y decisión en los saltadores. No están dispuestos a prolongar un martirio artificial por un puñado de monedas y un beso en el prepucio. No defiendo a los suicidas, sólo denuncio los intentos fallidos, los suicidios fracasados. Estamos sobrados de narcisismo. Los histéricos no juguéis con las ventanas. Las ventanas son sagradas. Windows on the world.
Jumpers, amantes de la entrega. Los cuerpos buscan su origen y se estampan contra el suelo mientras el espíritu busca sus raíces y se escapa por la nuca. No defiendo a los suicidas, sólo critico a los cobardes que exigen a los demás una eutanasia activa.
En la Florida Victoriana el Aldecoa de bronce arquea un poco más las piernas para dejarme ver a la mujer que sigue leyendo, a la mujer que aprende la letra de una infantil canción, y salta... a la espera de su último salto.
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Dios Juega al Monopoli
Con el rumor de lo ininteligible progresa la multitud. Rotunda como una plaga desemboca en todos los pasadizos de una ciudad laberíntica. Buscamos salida por el aire rendidos ante el enigma urbano. Los edificios están hechos de provisionalidad. Sus vulnerables habitantes ocupan los huecos. El rodillo de la muchedumbre esconde a sus integrantes en un plano largo. La Historia escrita en libros para que no se nos olvide y así podamos repetirla, narra lugares y fechas, espacios y tiempos, narra hechos, causas y consecuencias, esgrime ideologías y se acuerda de unos cuantos nombres: pocos, los demás son número, paja, bruma. La gente lo sabe. Muchos quieren rebelarse hartos de un cuadro en el que nunca se dibuja su rostro. Tienen pretensiones algo ingenuas por lograr el desmarque en millonario poderoso o en mendigo estrafalario, en benefactor universal o en asesino de masas. Da igual, cualquier cosa con tal de no morir aplastado por la deforme horda. Las calles van a una velocidad de crucero que hemos de romper. Salir de su hipnosis de fluido, salir de la introversión sicótica, cruzar nuestra mirada con los otros y ver cómo no aceptan el reto, cómo nos traspasan para no vernos, cómo parecen estar siempre en un lugar distinto para no lidiar con nuestra presencia que es una amenaza potencial. Decidimos aupar al personaje que algún día seremos, el que nos ayudará a existir por comparación, del cual se hable por encima del toldo de cabezas. Nos inflamos los audaces. Nos dejamos inflar los tímidos como una acción en la cartera del especulador bursátil, o un escritor en manos de un agente literario.
¿Valores emergentes o marionetas movidas por marionetas?
Es el juego.
¿Reglas?: Todo vale.
¿Última casilla? ¡Quién sabe!
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destiempos.com I Año 1 I Número 4 I 2006 ©