Martha Beatriz León. Nacida en Caracas, Venezuela el 23 de febrero de 1962.Docente, Licenciada en Computación , ha publicado artículos de opinión en la sección de “Nuevas Firmas” del Diario “El Nacional” de Venezuela además de historias cortas en la revista digital “Letralia”. Actualmente vive en Miami, Estados Unidos de América.
Arlene
¿Y donde está mamá? ¿Qué se hizo? Me traía de la mano, nos sentamos, me dejó sola, y yo no sé donde está. La gente de aquí me mira y me mira, y yo solo estoy pendiente de mamá: su amiga nos dejó en este sitio lleno de gente y nos ha tocado caminar mucho a las dos. Ella es pequeña, como yo y en todas partes que vamos hace todo por mí: come conmigo, me habla de lo que tengo que hacer, me limpia si me ensucio, me trae mis libros y mis lápices de colores si me fastidio. Papá también me cuida, pero él está enfermo y no me acaricia mucho ni sale a pasear conmigo, siempre está cansado.
Sigo sin saber de mamá, ahora me siento al lado de una muchacha que se parece a Marina y que es muy bonita, vuelvo a preguntarle “¿Donde está mamá?” y veo como se aparta de mí un poquito, le repito la pregunta y vuelve a apartarse, y se aleja y se aleja. Mejor no le pregunto más y me busco otro lugar, aquel muchacho me sonríe, pero cuando me siento a su lado y le preguntó por mamá, también se aleja, igual que su risa, poco a poco, se aleja, rápidito se levanta y se vá. ¿ Estarán jugando conmigo como mi hermano José?, No sé, él si se deja agarrar y me abraza y me besa cuando lo encuentro, estos muchachos no tienen cara divertida, y si los toco la ponen peor, y yo sigo sin ver a mamá.
La señora de la puerta voltea a verme de vez en cuando, a veces me saluda con la mano, pero otras me mira como cuando mamá me dice que me puse mal los zapatos o que tenga cuidado cuando me tomo el agua y no deje caer el vaso. Y pido agua, y todos voltean y me ven, pero nadie me la da, también tengo hambre, pero en sus caras veo que galletas tampoco me darán, y yo insisto, ¿dónde está mamá?
Me fastidio, veo libros en unas mesas, pero ya tienen coloreados las caras y los cuerpos, la gente los mira pero no los pinta, la gente los ve y se quedan fijamente viendo sus páginas, me imagino les gusta mucho, porque aún cuando hago ruido y vuelvo a preguntar por mamá nadie parece darse cuenta que estoy allí, no me ven, no me hablan, no me atienden como la gente de mi casa, es como si estuviese jugando escondido, solo que ellos nunca me encuentran. Por eso me voy de aquí, donde de verdad quieran hablar y jugar conmigo, o al menos me den galletas o caramelos para comer.
Ahora estos señores vestidos de azul, mi color preferido, me acompañan, tal como voy cuando salgo con mis padres, pero papi y mami no ponen esa cara de disgusto si les pido algo, como a la niña llorona que comía helado, me lo dan, no gritan y salen corriendo asustados.
Algo malo ocurre, y yo sigo sin saber donde está mamá, porque aunque no encontré a nadie para jugar, recuerdo estos hombres de azul que son policías, porque siempre los pinto en mis cuadernos de colorear, aunque aquellos siempre sonríen, estos hablan muy serios –“Mujer como de 50 años, con retraso mental fue encontrada sola y molestando a unos niños en los pasillos del hospital, que hacemos con ella”. Yo lo que quiero es que encuentren a mi mamá y den mi comida y mis galletas.
Me fotografían y les sonrío, aunque ya estoy cansada de estar con ellos, quiero ir a casa y acostarme en mi cama. Me preguntan mi nombre y les digo Arlene, me preguntan otra cosa y les vuelvo a decir Arlene y cuando ya no me preguntan más vuelvo a preguntar yo por mi mamá.
Por fin aparece mamá y yo ya no tengo sino esperar que vuelva a tomarme de la mano, y me tranquilice y me bese, como siempre, porque siempre, siempre, siempre, seré su niña.
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destiempos.com I Año 1 I Número 4 I 2006 ©