Moisés Elías Fuentes (Managua, Nicaragua, 1972).- Poeta y ensayista. Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM. Ha colaborado en diversas revistas culturales de su país (Cultura de Paz, Decenio, El pez y la serpiente), así como de México (Diturna, Alforja de poesía, Cuadernos americanos ) Publica artículos y ensayos de crítica literaria y de cine en el periódico El nuevo diario, de su país, en la revista virtual del escritor nicaragüense Sergio Ramírez www.caratula.net y en las revistas www.editorialplazamayor.com de Puerto Rico y en www.letralia.com de Venezuela ha publicado crítica literaria y poesía. Ha participado en el 4 encuentro internacional de Poesía Pacífico-Lázaro Cárdenas (Octubre 2002), en Michoacán, en el Primer Encuentro Internacional de Escritores Salvatierra (Guanajuato, febrero 2004) , en el 8 Encuentro Internacional de Escritores Zamora (junio 2004), en Michoacán, en el Libro club de la Fábrica de Artes y Oficios de Oriente (octubre 2004), como invitado especial en el Tercer Encuentro Regional de Escritores Salvatierra (Guanajuato, octubre 2004), en el Segundo Encuentro Internacional de Escritores Salvatierra (Guanajuato, febrero 2005), y en el Encuentro de Escritores Centroamericanos (Palacio de Bellas Artes, septiembre de 2005) Radica en México, D.F.
EN LO PROFUNDO…
Abre los brazos y se arroja
desde las cuerdas, a matar.
Fabrizio Mejía Madrid
De estas calles trizadas por el ruido
de estas aceras de pensamiento estrecho
de estas casas olvidadas en sillas de ruedas
sólo guardaré, si acaso, el vago recuerdo
de la muerte que sale como un grito sin eco
que sale como hilo de sangre de los oídos
para que la sienta caer a cuenta gotas
rotundamente sin vida sobre los hombros
precipitada a lo profundo de sí misma
donde no se alcanza a escuchar la caída.
En lo profundo soy sólo silencio
el miocardio roto a batazos
y el hijo que rueda hacia ninguna parte
hacia donde no escucho que ya he muerto.
Si alguna vez murieras
no insistirías más en que estás vivo
no te daría por vivir más de lo necesario.
Si alguna vez se te cerrara la garganta
se te inundaran los ojos de blanco muerte
si el moho creciera en las ventanas
el moho del día del mes del año arropando
la vida que rueda hacia ninguna parte
quedaría el terco olor del recuerdo
de la idílica vida que no tuvimos
la memoria de lo que fui
manchando las cortinas del olvido
y las cosas incomprensibles:
un amor una tarde en calma
una plática compartida
la súbita certidumbre
de un hogar para pasar la noche
Las cosas incomprensibles
que suenan a puertas clausuradas
a cadáveres huérfanos de tumbas
En lo profundo soy sólo silencio
la seca mudez del odio
en una habitación en penumbras
y las sílabas sin palabras
empozadas en la voz seca
de ancianas que nunca he visto.
México D.F. Marzo del 2006
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NOCTURNO INCONFESO
¿podrán vivir de sombra y sólo engaño?
Fray Luis de León
A la hora de las admoniciones,
cuando las palabras
deberían asirnos
como si nos trajeran
desde regiones del alma
donde nunca ha llameado el día,
los recuerdos chisporrotean mudos
como luciérnagas inequívocas
rielando sobre el miedo a la memoria,
el miedo a reconocernos
en las traiciones
que entregamos al azar
para que otros fueran los traidores
los que huyeran
los que desviaran la mirada.
Las confesiones emergen
purificadas por el salitre del olvido,
el regusto viscoso
de los placeres que nunca sentimos,
zanjadas de significados
zanjadas del pasado
que nos enseñaría a llorar
no con el alma o la oscura sangre,
sino tan sólo llorar
las lágrimas íntimas subversivas
que opusimos al tiempo inerme,
súbitas mas no evidentes
dentro de los ojos,
como la difusa rabia
enmohecida en el pecho,
fantasma ahora
de un corazón fantasma
que cruza cristales polvorientos
cruza ausencias sin eco
cruza el vértigo claro
de los días moribundos.
Días que un día fueron
y mi corazón con ellos
y mi espectro revuelto.
México D.F. Diciembre del 2005
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NOCTURNO
...ave nocturna de agorero canto.
Francisco de la Torre
Donde solitario en viaje hacia el olvido
un pensamiento avanza noche adentro,
sumergido en la lejanía fija del naufragio,
donde un espectro y su humedad difunta
tocan la espesa sombra espesa
de una voz y un grito derrotado,
donde despojada de augurios
la oscuridad resiente la definitiva
herida de un reflejo esquivo
-equívoco sueño sin tierra firme
desordenado amor sin viento avanti-
si ahí, sobre la desasosegada arena,
la marea en calma esparciera
un sonido un aroma de nombre tierno
desatado como un golpe de espuma
como un canto incesante inundado
de anhelos y colores palpables,
verdes rojos azules
visibles pero inciertos
sobre el muro del viento
-lámparas vacilantes
en los límites de lo inmenso-
sería entonces el retorno
de algún cometa sin su manto grave
sin ese soplo de ave en vuelo umbrío
hacia el camino que se
extiende a su desmesurado
final de hojas caídas
a sus linderos roídos por el llanto
de lo que, condenado a morir dentro del pecho,
sin embargo se atreve y atraviesa la noche
-las cenizas de lo extinto
en el corazón revuelto-
México D.F. Noviembre del 2005
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