
César Augusto Terrero Escalante: (La Habana, Cuba, 25 de febrero de 1966)Investigador del Instituto de Física de la Univ. del Estado de Rio de Janeiro.Ha colaborado con poemas y reseñas literarias en revistas y sitios literarios como Blanco Móvil, Deriva, Punto de Partida, Espéculo, Ciberayllu, El Otro Mensual y Almiar. Poemas suyos se incluyeron en la monografía Poetas y narradores Cubanos (Blanco Móvil 97, 2005) dedicada a la literatura cubana contemporánea. También participé en la II Antología de poesía erótica: “Largheto ma non tropo”, publicada por la Asociación de Escritores de Mérida, Venezuela, 2006. Su poemario Crónica verdadera de la increíble fuga del andrógino y otras historias para ser olvidadas cuando seamos felices fue aceptado para publicación por la editorial La Bohemia, Buenos Aires, Argentina.
Por dos pesos
Por dos pesos puedo hundirme
bajo tierra,
entre miles de fantasmas,
centro yo de todos los contactos
carnales,
periferia de mí mismo.
Mejor ningún ritual arañó la democracia:
eliminamos de un paso
(sólo nuestro)
toda la intimidad que nos fuera donada
con este límite epidérmico donde, ahora
comprendemos bien, siempre estuvo la cosa;
una hora más tarde
y ya nadie
habrá de recordar a ninguno
de cuantos aquí entraron y salieron por sus poros
(a lo mejor,
tres neuronas genitales
rumiarán esta noche el recuerdo
de una inflamación detrás de una mirada).
No tengo brazos para sacar a mi mujer,
el Universo o a Pierrot de mi mochila,
allá perdida en el menos infinito
de mis pies.
Si yo quisiera
escribir este poema,
tendría que escribirlo con mis ojos
en los rostros de quienes no me miran;
o me miran, pero no me ven;
o me ven, pero no se preguntan;
o se preguntan qué hago
para vivir
y si soy bueno
en la cama...
Por dos pesos...
Prisionero en Bonampak
La figura cubista
insertada en lo profundo de la angustia:
el cuerpo y el espíritu abatidos,
semidesnudos;
los flácidos puños;
la boca entornada;
los ojos alargados en la mínima
señal de presencia.
¿Dónde quedaron los días
de orgullo por la indómita figura;
de cerrar las manos fuertemente
empuñando la espada y el escudo;
de las risas, cantos y oraciones
hombro a hombro en la escuela de guerreros;
de la sed del aura de la fama en las pupilas?
¿Nunca más se sentará en las ramas
del árbol gigante a orillas del tiempo,
a ver pescar al gran felino,
la roja cabellera del tierno jade
bailar al mediodía,
las mujeres recorridas por las aguas
lascivas del crepúsculo
y a disputar el territorio
a la fauna en busca de asilo en la noche?
¿Dónde está la madre
con su amor en el límite
de la hombría marcial?
¿Y el pétreo abrazo cálido
del padre y sus consejos
postergados por la vital impaciencia?
¿A dónde fueron las caricias
de su diosa privada,
Escudo de Plumas contra el Acto de Ser a la Intemperie?
¿Le extrañará la criatura,
simpática y frágil
imagen de su sangre?
¿Dónde andan los amigos,
los que ahora no alimentan la modorra de los zopilotes,
los presupuestos indignos de los dioses?
Es la hora de las dudas
sobre el honor de la muerte
en combate y en la piedra
voraz del sacrificio;
sobre el sí del goce eterno
tras la despedida irrevocable
del milagro de este mundo.
¡Qué divina ironía:
vivir en pos de un roce con la luz
y morir eternamente
como la protoefigie del perdido!
Gases lacrimógenos a las 1500, las 1700, las 1900, las 2100...
Estamos perdidos,
creemos
que cada estrella que vemos
clavarse acá en el horizonte
nos da la hora y posición
en nuestra carta de marear.
El spray de chile mezclado
con aceite de maíz dificulta
discernir si la vía láctea es un canal
de la venecia en LAS VEGAS.
Sólo queda
soplarse los mocos
y esperar
a ver qué sucederá mañana.
Conservar la vida
¿A dónde irá tanta locura,
tanta energía concentrada en blancos?
¿Por qué ese punto
más allá del horizonte
eclipsa el placer
en el azul de estas olas?
Si sólo es convergencia,
el tiempo es una sierpe detrás de su rastro.
Si sólo es divergencia,
el premio es el futuro con plumas de vacío.
Valdría retomar cada regalo
tras ver al mago usar su vara,
ser fuente del destino
y el ojo donde ahora se sumerge.
Porque la ceiba está en el eje
y no en el vicio de colores,
podría no fijar las coordenadas
mientras ser rama es ir al vuelo.
Y es que,
al final de nada,
polvo de todo es el camino.
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destiempos.com I Año 1 I Número 5 I 2006 ©