David Juárez (1978). Psicólogo graduado de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” en San Salvador. Textos suyos han sido publicados en el diario CoLatino de San Salvador, en la revista literaria virtual Letralia y en la revista universitaria Divisadero del departamento de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de San Francisco, California.
Como si fuera ayer
Esos días que no se sabe
si dar gracias o arrepentirse
por no tener una pistola a la mano
Cuando todo se ha marchado ya
infinito en el agua que baja por la calle
quedando apenas unas ganas de llorar
por el futuro que no supo ser reclamado.
La acera es fría y domina tu naturaleza
la iglesia es grande y amansa tu pecho
y la ira desnuda se vendrá acercando
con la cara de un muchacho vestido de entrañas
y brillantina en las piernas de una muchacha enamorada
por los cuentos de su niñez violenta.
Todos los días van tomando sabor a domingo
y a fulminante entre los dientes
como si la desgracia sacara su lengua
para lamerte la cara
Como si de pronto el entorno
fuera de colores raros para la visión
y vamos sintiendo que algo dentro de nosotros
empieza a conocer la agonía
Cuando la noche solamente es fiel a la oscuridad
dibujándonos en las horcas que cuelgan de la catedral
nítidas como la ciudad emborrachada
en la resaca del neón calcado de la cicuta
anunciándonos la llegada de las lluvias
...entonces sabremos si valió la pena
tanto insomnio mezclado con distancia
Si alguien me busca digan que me han desaparecido
o que simplemente me marché
pero no cuenten que de nuevo estoy enredado
queriendo rodear la barda del desconsuelo
Una madre abandona a su hijo
y le pide a dios que los perdone a ambos
Qué pena ver el último respiro de una flama:
desprendida cae desde una torre inundada
y todavía siento que me quema una gota
de su perspicacia
¿De dónde vendrán esas horas?
con la cara pintada viendo la espalda del techo
se me rompen los dedos
queriendo atravesar las paredes silenciosas
esos días que ni Dios se atreve a dejar la cama
por su pequeño ojo se filtra un rayo
desolante en la orilla de la locura.
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Escaso encuentro con las piedras
Te has olvidado de inventar
una nueva palabra para tu condición
para tu lejanía
para tu sinvivir
fondeado en la cumbre de la espera
Escaso encuentro con las piedras
con la astronomía finisecular de lo anterior
desdeñando tu solidez.
¿Qué te dicen -terrible geniecillo de la resaca-
los dedos oscuros de la capital?
un volcán se estrella contra mis paredes
como un viejo vicio del alabastro
ni la noche ni la mañana
te perdonan ya el borrón y cuenta nueva
ni tampoco el arrancado pétalo de la nacionalidad
jade enterrado en el pecho
ceremonias condenadas
frágil dominio de los dioses
arcos y flechas con sangre excedida
deberán responder a mis palabras.
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Graffiti
Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego
Julio Cortázar
¿Qué se sentirá?
si logro despegar tu nombre fresco
del graffiti que depositamos
lejos de la sombra del olvido
en un muro de otra ciudad
y después lo pegue en una de mis manos
para que mi aliento lo seque
si la muerte no se alborota conmigo
y me deja pedir fiados otros veinte años
pediría
como un niño frente al pastel
en su cumpleaños
que yo pueda seguir viéndote a los ojos
sin miedo
a tus ojos sin miedo
los dos juntos
sin miedo
retando a la calle y a su clima desprovisto
desde tu cama
o desde mi cama
o desde una cama prestada
da igual
porque siempre será la cucharada de espuma
la que nos espere desnuda
tapando las pústulas del reloj
y el desánimo de sus agujas
en el segundo de nosotros
en el minuto de nosotros
en la semana de nosotros
en el año de nosotros
en el año luz de nosotros
guindados
de la fruta prohibida de nosotrosdos
vos y yo
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destiempos.com I Año 1 I Número 5 I 2006 ©