Manuel Garrido Palacios. Nace en Huelva, 1945. Escritor y realizador. A partir de una sólida formación en dirección cinematográfica ha dedicado su actividad como guionista y director de televisión (NKD de Japón, WDR de Alemania, TVE España).Miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española en Nueva York, y miembro del jurado del Festival Internacional de Cine de Glaway, y del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Publicaciones: Alosno, palabra cantada : el año poético en un pueblo andaluz (México : Fondo de Cultura Económica, 1992). Aún existen pueblos : etnografía de lugares dispersos (Salamanca : Centro de Cultura Tradicional, 1994) De viva voz : romancero y cancionero al paso (Valladolid : Castilla Ediciones, 1995. Nueva Castilla) El cancionero de Alosno: (para bailar, cantar y tañer la guitarra) (Valladolid : Castilla Ediciones, 1996)Álora la bien cercada(Valladolid : Castilla Ediciones, 1998) Voces de la Sierra (Fuenteheridos : Libros de la Huebra, 2000) Un cuento contado en Doñana (Almonte (Huelva) : Ayuntamiento, 2001. C Rocío 2001 : (crónica intemporal) (Almonte (Huelva) : Ayuntamiento, 2002) Sepancuantos : (Andanzas por la tradición oral de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche).(Aracena (Huelva) : Asociación Literaria Huebra, 2003. Col. Cimbarón) Cartaya(Barcelona : Lunwerg, 2003) . Cancionero popular infantil : poemario de los juegos (Palma de Mallorca : Calima, 2003). Una mirada a Huelva (Huelva : Fundación Caja Rural del Sur , 2004)El clan y otros cuentos : relatos (Palma de Mallorca : Calima, 1998), Viaje al país de las leyendas (Valladolid : Castilla, 1997). Libro de relatos. Noche de perros : relatos (AR.Abelardo Rodríguez Ediciones, 1999) Retablillo del aprendiz y el maestro. (Fuenteheridos : Libros de la Huebra, 2000). El abandonario (Palma de Mallorca : Calima, 2001). Novela. Dos historias de amor(Biblioteca española y americana, 2001) Brocal (1964. .Col.Litoral, 1), es su primer libro de relatos y poemas, que puede considerarse el comienzo de su viaje literario. 1ª antología de la actual poesía onubense (Huelva : El autor, 1965). Colecc.: "Litoral; 4" Otro libro de poemas lo encontramos en: Soneto (Málaga : Corona del Sur, 2001).
Texturas
DEMI MOORE
En esto llamaron a la puerta y pensó: «Mira que si fuera Demi Moore». Entonces dejó lo que estaba escribiendo, retrasó el sillón, estiró los brazos, soltó un bostezo y, con la sonrisa a tono con la descabellada idea de que podía ser Demi Moore, corrió el cerrojo de la puerta y la abrió de par en par. Se le heló el cuerpo, o el alma, que nunca se sabe qué se le hiela al protagonista de las historias. Allí delante estaba nada menos que Demi Moore, entera, no como un puzzle dispuesto para colocar cada pieza en su sitio. Ella ya venía formada, pelo negro incluido, mirada serena, tal como la había mentalizado un momento antes.
Helado y mudo. Crujiente, vaya, sin saber qué hacer. La primera reacción que le vino fue la de no romper el instante ni para preguntar si era una encuesta o una póstula para sacar al santo de la lluvia. Lo único que le preocupaba era disfrutar hasta las tamboretas de la extraña situación, ya que no habría forma de contarla luego a nadie y que lo creyera: ¿Quién no iba a soltar un carcajón de concurso cuando él dijera en el trabajo, en el bar, en el ayuntamiento, en la biblioteca: «Ha llamado a mi puerta Demi Moore»?
La cabeza empezó a echarle humo por la coronilla. Un humo denso, preñado de músicas celestiales, cuentos de hadas y futuras citas con el psicólogo, que también se reiría al escuchar: «Ayer llamó a mi puerta Demi Moore». Los oídos le zumbaron, la respiración se le contuvo, la moquera se le resecó, el corazón cogió carrerilla sin control y la musculatura ad hoc se le tensó hasta parecer que iba a estallarle, es decir, todo lo dura, recta y erecta que tendría que estar por los siglos de los siglos, amén.
Los minutos pasaban sin que ningún reloj los marcara, como si la escena se fraguara en un destiempo, como tenía que haber sido el tiempo antes de nacer, como tendría que ser el tiempo después de vivir. De sus ojos quietos, sin un parpadeo, brotaron tímidas lágrimas que le resbalaron por las mejillas hasta los labios. Las bebió. Estaban saladas, pero no quiso limpiárselas con el pañuelo porque mientras lo buscaba en el bolsillo, lo desdoblaba y bajaba los párpados para secar lo húmedo, dejaría de gozar de lo que el Destino le había deparado ese día insulso en el que no esperaba más que hacer lo de ayer o lo de mañana.
Demi Moore tampoco movía ficha y el individuo imaginó que a ella le había pasado lo mismo al verlo, aunque sus trazas de ropa de estar en casa ponían un borrón pardo en el marco que sus sesos tallaban. Sonó el teléfono de la casa y no fue a cogerlo. Su cuerpo tenía el aspecto de estar atornillado al suelo y ninguna parte de él quería moverse en otra dirección que no fuera la de la aparición que tenía frente a sí. Agotó el teléfono sus timbrazos y él siguió allí, ante Demi Moore, como una estatua por fuera, con una vida interior de escándalo.
Lo que hizo el individuo fue cerrar la puerta muy despacito y volver al estudio a seguir escribiendo, aunque la diva lo tomara a mal y pensara de él que era un desconsiderado. Lo hizo así porque hasta a él mismo le sonaba raro, increíble, imposible que Demi Moore hubiera llamado a su puerta. Fue lo mejor.
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