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Celia Ortiz Lombraña
Licenciada
en filología hispánica en la Universidad de Valladolid y actualmente
realizó la tesis doctoral en la Universidad de Cantabria.
Publicaciones: Cuentos para recordar en el número 7 de la
colección Aula XXI (Aula de Letras de la Universidad de Cantabria),¿Volverá
mi tierna golondrina?, poema incluido en la antología titulada
Penumbra y Amanecer con otros autores noveles (Centro de
Estudios Poéticos de Madrid) Revistas electrónicas: "Almiar"; ”Me
robaron la azucena”; ”Injusticia insoportable" Kiosko de poesía” La
morada”

¡Oh inteligencia adormecida!,
dime al menos si debo creer en tu
despertar,
tú que te sumes en un espacio
insólito,
en el que intento llamarte en
vano.
Exploradora de una casa suntuosa
que no es la mía, has elegido
esta ocasión para abandonarme,
buscándote entre dos muros de
hierro.
Sin ti percibo cada día un nuevo
objeto,
al que no puedo definir, ni tan
siquiera tocar,
debes volver, inteligencia, tú
eres el puente
por el que mi caminar es veloz.
Siento un vendaval de hielo
rociando mi alma,
cuando creo que tu ausencia es
eterna.
¿ Inteligencia, tanto dolor
sientes,
que reniegas de lo que amas?
Tengo ganas de llorar porque tú me
faltas,
sin ti no puedo ni siquiera
respirar,
correr por estos pasillos,
oscuros y tediosos para el alma
herida.
Siento tu despertar tan lejano,
Se, querida inteligencia, que
estás asustada,
que sientes miedo de retornar,
vives en el continuo silencio.
¡Vuelve, inteligencia! Es la hora
de despertar,
es el momento de consolarme,
es el instante de volver a
encontrarte,
tú que vives en un sueño amargo;
te refugias del mundo que te
zahirió.
Una copa de cristal se desliza
entre mis manos temblorosas,
siente bailar entre sus dedos
rítmicos
su movimiento estridente,
violento…
¡Cuántas veces ha caído al suelo
mi frágil y pequeña copa,
incitándome a que acaricie su
cuerpo dolorido,
sienta cada una de sus heridas!
La observo con tristeza,
palpo sus cristales,
una cara se halla desdibujada,
un cuerpo cae al vacío.
Una espada de hielo afilada
atraviesa el ancho mar de mi alma,
vibrando al mismo ritmo de mi copa
tambaleante.
destiempos.com
I Año 1
I Número 6
I
2007 ©
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