México, Distrito Federal I Enero-Febrero 2007 I Año 1 I Número 6

 









 

 

Will Rodríguez (Mérida, Yucatán, 1970). Narrador.Colabora en revistas y suplementos culturales del país. Ha publicado Catarsis de mar, Sueños de agua,Supervivencia del insecto y La línea perfecta del horizonte; en coautoría, Litoral del relámpago:imágenes y ficciones, Acequias de cuentos, Nuevas voces de la narrativa mexicana, Novísimos cuentos de la República mexicana y La otredad.


 

Los mártires del Freeway y otras historias es el nuevo libro del narrador yucateco Carlos Martín Briceño, bellamente publicado en la Biblioteca de cuento contemporáneo de Ficticia Editorial, con sede en la ciudad de México, en esta ocasión con el apoyo del Instituto de Cultura de Yucatán.

Pareciera que los temas predominantes en este volumen son el erotismo, la ironía y los impulsos de la desesperación del hombre y la mujer, pero hay otros factores que, enriquecidos por una narrativa ágil y bien estructurada, se convierten en elementos tan importantes como los propios personajes y las situaciones por las que atraviesan; dichos factores son la música, el silencio, el día, la tarde, la noche, la comida, la bebida, el clima, los aromas… Sin negar la cruz de su parroquia, el autor nos presenta en varios de sus cuentos a una ciudad de Mérida construida con prejuicios, pero al mismo tiempo cosmopolita y universal.

El libro está dividido en dos partes: De la vasta piel, serie de 13 cuentos cortos y medianos, y Los mártires del Freeway, cuento largo —¿o novela corta?— que el autor le dedica a su maestro, el escritor tamaulipeco recientemente fallecido, Rafael Ramírez Heredia, con quien Carlos trabajó la mayor parte de los textos reunidos en esta selección.

De la vasta piel inicia con el cuento titulado Todas las tardes, cuya principal virtud radica en convertir al lector en un auténtico vouyerista. Desde el espejo podemos aspirar la esencia de flor de naranja y ver a una mujer robusta ahogar en la cama el recuerdo de su padre, el comerciante libanés del pueblo, con un perfecto dildo de marfil. Calle de arena es la anécdota de una prostituta asidua al puerto de Progreso, donde es ampliamente conocida por el propietario de un motel en el que ella se desenvuelve como en su propia casa, chupando cervezas y pisando cucarachas, mientras evade su realidad preadolescente.

Helena o la anunciación, dedicado al poeta Jorge Lara, es un cuento que amalgama las buenas costumbres de una familia de abolengo, las notas musicales de una obra de Satie y la atracción sexual de la joven protagonista por su maestra de piano, atracción también experimentada, en cobarde secreto, por la madre de la alumna. Domingo, la siguiente historia, narra lo que sucede o puede suceder cuando un hombre cambia su rutina laboral por una rutina doméstica. Su mujer, entonces proveedora de la estabilidad económica de la casa, adquiere el rol del macho harto de la existencia de su hembra. Abismos, uno de los cuentos mejor estructurados del libro, aborda la pasión reprimida de una solterona que, por cuidar a la madre anciana y enferma que al parecer nunca morirá, se resigna a vivir con el recuerdo de aquel vendedor de libros que le hizo descubrir las maravillas del sexo y —por qué no— del amor.

Confabulación es la historia de una vieja postrada en cama, cuyo cuidado está a cargo de sus interesados familiares, algunas veces, y de un par de monjas trinitarias, en otras, quienes a cambio de un plato de comida soportan el lidiar con la insoportable enferma y limpiarle el culo, ignorando, eso sí, que serán las herederas de su fortuna. En Revancha, un orgulloso doctor inglés radicado en Belice recurre a todo tipo de artimañas para evitar el noviazgo de su adorada hija con un joven de raza negra.

Entre chien et loup, término que en francés alude al momento en el que el sol se oculta, y cuando “los miopes vemos con mayor dificultad”, es en este caso el relato del fugaz romance de una mujer polaca, entrada en años, y un joven yucateco interesado en la cultura francesa, quienes después de materializar el deseo en la alcoba se van convirtiendo en amigos lejanos. Una larga estación de felicidades trata el tema del rompimiento de la armonía marital ante la aparición de una enfermedad venérea, atribuida en un principio a la infidelidad del hombre, pero provocada finalmente por los deslices de la “intachable” mujer.

En Hombres de bien el pasado atormenta a un hombre, ahora padre de familia, que en su infancia sufrió abusos sexuales por parte de un “selecto” grupo de compañeros y maestros de exclusivo colegio español. El instrumento de Dios es en este libro el formón de un carpintero que, acorralado por los gravámenes de una deuda cancerosa, da muerte al agiotista que provocó su ruina. La utopía extraviada, otro de los grandes cuentos de esta selección, dedicado al poeta Óscar Sauri, narra la anécdota de un mexicano que viaja a Cuba para empacharse de las glorias del marxismo, sin imaginar que la astucia de un cubano logrará arrebatarle una considerable suma de dinero.

Los fines de semana es el cuento con el que culmina la serie De la vasta piel. Está dedicado al narrador Agustín Monsreal, también maestro del autor, y trata del triángulo erótico entre dos adolescentes y la madre de uno de ellos; flirteos que se desarrollan en una casa de campo, entre la semidesnudez de los cuerpos en la alberca y el sopor de los cocteles margarita.

Por último, Los mártires del Freeway, segunda parte del libro, es un texto del género policiaco que, como es de esperarse, tiene el objetivo de desenmascarar al asesino. La historia se desarrolla en la ciudad de Mérida, a la cual apreciamos mediante el relato de sus calles, las iglesias donde aparecen los cadáveres y la intervención de personajes de vidas diurna y nocturna que se interrelacionan y confunden al lector al convertirse en sospechosos. Las víctimas son prostitutos jóvenes y atractivos que, confiando en la aparente seguridad de las calles meridanas y de la disco gay de moda, arriesgan la vida cada noche al irse con algún extraño. El personaje principal es Desiderio Grajales, detective yucateco formado en Los Ángeles, quien tiene el compromiso moral y social de demostrarles a todos, pero sobre todo a sí mismo, que es capaz de resolver un caso tan sonado. Tal vez involucrándose en el mundo nocturno de los hombres consiga lo que busca…

Con estos cuentos que proyectan las perversidades y pasiones del ser humano, Carlos Martín Briceño consolida su posición privilegiada en el panorama literario de la península yucateca y de México. Dueño de una genialidad que le permite elevar el interés en cada párrafo, aborda al erotismo con humor y con malicia, logrando que el lector redescubra sensaciones propias y ajenas. Quien lea este libro nunca se arrepentirá de haberlo adquirido.

Mención aparte merece la labor del editor Marcial Fernández, quien con este primer título de la Biblioteca de cuento contemporáneo promete defender a dicho género literario ante los embates mercantiles de la industria editorial de nuestro país.


 

Los mártires del Freeway y otras historias

Carlos Martín Briceño

Ficticia Editorial/Instituto de Cultura de Yucatán

Biblioteca de cuento contemporáneo 1

2006, 152 pp.

 

*Texto leído en el Auditorio del Museo de la Cultura Maya, en el marco del I Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía (16 de noviembre de 2006).

 

*


 

Una de las mejores razones para leer poesía es la esperanza de encontrar esa voz que sugiera con belleza emociones experimentadas o inéditas. En ambos casos el sueño puede ser un recurso literario maravilloso, toda vez que constituye una experiencia universal e irrepetible, pues si bien todos los seres humanos —y hasta algunos animales— tenemos la necesidad de soñar, cada sueño representa una comunión con el pasado, el presente y el futuro de quien sueña. Incluso el lenguaje para con uno mismo, con Dios o con la almohada antes de dormir, es reflejo de cultura, de hábitos, de deseos o de la lectura más reciente.

En Madera sola, libro de la poeta jalisciense Karla Sandomingo (1970), editado por el Fondo Editorial Tierra Adentro (2004), la intimidad de la mujer es descubierta a través de un lenguaje onírico que cuestiona creencias, justifica actitudes y divaga en pensamientos, tal como imaginamos que se habla o se piensa durante un sueño, un dejavoú o un descanso mental. La autora presenta ocho capítulos o momentums titulados Esta tabla mi casa, Agua náufraga, Madera sola, Signos, Aves negras, Cáliz, Entre grietas y Voces de la primera luz. En todos ellos existe uniformidad de estilo y recurrencia a elementos relacionados con el mar, la madera (puertas, muelles y barcos), el cuerpo y la espiritualidad. Pese a lo que pudiera suponerse al tratarse del poemario íntimo de una mujer, aquí no estamos ante un libro feminista ni lloroso de desamor, sino ante una serie de pensamientos o de sueños que nos permiten conocer, identificar y reconocer emociones.


De acuerdo con el texto de contraportada, los ocho capítulos están relacionados con la vida de ocho mujeres. Sin embargo, por la similitud estructural y estilística latente en todo el poemario, podría tratarse de la historia intelectual de una sola mujer, en distintas etapas de su existencia.

En el capítulo que da nombre al libro, Karla ebanista da forma a los recuerdos e involucra a la familia en su oficio de poeta. Ama a la madera como se puede amar a una letra muda o a un verso escandaloso. Aquí, cada palabra ocupa su lugar y asume su papel en el destino del poema: “…Las letras van, regresan a mis manos / crecidas y cambiadas: son otras. / Las beso pero las aviento / al despeñadero”.

Hay un capítulo de signos y señales donde la mirada al todo y a uno mismo se concentra por conducto de un ojo solo, de un ojo ciego, de un ojo en medio. Como una especie de Vishnú, ahora de seis brazos, la protagonista de este apartado es un ser omnipenetrante que navega por el cuerpo, el alma y sus entornos para encontrar la razón de sus ideas: “…Me he quedado viendo los silencios de los mares, me he quedado ciega y veo. Aunque no entienda, entiendo que el lenguaje son las puertas que se cierran, abren, tienen una cerradura…”

Por otro lado, en Cáliz un rumor de olas acompaña a la remebranza cotidiana, religiosa por el puerto; en tiempo presente, Karla describe a la soledad cual porteña que nace, crece, se reproduce y muere junto al mar: “…Pero estas otras tierras que son las que me forman / son de barcos encallados y barcos navegantes / en medio de la sala tienen árbol / remo / en donde brinca / lo poco de lenguaje que me queda”.

Trátese de ocho mujeres o de sólo una, Madera sola es un viaje por los senderos de la voz y el pensamiento, una aventura de decires nuevos, una invitación a reflexionar sobre la vida… en fin , un libro de sueños.


*Texto leído en la presentación del libro Madera sola, de Karla Sandomingo, el 5 de diciembre de 2006 en la Casa del Poeta Ramón López Velarde (D.F.).

destiempos.com  I  Año 1 I  Número 6 I  2007 ©

volver al índice

 

 

Copyright 2006-2007- destiempos.com - All Rights Reserved