México, Distrito Federal I Marzo-Abril 2007 I Año 2 I Número 7

 









 

Julio César Félix (Navolato, Sinaloa, 1975). Estudió Letras Hispánicas en la UNAM. Ha publicado su obra en revistas de circulación local, nacional e internacional como en Tierra Adentro, Etcétera, Siempre, Milenio, El vendedor de tierra (Argentina) L’extracelle (Francia), Arquitrave (Colombia), entre otras. Autor de los libros de poesía De noche los amores son pardos (1999), Al sur de tu silencio(2005), De lagos, lagunas y otras danzas (2006) y Desierto blues (2006). Incluido en las antologías de poesía Tentación de decir (UNAM, 2004), Amor olvidado y Secretos Sueños (Centro de Estudios Poéticos de Madrid, 2005 y 2006). Actualmente radica en Torreón, es profesor de tiempo completo en la Universidad Iberoamericana Laguna y coordinador editorial de la revista de creación literaria Acequias de la misma institución. Forma parte del Consejo Editorial de la revista electrónica El Poema Seminal. Premio Nacional de los Juegos Florales de la ciudad de La Paz. Finalista del Premio Internacional de Poesía Desiderio Macías Silva

A Salvador Dalí, al surrealismo, a 102 años de su nacimiento.

 

Instalados

en la cabeza del sueño

y el ensueño

sobre metálicos toboganes rojos

dentro de un escenario metafísico

se encuentra personaje

con excremento de cabra:

de la testa

le emerge un geranio

con las axilas depiladas

y pintadas de azul;

aparece señor con bigote

de cuernos de diablo

y con un gran genio

enfocado en la plasticidad

de las fronteras de lo real

y los universos oníricos

Allí está

Salvador Domingo

Felipe Jacinto Dalí

sonriendo irónicamente

y mofándose

de tu “buen gusto artístico”.


 

 

Esta aridez geográfica

que alguna vez

fue río y olvido

se ha vuelto

roca en las palabras

de sus habitantes


La ira violenta

las entrañas del espejo

de los rostros febriles

de iniciación frustrada


Los dioses lanzan

su mirada estelar

a los cantos de los grillos

que renacen sobre el óxido

de este piso

que fermenta los recuerdos

del paraíso perdido

en el que te conocí.

En la libertad de los mares

el desierto florece

hacia su centro

el monte de los susurros

sufre transformaciones etéreas

y metalúrgicas…

El olvido

pasa abanicando

sobre las vías del tren

muero entre las venas

de tus lunes

[Muero siempre en lunes].


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