
La sanguijuela sube y lo
aprovecha,
caracola es, costurera y
usurera;
trabajo exacto a su cuerpo
merodea.
¡No lo siembra pero es
gratis cosecha!
Salud de los enfermos, ¡ruega
por él!
En reposo, el satín, es su
cobija
y con brazos al pecho, con
sus yemas
del piano, del cuadro,
presencia escenas
de olvido que le arrancan
su sonrisa.
Casa de oro y refugio, ¡ruega
por él!
Oscuridad le ciega por la
izquierda;
le presenta al demonio
disfrutando
con la soga al cuello
ordena estrujando.
¡Pronto se acerca más a la
tiniebla!
Reina de los ángeles, ¡ruega
por él!
En la escena bajo el faro
derecho
Dios usa un trapo que
alivia el lamento;
susurra en su oído,
extingue el tormento,
lo aleja del camino más
estrecho.
Rosa mística, hermosa, ¡ruega
por él!
Huaraches lustrados y una
castilla
de apoyo, de arma, cual
fuese un rosario.
Dios desenfunda y ataca
contra el diablo,
lo vence, lo hinca,
finalmente humilla.
Puerta del cielo, ¡ruega por nosotros!
