México, Distrito Federal I Mayo-Junio 2007 I Año 2 I Número 8

 








 

Conversación con el escritor argentino Ricardo Juan Benítez

 

Entrevista realizada por Omar Requena

 

Dentro del panorama literario latinoamericano, las letras argentinas han sido (y son) un caso particular. Héctor Libertella escribe citando al siempre inquietante Osvaldo Lamborghini: “Habrá que aceptar que la ´Argentina´ no es ninguna raza ni nacionalidad, sino puro estilo y lengua”[1]. Crispación de un oficio que carece de un fuerte color local, según este y otros comentaristas para quienes la literatura argentina está siempre de regreso, “como si se tratara del impensado arte de inventar ruinas”[2]. Una tierra que quizá pide como ninguna otra ser verbalizada en pos de una identidad propia. Sin embargo, Ernesto Sábato opondría su visión universal y arrolladora a estas opiniones: “Porque esto de lo nacional está vinculado al máximo y siempre equívoco problema del realismo. Esta palabra, eh… cómo embroman con esta palabra. Si mientras duermo sueño con dragones, y considerando la absoluta falta de dragones en la Argentina , ¿se debe inferir que mis sueños no son patrióticos?[3] No habrá sido indiferente a estas preocupaciones mi caro amigo Ricardo Juan Benítez (Barrio porteño de Caballito, Capital Federal argentina, 1956); tampoco a los avatares que ha deparado a su tierra la historia política y económica, templando su temperamento, aguzando su sensibilidad. Comerciante, maître de hotel o vendedor de café en las calles de Buenos Aires, Benítez parece haber encontrado en el ejercicio de escritura una manera de explicar y reinventar el mundo, de hacerlo propio en un oficio que ha dado sus resultados. Narraciones suyas aparecen publicadas en: Almiar, Margen Cero (España); Alma de Luciérnaga (Israel); Resonancias.org (franco-argentina); Herederos del Caos (U.S.A.); Azul Arte (Canadá) y Unchronicles de Giampietro Stocco (Italia). En Marzo del año 2005, su cuento Instrucciones para el sepelio de una mula, fue portada del Proyecto Scherezade, de la Universidad de Manitoba, en Winnipeg, Canadá. Asimismo, la Asociación de Arte y Cultura de Merlo, en su país, y el grupo Fausto (España) lo han galardonado con el segundo premio y mención de honor, respectivamente, por sus narraciones: Noche de bruma y silencio y El hombre de marrón del fondo de mi casa. Su alter-ego, el Talentoso Señor Benet, coautor de muchas de sus ficciones, es lector apasionado de Edgar Allan Poe, Hemingway, Cortázar, Quiroga y Jack London. Sabe de memoria tangos de Enrique Santos Discépolo, y sigue el rastro de Roberto Arlt.Le hice llegar algunas preguntas, vía correo electrónico, que él amablemente ha contestado.

OM ¿Desde cuándo la literatura, y por qué?

RJB: Bueno Omar, desde mi niñez. Siempre fui muy imaginativo, y a veces jugando a solas, creaba historias de vuelos espaciales o de detectives. Como todo niño, podía transformar una escopeta que lanzaba corchos en una nave interplanetaria parecida al XL5 del Capitán Marte. Luego vinieron las lecturas. Mi madre me obligaba a dormir la siesta. Mi padre tenía una biblioteca muy bien provista. Es así que sacaba un libro con mucho disimulo y lo escondía debajo de la almohada. Después entornaba un poco el postigo (mientras creían que dormitaba) y en ese rayo de sol leía a Salgari, Conan Doyle, Verne, Dumas, Shelley, Kipling, Lovecraft, Wells y siguen las firmas.Creo que esta breve explicación da la respuesta al por qué.

OR: ¿Por qué piensas que aún se cuestiona la existencia -o no- de una literatura nacional argentina, en un país que ha dado colosos como Macedonio Fernández, Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato; como José Bianco, Bioy Casares o las hermanas Ocampo, por ejemplo?

RJB: Existe una literatura argentina. Como existe una literatura venezolana. O colombiana. Digamos: literatura latinoamericana. Es como el sol, aunque uno no lo vea, siempre está. Pero existen varios problemas por los que se cuestiona su existencia.Pongamos un ejemplo: el cine. Existen industrias pujantes en Asia (India, Iran, por ejemplo) Muy buen cine Coreano. Japonés.En España, Italia y Francia se hacen productos de gran nivel artesanal. Incluso la cinematografía inglesa tiene un nivel de excelencia supremo. Pero ¿Quiénes ocupan las carteleras? ¿Esos complejos que arrasaron con los cines de barrio? Las grandes producciones estadounidenses. Y las no tan grandes también. Incluso películas deleznables que jamás deberían ser estrenadas le quitan su espacio a otras muy valiosas, pero de otro origen. O sea, dominan no solo la producción, si no que se aseguraron la distribución y las ventas.En la industria editorial sucede lo mismo. Todo está organizado para crear la expectativa para saber como sigue la saga de Harry Potter, o si Dan Brown hará otro Código Da Vinci. Es raro que se aúne calidad literaria con grandes ventas. Tal vez el único ejemplo (según mi criterio, que no muchos comparten) sea Stephen King. Un gran escritor que vende a nivel best seller. Por otra parte, no debemos dejar de lado los costos de esos libros. Son casi prohibitivos para la mayoría del potencial lector. También hubo políticas de desculturización aplicadas por regímenes condescendientes con las potencias hemisféricas.En particular, en la Argentina, pese a que figuras como Julio Córtazar fueron contemporáneos del llamado “boom de la literatura latinoamericana” (que incluía a grandes rasgos a: García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes) se perdió una generación. Seguramente debido a la época de oscurantismo impuesto por la dictadura militar y la llamada “guerra sucia”, con su secuela de “desaparecidos” y exiliados. Muchos de ellos gente de la cultura.

OR: ¿Decantarse por el cuento, el ensayo o la poesía?

RJB: En lo personal, Omar, creo que soy un muy buen prosista. Por cuestiones de tiempo y dinero, me he dedicado a cultivar el cuento en especial. Además de sentirlo (debo recordar que existe una gran tradición de cuentistas en el Río de La Plata) el ensayo requiere un nivel de información y redacción, que exige mucha entrega.Hubo quién dijo: “el que fracasa en la poesía, se dedica al cuento. El que fracasa en el cuento, se dedica a la novela”. Ni tanto ni tan poco.Creo que uno debe dedicarse a todo lo que se sienta capaz de realizar dignamente. No cerrarse a ninguna opción. Y últimamente, también he intentado la poesía. Debido a un estado de ánimo especial, pero lo he intentado.Una última acotación con respecto al cuento. Debido a esas políticas editoriales a que hacia mención, no tiene la difusión que merecería.Autores como Isidoro Blastein (Dublín al Sur), Jorge Asís (Fe de ratas), no han tenido oportunidad de mostrar todo su potencial.El caso de Asís, es paradigmático. Para obtener reconocimiento, archivó al cuentista, y se dedicó a las novelas. Su gran éxito: Flores robadas en los jardines de Quilmes.

OR ¿Y la novela? ¿Tendremos alguna vez una novela de Richard John Benet?

RJB: Mira Omar, de hecho tengo ideas para un par de ellas. Pero dedicarse a la novelística requiere de esos factores que mencioné. Tiempo y dinero. Si obtengo algún premio en metálico, seguramente me tomaré un tiempo para escribir mi primer novela. Por el momento, y con el objeto de ampliar mis posibilidades de difusión, estoy terminando una obra teatral. Veremos si algún grupo piensa que puede ser llevada a escena. Todo esto también es debido al poco interés que tienen los editores de sacar antologías de cuentos. He visto el gran esfuerzo que hace una camada de jóvenes cuentistas argentinos para lograr algún reconocimiento. Me refiero a Washington Cucurto y Diego Grillo Trubba, entre otros muchos que editaron La joven guardia

OR: ¿Consideras al formato digital una alternativa para la promoción de autores noveles y emergentes?

RJB: Sinceramente tengo mis dudas. Tal vez digan que soy un viejo escéptico. Pero no es tan así. Por lo pronto sigo usando este medio que me permitió conocer gente tan valiosa como tú, Omar. Yo apuesto todos los días. Corro el riesgo del plagio y la estafa lisa y llana. He insisto constantemente. Pero no creo que sea tan definitorio en el despegue de una carrera literaria. En todo caso, es una alternativa más, como por ejemplo: concursar, participar de foros, publicar en revistas, estudiar, y visitar en persona las editoriales.

OR: ¿A la hora de escribir: apuntalarse en la inspiración, o en la disciplina?

RJB: Omar, como diría Einstein: “todo es relativo”.Para escribir debe haber una sabia combinación de: talento, inspiración, disciplina, estudio y constancia. De nada sirve un talento natural si escribe según le dicten sus musas, o no.Uno debe obligarse a tener una conducta y sus horarios. No pensar en “la hoja en blanco”. Algunas veces divagando, de ideas aparentemente incoherentes, surge “La Idea”.No me quiero extender demasiado, porque el tema da para profundizar en un debate filosófico del tipo: “Talentoso: ¿Se nace o se hace?”Mi opinión, es que todo ser humano es talentoso. Algunos más, otros menos. Pero para explotar ese talento hace falta igualdad de oportunidades. El apoyo y estímulo necesario. Una política cultural de la que nuestros países carecen.

OR: ¿De qué manera la música y el cine alimentan tu escritura? ¿La precipitan?

RJB: Absolutamente todo. Para mi, todas son herramientas válidas al servicio de la escritura. Mis recuerdos, experiencias personales, la música, la cinematografía, las artes plásticas, el teatro… la vida.

OR:  Un gran actor de tu país, Federico Luppi, mencionaba en una entrevista que el arte nos aliviaba y rescataba de los horrores que nos depara la política y la economía. Es el Arte, en mayúscula, como necesidad urgente de nuestros países; sobre todo en América Latina. ¿Estás de acuerdo con ello?

RJB: Omar ¿Recuerdas La Rosa Púrpura del Cairo? En ella, ese neoyorquino genial y neurótico, llamado Woody Allen, hace que el personaje interpretado por Mia Farrow, huya de la realidad por unos pocos peniques en un decadente cine de barrio. Tan empobrecido como su país que atravesaba por “La Gran Depresión” con su secuela de falta de trabajo y hambruna. El marido de Mia, era un pendenciero vividor que se gastaba el sueldo de ella en el juego. Y ella se evadió de tal manera que “entró” en la película.¿Cuántas veces nos habrá pasado a nosotros? Con un libro en la mano. Con un tema sonando en la radio. Bailando o bebiendo. O charlando con amigos de temas totalmente intrascendentes en madrugadas sin memoria. Creo que de alguna manera, siempre buscamos huir por unos instantes de la realidad que es agobiante. Sobre todo en nuestros países. Pero ¿Sabes? A fuerza de convivir con estas condiciones estamos mejor preparados que ellos para sobrellevarlas. Por lo tanto, aguza nuestra capacidad de evasión y creación.

OR:  Si te tropezaras con Jean Arthur Rimbaud en un rincón de Buenos Aires y te dijese: "la verdadera vida está en otra parte". ¿Qué le contestarías?

RJB: Algo que dijo John Lennon: “La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado en otros planes.”

OR:  ¿Es mejor ser el Talentoso señor Benet, o Ricardo Juan Benítez?

RJB: Omar, no se si se debe a una cuestión de ego. El hecho es que prefiero firmar como Ricardo Juan Benítez. Mi alter ego: Richard John Benet, comenzó como una broma interna con un grupo de amigos. Yo les decía que cuándo fuera famoso, les firmaría los ejemplares como Benet.Con respecto al talento, eso lo dejo a aquellos que me han leído. Aunque me encanta ese toque a lo Patricia Highsmith que has impuesto a esta entrevista. Por último, amigo, no hay conflictos entre estos dos tipos. Son amigables y se complementan muy bien.

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-NOTAS: [1] ¿Hay Fantasmas en la Biblioteca de Babel? Prólogo al nuevo relato argentino, Héctor Libertella (compilador), Caracas, Monte Ávila Editores Latinoamericana, 1996, p.7

[2] Op. Cit. P. 8

[3] Abbadon el Exterminador, Ernesto Sábato, Bogotá, Editorial La Oveja Negra y R.B.A. de proyectos Editoriales, S.A. 1984, p. 158.

 

Omar Requena. Venezolano, nació en Caracas en 1972. Cursó estudios de Derecho y Artes visuales en la misma ciudad. Cursa comunicación social en la Universidad Bolivariana de Venezuela , en la población de Ocumare de Tuy, antigua capital del estado Miranda, donde reside desde hace varios años, interesado en la riquísima y poco conocida momoria histórica de la región. Tiene inédito un poemario Palabras para después y prepara su primera colección de relatos

 

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