México, Distrito Federal I Julio-Agosto 2007 I Año 2 I Número 9

 








 

 

Christopher Carbajal Ochoa (1982) Mexicano de nacimiento y de corazón. Estudia Licenciatura en Letras Hispánicas en la UAM-Iztapalapa. Ha realizado trabajos referentes a algunas obras de la literatura medieval y conforme se ha ido desarrollando, el interés y la vocación lo han unido más estrechamente con la poesía; así, ha realizado algunos trabajos de poetas clásicos españoles y de contemporáneos universales. También ha realizado estudios de algunas obras cinematográficas clásicas del cine de arte y del cine de culto.

 

Si la mantis  royera a su camaleón,

no estimaría, lo devoraría.

 

En el retrato, el polvo cumple

y ejecuta función de eclipse;

borrando la emoción que suple,

lo que hace a un poeta sin el Trilce.

 

En esa fotografía, alguien

germinó bastas ilusiones,

las ha recogido, aunque sangren,

como al consumir sus pasiones.

 

Si el ácaro devasta a su cardenal,

no esperaría, lo fulminaría.

 

Ese retrato, de camaleón,

funciona. ¡Funge de cardenal¡,

como el espectador al trombón,

como lo omnisciente al tribunal.

 

La fotografía retuerce

sus duras raíces oxidadas,

funde, y al unísono convierte

los restos en frases doradas.

 

Si el mangle es mutilado por su fungi,

lo perdonaría, no olvidaría.

 

Fotografía arrebatada

de la simbiosis de su pared.

Al olvido sincronizada,

cansada del exceso de sed,

quiebra la sinergia obligada

del espacio que no los posee.

 

 

De que los demonios andan sueltos

arrojando su dominio en el aliento, es cierto.

De que las esporas se respiran

cuando el hombre las agita, también es cierto.

 

No es cierto que el supremo se reprima

y que nunca grita cuando los oídos se ensordecen.

 

Es cierto que el rocío en la probeta

desaparece; desaparece por la temperatura

para dar espacio a la neblina.

 

No es cierto que todo sea cierto.

No es cierto que lo que se promete

cumplido se ve siempre; eso es cierto…..,

a menos, que sea un necio 

el que lo transforme en un acierto.

 

Es cierto que también el anturio

es devorado por lombrices

y que la mariposa también

contempla a la glexonia.

 

De que las tormentas tienen presentador

anunciando su potencia, es cierto;

también es cierto que el tornasol

sí se lleva con el escorpión y que éste

duerme siempre al compás del tritón.

 

No es cierto que el universo sea falso de belleza.

Y en él, no es cierto

que el ficus torcido nace ya,

algún necio lo torció.

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