México, Distrito Federal I Julio-Agosto 2007 I Año 2 I Número 9

 








 

 

Diego Mora Vásquez de Coronado, Costa Rica 1983. Poeta y narrador. Participó en el IV Encuentro Centroamericano de Escritores Jorge Debravo in memoriam, realizado en Costa Rica en el 2007. Participó en el V Festival Interuniversitariode la Cultura y el Arte realizado en Nicaragua en el 2007. Actualmente es columnista del periódico El Coronadeño. Finalista en el II Premio Internacional de Poesía Joven La Garúa 2006. Ha publicado Mono a Cuadros-Cuadernillo de poesía (Editorial Arboleda, 2006). Tótem Suburbano (Ediciones Andrómeda, 2006). Antología Lunada Poética/Poesía Costarricense Actual, Vol. II (Ediciones Andrómeda, 2006). Antología de Poesía Contemporánea Costarricense Sostener la palabra (Editorial Arboleda, 2007).  

 

 

 

Nadie sospecha que jugás con la marea

y al hacerlo te descubrís desnuda

sonriendo ingenuamente

sin entender tu cuerpo

ahora preñado de ausencias milenarias

  

A Carolina Díaz

 

No es tu perfume

Sale del cuerpo

como bálsamo

a mi fatiga

 

Lo recibo igual a las palabras

que ahora caen en tus manos

 

Huele a vos con tanta fuerza

que puedo reconstruir tu sonrisa

 de una bocanada

 

Huele a almendras

a peñasco

a ocaso

y a resaca

como si sus ojos de luna roja

vinieran por mí

 

Yo podría seguir escribiendo

hasta que el mar

se cansara de escucharme

No ya vos

que te basta con un verso

                   una caricia

Mucho menos los lectores

acostumbrados a eufemismos

cánticos trascendentalistas

Podría seguir sin que el cielo

se enterara de mis frases gastadas

suspiros transmutados en versos

tras la alquimia del lenguaje

Escribir hasta que caigan

las manos agotadas

Continuar hasta que el cuerpo

se sacie de sentir

Pero qué gano con ello

Un poeta no puede conformarse con escribir

necesario es enfrentar el mar entrando en él

tomar a la amada hasta que de sus besos

nazcan metáforas

maldecir a los escritores oficiales

gastarse las manos en tierra fértil

que broten ampollas

               lamentos

derrochar las pupilas con ejemplares

de toda época y cultura

hasta supurar

“ese dolor que en verdad siente”

Abrazar a los amigos

brindar en su compañía

limpiarse las lágrimas

               de la lluvia

y hacer poesía

cuando no haya alternativa

 

 

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